La tarea del ministro Alejandro Gaviria

La tarea del ministro Alejandro Gaviria

12 de Septiembre del 2012

La cirugía a la que hay que someter al sistema de salud colombiano para que encuentre su rumbo es más un asunto de expertos financieros que de médicos. En eso tuvo razón el presidente Santos cuando le encargó la tarea de recuperarlo a un economista como Alejandro Gaviria. Antes del nombramiento del nuevo Ministro y el retiro de Beatriz Londoño, quien dejó varios pendientes, Fabio Echeverri y el grupo directivo de la Clínica Shaio conversaron sobre las dificultades y desafíos que enfrenta el sistema de salud.

Echeverri, un hombre toreado en varias lides, le ha dedicado mucho tiempo al tema de la salud, desde que se propuso contribuir a sacar adelante administrativa y financieramente la Clínica Shaio que atravesaba dificultades que tuvieron a punto de cerrar este centro pionero en medicina cardiovascular. Desde entonces ha presidido la Junta Directiva de la Shaio y, desde esa responsabilidad, sigue buscando salidas para lograr el equilibrio financiero que le permita seguir siendo un centro de atención especializada de primer orden y, al mismo tiempo, mantener la investigación y trabajar con las herramientas técnicas más desarrolladas. Junto a él estuvieron en el diálogo Gilberto Mejía, director científico, y el gerente Carlos Alberto Cardona.

“No es fácil, nadie paga. En Colombia se ha impuesto una norma perversa: hay la obligación de atender pero no hay la obligación de pagar. Así es muy difícil. La Constitución exige porque la salud es un derecho fundamental y hay que atender a todo el mundo, pero no se sabe quién paga, porque la plata no alcanza. Y lo más grave: el Gobierno no sabe de qué tamaño es el hueco financiero. No se sabe de qué cifras se está hablando”, dice Fabio Echeverri.

El gerente de la clínica Shaio, Carlos Cardona; el presidente de la Junta Directiva, Fabio Echeverri, y Gilberto Mejía, director científico de la clínica, pusieron en blanco y negro los principales problemas del sistema de salud de país.  

“No hay quien mueva la montaña de pagos”, completa Carlos Alberto Cardona. Muchas de las pequeñas EPS van a ir saliendo del mercado y los usuarios van a quedar concentrados en unas cuantas grandes. Finalmente, eso es lo que está propiciando el Gobierno. La ministra Beatriz Londoño debía haber sacado la norma de habilitación que fija las reglas financieras de las EPS (cuál es el capital que debe respaldar la operación según el número de usuarios, las estructuras internas, la solvencia qué se exige a cada EPS) Es ahí donde se sabrá quién queda y quién se va, porque seguramente muchos aprovecharán para hacerse a un lado y no continuar en la prestación de salud, como hizo Colsubsidio y Confama en Antioquia. No va a ser fácil aguantar porque la capitalización que se requiere es grande y no se compadece con los flujos de ingreso por pagos. A medida que se vayan cerrando las EPS más débiles o las que no pueden seguir prestando el servicio, el Gobierno tiene que reasignar pacientes y respaldarlos con dinero.

Estamos atrapados en un círculo vicioso, el Gobierno no les paga a las EPS sus reclamaciones, éstas no les pagan a los hospitales sus servicios y así…los hospitales tienen que responder por la vida de las personas con una atención por la que al final nadie está respondiendo”, concluye Cardona.

El director científico de la Shaio, Gilberto Mejía, dio su punto de vista en un intento por explicar la génesis de la crisis:

“Los hospitales tienen que atender al que se acerque por vía de las urgencias. La gente llega por un dolor de estómago o una gripa o un infarto o un accidente, intervenciones que son de vida o muerte da igual, y a todos hay que atenderlos. De allí la congestión. Y es muy frustrante, profesionalmente, y va en detrimento de todos: pacientes, médicos, en fin. La atención primaria de salud no existe en el país, una prioridad que está abandonada y es fundamental no solo para evitar que se agraven las enfermedades sino poder atender a los pacientes que no padezcan de dolencias graves en los centros de salud y poder así ocupar los centros especializados para lo que son y las Urgencias regresar a su vocación de urgencias. Es la única manera de lograr que los avances médicos, la investigación se pueda aprovechar.”

