Las aves que volvieron a habitar Medellín

8 de mayo del 2017

El guadañero estriado fue uno de los que volvió a ser visto en un predio protegido.

Las aves que volvieron a habitar Medellín

Atrapamostas (Knipolegus poecilurus) Foto: Tom Friedel/BirdPhotos.com

Su pico es de cinco centímetros, ideal para alcanzar los insectos más inaccesibles, sus plumas de color café se mezclan con unas vetas de tono crema que desaparecen cuando llegan a su estómago y sus patas son verde oliva. Así se puede describir la apariencia del ave que se había dejado de observar en Medellín, pero que recientemente volvió a aparecer en el corregimiento de San Cristóbal, justamente en predios que fueron adquiridos por el municipio para la preservación ambiental.

El guadañero estriado, cuyo nombre científico es Campylorhamphus pusillus y también es conocido como pico de sable, sorprendió a los funcionarios de monitoreo de la Secretaría de Medio Ambiente de la ciudad, quienes también pudieron avistar otras cuatro especies en la zona que se encuentran en algún grado de vulnerabilidad según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN.

Foto: Secretaría de Medio Ambiente

Guadañero estriado. Foto: Tom Friedel/BirdPhotos.com

Ellos son el gavilán acollarado (Accipiter collaris), el pibí boreal (Contopus cooperi), la perdiz colorada (Odontophorus hyperythrus) y el cacique candela (Hypopyrrhus pyrohypogaster). Esta última solo se encuentra en la región, es una especie endémica.

En el área de una 632 hectáreas llamada El Moral, los expertos pudieron registrar 113 especies de aves equivalentes al 25% de las 450 que habitan en el Valle de Aburrá. Y de esas 113, 12 provienen de Norteamérica y se encuentran en la región durante su temporada de migración.

Otras especies avistadas fueron el gavilán negro, el tiranuelo colorado, el atrapamoscas verdoso, el hemispingus verdoso, la tangara dorada, el picogordo degollado y la reinita peregrina.

El balance, para la Secretaría de Medio Ambiente, es muy positivo y da ánimos a la administración municipal para seguir protegiendo los hábitat con la compra de predios, la restauración asistida de bosques, la elaboración del inventario de fauna y flora y la sensibilización en la conservación de estas zonas.

Foto: Secretaría de Medio Ambiente

Guacharaca. Foto: Tom Friedel/BirdPhotos.com

¿Qué gana el Valle de Aburrá con estos avistamientos?

Esa fue una de varias preguntas que le respondió a kienyke.com la presidente de la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO), Ana María Castaño.

Lo primero que explicó la experta es que la región históricamente ha sido sometida a perturbaciones ambientales muy fuertes. Una de ellas es la conurbación (que ocasiona la pérdida de los límites entre municipios por el crecimiento de sus poblaciones) que practicamente ha dejado al Valle sin espacios verdes para que viva la fauna.

Por eso, el hecho de encontrar estas especies en los predios que adquirió el municipio muestra, según Castaño, varias cosas. Lo primero, señaló, “es que la compra de predios para conservación es una estrategia importante para preservar las especies de esta zona”.

Segundo, amplió Castaño, “es que los espacios que estas especies habitan tienen cierto nivel de conservación y, por lo tanto, la compra fue adecuada en términos de haber adquirido espacios con condiciones ambientales muy buenas que son representativas de la diversidad del Valle”. Y, tercero, que “estos ecosistemas en esas áreas adquiridas están cumpliendo un rol importante como refugio para especies de las que poco se sabe en el Valle de Aburrá”.

Foto: Foto: Secretaría de Medio Ambiente

Perdiz colorada. Foto: Tom Friedel/BirdPhotos.com

Los beneficios

Para la presidente de la SAO, los beneficios ambientales que presta la biodiversidad en Medellín van más allá de la idea de que preservar la fauna y la flora solo sirve para que los ecólogos y biólogos disfruten con los avistamientos de animales o la recolección de plantas.

“Encontrar especies que cumplen un rol en los ecosistemas que habitan y que ayudan a preservar el equilibrio al interior de los mismos es fundamental para cosas tan elementales como contar con agua potable en una ciudad o respirar oxigeno”, comentó.

Y amplió: “Dentro de los servicios ecosistémicos también está el disfrute de la observación de la naturaleza y, como no, de las aves que son hoy un objetivo importantísimo para el turismo nacional, pero es muy importante que la gente entienda que los ecosistemas prestan otros servicios fundamentales para nuestra propia subsistencia y que, al interior de ellos, ocurren interrelaciones muy fuertes entre las plantas, los animales, los hongos, el suelo y la disponibilidad de agua”.

La perdida de una especie en un ecosistema puede desencadenar eventos que le desequilibran. Encontrar ecosistemas con una alta complejidad de relaciones entre sus entidades y componentes significa encontrar ecosistemas saludables. Ana María Castaño, presidente de la SAO.

Ante los hallazgos de la El Moral, en San Cristóbal, Castaño hizo un llamado a tomar conciencia sobre la importancia de mantener los ecosistemas en las mejores condiciones posibles.

“Saber que el área protegida recién adquirida tiene, entre muchas, algunas especies de las que no había registros para el Valle y algunas categorizadas con algún nivel de amenaza de extinción nos indica que estos son espacios con una buena salud ambiental”, afirmó.

Cacique Candela, ave endémica del Valle de Aburrá

Cacique Candela, ave endémica del Valle de Aburrá

Las amenazas

Como ocurre para otros animales y especies vegetales, la desaparicion y fragmentacion del habitat son las principales amenazas que enfrentan las aves, de acuerdo con Castaño. Aunque, explicó, existen otras problematicas como la cacería (para fuente de proteína) y la captura para tráfico ilegal, que, por fortuna, dijo, son relativamente controladas.

Para la experta, es necesario reconocer el trabajo que se viene adelantando en materia de protección de especies por parte del municipio de Medellín y las autoridades ambientales Corantioquia y el Área Metropolitana.

“Las autoridades ambientales trabajan de manera conjunta con el municipio en el manejo de las áreas protegidas y su esfuerzo merece ser reconocido por los ciudadanos. Tener estas zonas de reserva es un privilegio y una invitación para que nos apropiemos más de los espacios verdes y, como ciudadanos, seamos veedores de la protección de la vida silvestre en la ciudad”, concluyó.

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