La mujer que decide qué cine se ve en Colombia

La mujer que decide qué cine se ve en Colombia

13 de octubre del 2012

Esta mujer de 47 años le ha entregado su vida al arte. Una periodista cultural que desde temprano se formó en la radio, la televisión, los periódicos y las revistas colombianas. Cuenta con un importante recorrido por museos y galerías que la educaron dentro de una atmósfera artística. Tuvo su propia empresa de gestión cultural llamada ARTaim e hizo el único DVD sinfónico que tiene Colombia.

Los seis idiomas que habla son sus herramientas para negociar con los productores, directores y empresarios que conoce en los festivales internacionales de cine, a los que asiste cada año para comprar las películas que trae a Colombia.  Barragán trabaja sin descanso para infiltrarse en el circuito comercial, abrir la brecha del cine nacional, contribuir a la formación de públicos y, sobre todo, luchar por la democratización de la cultura a través de un medio de entretenimiento asequible para todo público.

Una mujer que como un salmón, en contra de la corriente, ha demostrado con cifras que lo imposible se puede lograr. En 2005, 15 millones de personas iban a cine, en 2011 fueron 38 millones. El estrato tres se ha convertido en el mayor consumidor en el país mientras que el seis representa el 1 por ciento. A comienzos del 2000 Bogotá representaba el 67 por ciento del público, hoy representa el 45 por ciento. Números que demuestran una recomposición en el consumo en ciudades como Villavicencio y Bucaramanga.

Salas de Cine Colombia

En Bogotá el circuito alternativo se ha consolidado en el múltiplex de Av. Chile, del Centro Andino y de la Calle100. Todos los lunes, Pia analiza sus películas y decide cuáles siguen en cartelera. Su termómetro es la taquilla, pues si no marcan no existen, por eso las cuida como un tesoro. Primero  trabaja en el voz a voz y luego busca la fecha de estreno que las deje competir con las películas comerciales.

El territorio de Pia es una trinchera. Lucha a través de una pantalla porque está convencida que después de asistir a Ópera, de ver una película como Balada triste de trompeta o Salmon Fishing in the Yemen , algo se queda en el corazón, en la mente y en las emociones. Al principio, Pía solo traía seis copias de los festivales, hoy trae mínimo doce, todas con el mismo ingrediente: ser generadores de experiencias y reflexiones.  Para ella, la cultura es un medio de transformación que se enriquece de la diversidad, por eso no pelea con películas como Batman sino que se preocupa por ampliar la oferta.

Hace cuatro años nadie creía que era posible hacer una temporada de ópera en directo desde la Metropolitan Opera, transmitir el mundial de fútbol en salas de cine, encontrar un material inédito de los Rolling Sones y proyectarlo 30 años después. Pero se ha demostrado lo contrario. Sin duda, la experiencia del concierto en vivo es irremplazable, pero verlo desde una sala de cine propone un acercamiento distinto; trece cámaras que se meten hasta donde el ojo no puede llegar, subtítulos en español, entrevistas y explicaciones les facilita la experiencia a los asistentes y les enseña a apreciar contenidos diferentes.

Pía Barragán

Pia también convirtió a Cine Colombia en inversionista de películas nacionales, una iniciativa que contribuye a la construcción de identidad; filmes como Los colores de la montaña, El páramo, Saluda al Diablo de mi parte, Porfirio, Chocó y otras que vienen en camino, están hechas por colombianos que quieren mostrar su propia realidad  del país.

Esta mujer que ha desarrollado su sensibilidad acercándose al universo de los artistas, se deja sorprender y comparte su conocimiento a través de un trabajo pedagógico con el entretenimiento.