El centro del problema está en que no se ha actualizado el alcance ni las tarifas del Programa Obligatorio de Salud (POS) casi que en 20 años. Nace la Ley 100 en el 93 y se implementa en el 94, con una estructura tarifaria para el POS, producto de un cálculo que se hace con la información de las bases de datos del Seguro Social. Una información limitada pero que sirvió de punto de partida.

Fabio Echeverri
“Los medicamentos debían estar sometidos a control de precios, como se dio en los años 70, 80 y 90”, dice Fabio Echeverri.

La medicina da un vuelco, avanza, evoluciona, pero los valores no se modifican, no se actualiza el tarifario, no se define qué se cubre y qué no. Las tecnologías médicas son cada vez mejores pero también más costosas y los médicos empiezan a ordenarlas. Pero nada de esto está calculado dentro de la estructura financiera de la UPC (Unidad de Pago por Capitación). Precisamente, como respuesta al rezago del POS, surge el No POS. Y las EPS que manejan el grueso de los recursos de la salud empiezan a sacarle el cuerpo, a cubrir los tratamientos que ordenan los médicos por fuera del POS y a buscar mecanismos de financiamiento para cubrir los faltantes, pues no estaban recibiendo los recursos suficientes para pagar los servicios que no estaban cubiertos.

La salud debe ser integral y todo debe estar cubierto, sin diferencias entre POS y No POS. La obligación del médico es recomendarle al paciente el procedimiento necesario sin estas consideraciones. Pero ahí surge el problema ¿Quién paga? ¿De dónde sale esa plata?

Los reclamos de las tutelas, la mayoría, tienen que ver con el no POS. Así como los problemas del Fosyga: algunas EPS empiezan a inflar las cuentas, a sobrefacturar los medicamentos, a realizar todas las triquiñuelas financieras para cubrir lo que el Gobierno no estaba cubriendo y por obligación constitucional debía hacer

Entre 1994 y el 2008, solo hubo dos o tres procedimientos nuevos incluidos en el POS. Lo cual es un absurdo. Esto abrió ese gran hueco financiero que las EPS alegan que fue lo que las quebró.

Carlos Alberto Cardona: “Vamos a quedar solo con unas grandes aseguradoras y las demás se irán liquidando, ahogadas por las deudas financieras”.

Ningún Gobierno tiene la firmeza para afrontar el problema en toda su dimensión. Porque cualquier medida es impopular.

Llevan años diciendo que el problema es la corrupción, y ésta es una cortina de humo porque hay EPS muy serias.

Gilberto Mejía director científico: “El problema es la no integralidad y haber mantenido desactualizado el POS durante 17 años”.

Fabio Echeverri: “Los medicamentos debían estar sometidos a control de precios, como se dio en los años 70, 80 y 90. En el año 2000 suprimieron el control de precios y los dejaron libertad vigilada. Con la certificación de los productores de los medicamentos, la industria farmacéutica de Suiza y de Alemania se puede obtener un valor promedio y a partir de éste controlar el precio.”

Director Científico: Los hospitales necesitan poder atender a todos los pacientes, del POS y el No POS no pueden limitarse a los pacientes de los planes Prepago de salud, que son solo 850 mil. Lo ideal es poder atender a todos y prestar el mejor servicio, pero se necesitan que paguen”. .

El nuevo ministro Alejandro Gaviria tiene una tarea enorme por delante, pero el primer paso tiene que ser sin duda, entender de qué tamaño es el hueco financiero del sistema y cómo lo va a cubrir.