El hombre que tiene en jaque a La Negra Candela

El hombre que tiene en jaque a La Negra Candela

6 de Noviembre del 2014

Por: @jcmentefacto

Hace doce años Wilber Correa estuvo a punto de morir en el cubrimiento periodístico del conflicto armado en Colombia. Hoy es el director del programa de chismes más visto del país: ‘La Red’.

En el periodismo siempre estuvo al lado de fuentes duras, de los temas más polémicos, densos y coyunturales. Durante más de 20 años cubrió fuentes económicas, políticas, judiciales y de orden público, en esta última, destilando adrenalina y pasión por la reportaría. Luego de que el expresidente Andrés Pastrana acabara con la zona de distensión que le concedió a las FARC, Wilber Correa casi se encuentra con la muerte en el Caquetá. También le puede interesar: “El problema es que sólo tenemos dos canalitos de TV”

“Las balas zumbaban sobre mi cabeza, desde el otro monte la guerrilla disparaba con intensidad. El ejército respondía al ataque mientras un pequeño grupo de reporteros no hallábamos qué hacer, salvo lanzarnos a una zanja llena de barro y espesa vegetación, creo que esa acción desesperada fue la que salvó mi vida. En ese tiempo nada de cascos o chalecos antibalas, eso era fotógrafo y hágale”, recuerda Wilber. Lea también: A Carlos Vargas su papá le tiende la cama

Tras un silencio reflexivo dice pausadamente, “eso fue muy irresponsable porque ese cubrimiento era muy peligroso, había amenaza de muerte y si hay una amenaza de muerte uno para qué se va a meter. Hoy en día lo pienso, en ese momento no lo pensaba, la pasión por lo que hacía me llevaba a esos extremos.”

Wilber Correa

Aquí durante el cubrimiento de la liberación de Consuelo González de Perdomo y Clara Rojas.

Wilber Correa decidió estudiar periodismo motivado por una fantasía de la niñez. “En Halloween me disfrazaba de periodista: ponía cajas de cartón, simulaba un set y ponía a mis hermanos a ver el programa que me inventaba.

Hace muchos años en Colombia existía un programa que se llamaba ‘Los Reporteritos de Cinevisión’; eran niños presentando notas, e hice hasta lo imposible para que me hicieran casting, tenía unos ocho años, ese era mi sueño y lo logré. Hice un solo informe y eso marcó mi vida.”

Sin embargo empezó a estudiar ingeniería de sistemas. Como vendedor pagaba los estudios. Recordó el sueño de infancia y resolvió hacerlo realidad: “Me inscribí en la Universidad Los Libertadores, la única que en ese entonces ofrecía periodismo nocturno. Desde el principio empecé a buscar espacios para engancharme en un medio de comunicación.”

El camino para llegar a Caracol Televisión duró diez años. Pasó por el Noticiero Nacional, Noticiero Hora Cero y Colprensa.

En el Noticiero Nacional empezó cubriendo economía pero no duró mucho, el fragor de la violencia y el conflicto tocó su puerta.

“Un día cuando trabajaba en el Noticiero Nacional ocurrió una de las miles de tragedias que ocurren en este país y tuve que ir a cubrirla porque el periodista de esa fuente no estaba. Sigo esperando que vuelva porque después pidió vacaciones y renunció. Entonces el director me asignó esa fuente y empecé a crecer profesionalmente en este tipo de cubrimientos.”

Luego de diez años con la fuente y tras pasar por tres medios de comunicación, llega la oportunidad en Caracol Televisión, lo que se convertiría en la primera etapa en ese canal.

“Me debatía entre temas judiciales, jurídicos haciendo especializaciones en las altas cortes leyendo libros de tipo penal duré cinco años más en el cubrimiento de fuentes periodísticas de alto vuelo”.

