La otra cara del Ejército en tiempos de paz con las Farc

La otra cara del Ejército en tiempos de paz con las Farc

12 de junio del 2017

Además de las novedades diarias que presenta el Ejército en materia de operatividad, especialmente contra el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional y la delincuencia organizada, en tiempos de paz con las Farc una faceta un tanto desconocida de la institución ha empezado a tener más repercusión en las poblaciones.

Algunos soldados han dejado el fusil y sus equipos de combate a un lado y se han armado de palas, brochas y sonrisas, para llevar a las comunidades más afectadas por el conflicto una ayuda social, representada en el mejoramiento de su infraestructura y actividades médicas y de recreación.

El capitán Jeison Andrés Mejía, coordinador de la Compañía de Acción Integral 7 de la Séptima División, le contó a kienyke.com algunos detalles de las labores que desempeñan en Antioquia 20 soldados de la institución y ya muestran sus resultados.

Ejército pintando canchas1

Su compañía, de la mano de la Fundación Orbis de Pintuco, trabaja en el proyecto Pintando Futuro, que en cuatro días le entregó al barrio Altos del Medio, de Rionegro, su placa deportiva renovada.

“Hoy la comunidad disfruta de una cancha polideportiva multiple mejorada que invita a la sana recreación”, contó.

Y ya se encuentran en el barrio Los Lagos, en donde comenzaron la labor de quitar la maleza y la humedad que había en los alrededores y paredes del escenario para seguir su labor en otras 52 canchas de este municipio del Oriente antioqueño.

El capitán Mejía, explicó que estas labores son apenas una de las tantas actividades sociales de alto impacto que están realizando.

Remedios, Cáceres, Zaragoza, Bagre, Cocorná y Valdivia, municipios antioqueños golpeados por la guerra, han llevabado campañas de salud para atender con especialistas médicos y medicamentos a los pobladores, y a los niños de los barrios más vulnerables les entregan kits escolares para mejorar su calidad de vida.

“Las comunidades son muy agradecidas. Se acercan con lágrimas en sus ojos para manifestarnos su apoyo por la atención médica, ya que muchos no tienen la capacidad económica para desplazarse hasta Medellín, y también agradecen el mejoramiento de su infraestructura”, manifestó el capitán.

Estas jornadas de desarrollo cuentan con el apoyo de la Embaja Americana y otras fundaciones que ven el Ejército un aliado para desarrollar su labor social.

El cine al parque es otra alternativa y los más pequeños son los que disfrutan. “Les llevamos películas animadas en estreno, para que los niños vivan esta experiencia para ellos única e inolvidable”, contó.

Ejército Día del niño

Un batallón de excombatientes

El trabajo social es otra oportunidad también para los soldados que ya vivieron lo que es enfrentarse a un combate en medio del conflicto. De acuerdo con Mejía, los hombres que integran la Compañía de Acción Integral fueron seleccionados para recibir un curso especial de operaciones de sensibilización.

“El soldado entiende el trabajo social y lo hace de corazón. Ellos saben que su nueva misión es buscar el beneficio de la población vulnerable afectada por el conflicto”, dijo.

Estas actividades, además, “tienen el propósito de prevenir y evitar que las comunidades puedan ser víctimas de reclutamiento forzado por parte de grupos armados ilegales y delincuenciales y que los jóvenes adquieran también hábitos de vida saludable”.

Estos hombres se dedican, entre otras actividades, a sembrar árboles y apoyar a los ingenieros militares del batallón Carlos Bejarano Muñoz que abren carreteras entre poblaciones prácticamente incomunicadas.

En mayo, por ejemplo, el Ejército entregó la vía a Saiza, un corregimiento de Tierralta, Córdoba, que por 30 años fue escenario de los combates generados por el conflicto.

En total fueron 16 kilómetros adecuados desde el sector conocido como Alto Carepa (en Carepa, Antioquia) hasta Saiza, que beneficia a los pobladores de 12 veredas en ambos departamentos.

Fueron invertidos 100 millones de pesos por parte de la comunidad y más de 200 millones por parte de la Institución.

Ejército construcción carretera

60 militares se encargaron de la mano de obra y la seguridad en la zona y 11 máquinas los ayudaron en esta operación que tomó tres meses y representó un ahorro cercano a los 500 millones de pesos, pues si hubiera estado a cargo de un privado, su costo total hubiera sido de 800 millones de pesos.

Los testimonios de la comunidad beneficiada, son los que para el capitán Mejía, y en general para los soldados que participan de estas actividades sociales, generan más valor y los animan a seguir desempeñando esta función:

“Entre la guerrilla y las autodefensas acabaron con este pueblo (…) ahora que vuelvo celebro la inauguración de la carretera, son dos páginas de la historia y hoy veo al futuro, la herencia que dejaremos. Da mucha alegría traer a los comerciantes, ciclistas y convocar a todos los que fuimos desplazados para que no sintamos miedo, que tengamos acompañamiento permanente del Ejército para tener verdadera paz””, expresó Omar Pinto, un habitante de Saiza que retornó al corregimiento luego de ser desplazado por grupos ilegales.

Para concluir, Mejía contó que “la labor se replica en todas las regiones del país. Se crearon los batallones de Acción Integral para que se encarguen de las actividades sociales, ayudar a las poblaciones y mejorar las condiciones de infraestructura de los territorios que más lo necesitan”.

Al concluir su labor en las canchas deportivas, los soldados continuarán con la implementación de un proyecto piloto con la Universidad de Antioquia para instalar páneles solares en las instituciones educativas de las veredas más alejadas, que les garanticen a los niños acceso a la energía.