La obsesión por la voluptuosidad sigue cobrando vidas en Medellín

La obsesión por la voluptuosidad sigue cobrando vidas en Medellín

13 de Abril del 2016

Sandra Marcela Pérez es una de las más recientes víctimas de malos procedimientos estéticos en Medellín. En lo que va corrido del año estas prácticas han cobrado la vida de otras tres mujeres.

El CTI de la Fiscalía ha realizado varios allanamientos y ya se han cerrado siete centros estéticos en el Valle de Aburrá. Otra víctima de estas instituciones fue Jimena López de 21 años, ella murió el pasado 23 de marzo, tras someterse a inyecciones de biopolímeros para aumentar sus glúteos.

Sandra Marcela falleció después de realizarse una liposucción. Tenía 27 años. “Muere a causa de una deficiencia respiratoria que sufrió mientras se le hacia la operación” es la versión del hospital donde se le practicó el procedimiento a la mujer.

“Es de anotar que los centros de estética no cuenta con quirófanos ni equipos especializados para realizar este tipo de intervenciones corporales, además de no contar con equipos de reanimación. Agregando que principalmente se pueden encontrar en su razón social como una peluquería”, informó un funcionario de la Fiscalía.

Por su parte, el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, dijo: “No podemos permitir que se sigan produciendo más muertes en lugares que de forma irresponsable están actuando sin tener todos los permisos”.

¿Por qué las mujeres quieren correr este riesgo?

La Secretaría de Salud de Antioquia en un comunicado advierte que “estas muertes no son por desconocimiento, pues más de una vez se han realizado campañas y se ha informado a la comunidad de las llamadas clínicas de garaje, lastimosamente esto parece no importar a la sociedad”.  Lo que comienza como una peluquería termina por convertirse en un centro cosmetológico que, sin permiso y sin el personal capacitado, hacen procedimientos quirúrgicos con fines estéticos.

Sonia Ruíz tiene 32 años y le contó a Kienyke.com que asistió a una clínica de garaje para aumentar el tamaño de su busto. “Lo hice hace 2 años y claro que conocía los riesgos pero no aguanté más la presión social de un estereotipo de mujer que se ha construido en Medellín. No tenía todo el dinero para ir a un hospital y en estos sitios el costo es 3 millones de pesos o menos en comparación con 6 millones que cuesta una cirugía en un hospital”, aseguró.

La mayoría de mujeres que asisten a estos lugares clandestinos lo hacen porque alguien cercano se los recomienda, como es el caso de Elsa, un transformista de la ciudad. “Todos mis amigos se lo practicaron y a ninguno le pasó nada, yo no iba a ser el de malas y me hice inyectar los glúteos por 310 mil pesos, llevo 9 meses con esto en mi cuerpo y de no ser por los calambres todo está bien” agregó.

Los médicos advierten que no en todos los organismos se puede manifestar de inmediato las reacciones de peligro, de hecho hay personas que viven con los traumas de estas cirugías. “Mujeres y hombres que se someten a esto por buscar el ideal de sus cuerpos, no saben el mal irreversible que se hacen: daño en los pulmones, corazón, riñones a esto súmele las infecciones y traumas que llegan a provocar la muerte” afirmó Jesús Darío Holguín, médico del Hospital General.

Pese a todas estas advertencias, a los habitantes de Antioquia parece importarle más los estereotipos inventados que gozar de buena salud y es que según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps), en Antioquia se practica cada tres horas una cirugías como éstas.