Wilber Correa

De las balas al chisme 

Se califica a sí mismo como una persona estricta, rigurosa y cuadriculada. “Mientras cubría orden público creé una empresa, hacía videos de televisión y comerciales. Me llaman y me dicen ‘usted que crea comerciales y videos institucionales ¿por qué no diseña un programa que estamos necesitando para Canal Capital?, entonces diseñé un programa que aún existe y se llama ‘El Primer Café’. Cuando lo diseñé y entregué me ofrecieron dirigirlo. Entonces algo me llamó la atención.” No lo dice, pero con un gesto de la mano da a entender que la oferta económica lo sedujo. “Decidí renunciar a Caracol e irme a Canal Capital”. Lea también: La polémica con un expresentador del Primer Café

Caracol volvió a buscarlo. “Juan Esteba Sampedro, gerente de los productos de entretenimiento, me propuso dirigir un espacio. Entregué los pilotos y gustó muchísimo, Ese proyecto hoy es una realidad que se llama La Red.”

Entusiasmado por el reto, decidió llevar a La Red lo que aprendió en el cubrimiento periodístico y aplicarlo a la comunicación de un chisme.

Lo más difícil de esos primeros meses en La Red, el programa que supera en unos dos puntos de rating a su competencia, el programa de la Negra Candela, fue aprender sobre ese mundo de los chismes que le era ajeno.  Lea también: Natalia París gana adeptos en su pelea contra ‘La Negra Candela’

“Puedo recitar de memoria la hoja de vida de muchos generales, de memoria capítulos lamentables de la historia de este país, pero no puedo recitar las últimas cinco reinas que ha tenido Colombia; y eso es realmente lamentable, lo más difícil fue aprender de eso, entender por qué la gente tiene afán de ser famosa.”

El director de La Red explica por qué los famosos quieren salir en su programa. (Click en la foto para escuchar el audio)

Wilber Correa

¿De quién aprendió en el mundo del entretenimiento?

De los periodistas con los que trabajo todos los días. Soy quizá el director que más consejos de redacción hace al día. Les pregunto absolutamente todo. Sobre X o Y personaje se debe saber quién es, por qué llegó, quién era, para dónde va, por qué ocurrió. El éxito de La Red es que volvemos simple lo complejo para que la gente lo entienda.

Con Wilber Correa trabajan quienes son considerados el dream team del chisme en Colombia: Carlos Vargas, Mary Mendez, Franck Solano, Carlos Giraldo y Ronald Mayorga.

¿Cómo hizo para reunirlos?

Son tan buenas personas que se unieron solos. La gente se aterraría de lo buenas personas que son.

A veces se nota rivalidad entre ellos. ¿Es parte del show?

Son amigos y rivales. Los buenos profesionales siempre querrán estar en competencia. Siempre son batalladores y siempre se exigen, no es parte del espectáculo sino sencillamente así son, son buenos contrincantes y les gusta medirse entre ellos.

¿Es muy difícil manejar unos egos tan grandes?

Tal vez es difícil, pero no he tenido problema con eso.

Pero porque usted es el director

Así es. Pero el ego va de la mano de las capacidades. Si una persona tiene un ego muy grande es porque tienen altas capacidades. Una persona que tiene muy pocas capacidades laborales, empresariales, profesionales, seguramente no va a tener un ego muy alto.

Y ellos (los presentadores de La Red) tienen una alta capacidad. Mi labor es encausar cada una de esas capacidades y no es tarea difícil.

¿Ustedes ganan plata mostrando lo peor del ser humano?

Tengo que contar algo que la gente no sabe. A veces son esos mismos seres humanos los que llaman a contarnos cosas de ellos porque existe una necesidad infinita de ser famoso. Creo que no hay cosas malas de los seres humanos. No le daría ese calificativo. No creo que el entretenimiento se nutra de lo peor, todo lo contrario, se nutre de lo mejor, de sus propia farándula, y eso es lo que le gusta a la gente.

¿No es lo contrario? A la gente le gusta ver al famoso en su peor faceta. O ¿me equivoco?

Las notas que más marcan en nuestra curva de audiencia son en las que mostramos al humano no al famoso. Es decir, muchos endiosan a los famosos y los pone en un altar, un ego gigante, pero cuando se pone a la altura del resto de los mortales y se muestra las dificultades que pueda tener, la gente se solidariza.

