La tortuosa historia del Ferrari de ‘Rasguño’

La tortuosa historia del Ferrari de ‘Rasguño’

8 de septiembre del 2011

La policía colombiana tiene la única patrulla convertible del mundo: un Ferrari de 300 caballos de fuerza y 3500 centímetros cúbicos que alcanza una velocidad de 270 kilómetros por hora. El auto forma parte de las propiedades que el narcotraficante Hernando Gómez Bustamante ‘Rasguño’ entregó  a las autoridades. Ahora, pintado de verde, le sirve a la Policía.

Cuando ‘Rasguño’ fue capturado en Cuba en 2004 y traído a Colombia para que respondiera en decenas de procesos, prometió a las autoridades la entrega de millonarios bienes y ostentosos objetos con los que por años demostró su poder.

El narcotraficante cumplió. Dejó a disposición de las autoridades un avión ucraniano tipo Antonov, de matrícula HK-4126X, modelo 1991, que fue hallado en un hangar del aeropuerto José María Cordova de Rionegro, Antioquia, y una pistola calibre 9 milímetros enchapada en oro.

El avión, con capacidad para 50 personas, fue entregado por la Fiscalía a la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) que, de inmediato, se lo dio al Ejército. La pistola fue remitida, como lo indican las normas, a la Policía Nacional. Entretanto, el Ferrari modelo 348 GTS fue estacionado en un viejo parqueadero de diez pisos del centro de Bogotá, donde funciona la DNE.

Sus placas son BBJ 921 de Bogotá. Tiene apenas 1.300 kilómetros recorridos. En Colombia sólo hay tres. Según expertos, cuando estos autos sobrepasan los 5.000 kilómetros, es riesgoso conducirlos.

Se ha dicho que el auto cuesta 250.000 dólares, pero en realidad su precio es de 85.000 dólares. ‘Rasguño’ pagó por él a un importador de carros 103.694.000 de pesos. Lo hizo, dice la historia, para mantenerlo en los garajes de sus fincas de Cartago, Valle, y llevarlo a fiestas para  exhibir su poderío material, que le permitía tener los autos más lujosos del mercado.

Durante cuatro años, el vehículo estuvo en el parqueadero, cubierto con un ‘pijama’ para que se conservara intacto. Cada semana, una persona lo prendía para calentar el motor, y un par de veces fue llevado a un taller de Bogotá especializado en vehículos Ferrari, recomendado por el experto José Clopatoski.

La revisión tecnicomecánica le salía gratis a la DNE, con tan poco kilometraje, aún conservaba la garantía original del motor de esa especializada marca. Los papeles del Ferrari estaban al día. Se encontraba a nombre de un campesino trabajador de ‘Rasguño’. La DNE pagaba 1.200.000  pesos de seguro al año, y estaba incluido en la póliza general de seguros que  cubría buena parte de los bienes incautados.

El carro era la sensación en el parqueadero de la DNE. La historia cuenta que el avión que ‘Rasguño’ compró servía para transportar de un lugar a otro el Ferrari, su auto consentido.

Pero este año el vehículo encontró un nuevo dueño y hoy recobró notoriedad. El Consejo Nacional de Estupefacientes se lo entregó a la Policía en destinación definitiva para que lo utilizara en algunas de sus actividades. El Ferrari entrará a engrosar las filas del cuerpo automotor de la Institución, que también tiene un Hummer y otros autos de lujo.

El carro tendrá el logo, los colores y el nombre la Institución, cuyo diseño diseño fue escogido entre cinco bocetos elaborados por diseñadores de la Dirección de Policía Judicial ( Dijín). Por ahora al Ferrari se le hace nuevas revisiones técnicas para ponerlo a punto y nadie sabe quien lo conducirá y lo cuidará para que en sus nuevas actividades no adquiera ni siquiera un rasguño.