La última vez que Santos habló con Uribe

27 de agosto del 2011

La incomunicación entre los dos gobernantes, aliados en las elecciones del año pasado, está rota. ¿Cuándo conversaron por última vez?

La última vez que Santos habló con Uribe

A mediados de julio, hace un mes y medio, el presidente Santos invitó al expresidente Uribe a almorzar un domingo en la Casa de Nariño. Fue una invitación que le hizo extensiva a Lina y Jerónimo, los dos  miembros de su familia que están en Colombia, porque quería conversar sobre el tema del óleo que se pinta de los mandatarios cuando éstos terminan su periodo presidencial. Los retratos entran a formar parte de la galería de los expresidentes, situado en uno de los principales salones de Palacio. La preocupación de Santos era legítima: Uribe ocupó la presidencia durante dos períodos y después de un año su retrato aún no está colgado en la galería que los visitantes, casi que obligatoriamente, se topan cuando visitan el Palacio de Nariño.

En la Galería de los expresidentes el retrato de Álvaro Uribe, a pesar de haber ocupado la Presidencia durante dos períodos, sigue pendiente.

La tensión entre los dos gobernantes había ido creciendo. En twitter, el expresidente Uribe llevaba varios días criticando las debilidades en la política de seguridad democrática y la defensa de sus funcionarios, la directora exilada del Das, María del Pilar Hurtado, el ministro Arias y el distrito de riego de Rancherías, la injusta según él situación de Bernardo Moreno acompañado de la molestias por la vinculación de su contendor León Valencia al ministerio del interior, en fin, los temas de su malestar eran muchos.  Santos hizo caso omiso de cualquier diferencia y quizás pensó era una situación amable para limar asperezas. Pero  Uribe no aceptó.

Se limitó a agradecerle al presidente la invitación y le dijo, con la sencillez que lo caracteriza para tratar esos temas, sin duda para él banales e intrascendentes, que había muchas fotos suyas en la Presidencia y que utilizara tranquilamente cualquiera. Claramente, lo tenía sin cuidado el pintor ni la forma que le fuera a dar a su imagen presidencial.

Desde entonces, el teléfono no ha vuelto a sonar en ninguna de las dos direcciones. Nunca han vuelto a cruzar palabras. El Expresidente expresa sus opiniones vía Twitter, y el primer mandatario elude cualquier confrontación y repite el mantra: “No voy a pelear con Uribe, no voy a pelear con Uribe”. El espacio destinado al oleo de Álvaro Uribe en el hall e los Expresidentes sigue vacío.

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