Wilber Correa

Wilber Correa prefiere no sentarse en las sillas del set. “Es agüero, lo hago porque no soy el presentador, prefiero no salir en cámara”, dice.

¿Este tipo de programas legitiman la cultura de la desinformación y de la falta de educación en el país?

No, por el contrario. Creo que este tipo de programas lo que hacen es entretener con información al país. En Colombia la gente está cansada de la guerra y el trabajo duro que le toca día a día. La gente quiere llegar a su casa a descansar y muchos que no tienen con quien reír buscan este tipo de programas. La gente tiene derecho a entretenerse. Así como hay otros que tienen derecho a ver programas educativos, y ahí están, no es que no existan.

Pero hay otras formas de entretenimiento

¿Sabe cuánto cobran por unas palomitas de maíz y sabe cuánto vale ir cine? Si no se dispone de 60 o 70 mil pesos para ir a cine se jode. Y esa plata sirve para pagar la luz, el agua el teléfono y algo del arriendo.

Entonces la gente se sienta frente al televisor, hace las palomitas de maíz y con su control escoge qué quiere ver y muchas veces escoge entretenerse y para eso está La Red.

¿En el periodismo o en el chisme hay censura?

En el periodismo no hay censura. Yo nunca he sido censurado.

Pero eso no quiere decir que no haya

No puedo hablar que existe algo cuando realmente nunca lo he padecido. Lo importante son las pruebas. Mucha gente dice: ‘Ah, es que no hablaron de tal cosa’, pero es que no tenemos pruebas de eso. Seguramente si tuviéramos las pruebas firmes hablaríamos con tranquilidad.

¿Qué le dice a los críticos?

Es curioso. Mucha gente con la que hablo juzga el programa pero a los diez minutos me están contando en detalle el programa, se lo saben más que yo. Entonces digo: ‘lo juzgas pero no te lo pierdes’. Lo juzgan, lo atacan, pero no se lo pierden.

Es contradictorio ¿no?

Sí, pero agradecemos esa contradicción porque la audiencia crece día a día.

¿Qué piensa de la Negra Candela?

No opino nada sobre esos temas porque creo firmemente que tengo un grupo de trabajo muy bueno y me quedaría mal opinar de algo que no sé. El trabajo que esté haciendo en un canal u otro es válido.

Esa es una respuesta políticamente correcta

Sí. Es una respuesta de reina, pero quien está realizando el programa en el otro canal y se enfrenta conmigo también tiene una trayectoria. No podría opinar del programa de la competencia porque no sé como lo desarrollan, no sé como lo hacen. Quedaría mal al opinar de algo que no conozco.

¿Qué le hace falta a La Red?

Me gustaría tener más capacidad para tener en el instante al famoso. Casi que me gustaría tener 15 microondas para hablar del famoso y ¡sacar el tema ya!

¿Por qué nunca sale en cámara?

Porque no sé casi de chismes. Póngame a hablar de temas sociales, políticos o económicos y le hablo horas. Pero sentarme a hablar sobre un tema que yo no domino es como engañar al televidente. No he traído el primer chisme, con eso le digo todo.

¿Qué libro está leyendo?

Estoy leyendo sobre métricas y análisis multimedia. Mis últimos cinco libros tienen que ver con eso porque es un tema de crecimiento personal y empresarial que llevo paralelo a mi trabajo.

¿Extraña el cubrimiento de fuentes duras?

Mucho.

¿Qué extraña?

El periodismo social. El comunicador Social – Periodista tiene la necesidad infinita de ayudar. Si el periodista no ayuda no cumple con una de sus partes fundamentales. Ese periodismo social me hace una falta impresionante. Lo ejercía todo el tiempo. Me moriría el día que me ofrecieran crear un programa social y de ayuda, sería el hombre más feliz del mundo. Pero las dinámicas de la industria son otras, algún día se dará. Por ahora, estoy feliz en La Red.