Las Farc: sus reclamos, justificaciones y propósitos

Las Farc: sus reclamos, justificaciones y propósitos

1 de febrero del 2013

Esta semana el proceso de paz con las Farc prácticamente atravesó su primera gran crisis. El secuestro de dos policías en el sur del Valle del Cauca y el plagio de tres civiles en el Cauca pusieron a tambalear la efectividad de las negociaciones en La Habana. Los tres civiles, que son ingenieros subcontratistas en una petrolera, fueron liberados a partir de operativos realizados por la fuerza pública. Tanto en el caso de los dos policías como en el de los ingenieros se ha confirmado, incluyendo información de inteligencia, que los autores del plagio fueron  las Farc.

Los hechos han detonado la molestia del Gobierno, que se juega mucho en la apuesta por los diálogos, considerando que siguen abiertas las decepciones por el fallido proceso de paz en el Caguán. Los subversivos, por su parte, han justificado la retención de miembros de la fuerza pública, una práctica que aseguran no abandonarán a menos de obtener un cese al fuego bilateral.

A esto se suma un nuevo comunicado en el que las Farc critican al gobierno por haberles dicho “no” en ocho propuestas, entre ellas que el proceso se desarrollara en Colombia; que pudieran contar con la participación de Simón Trinidad, preso en Estados Unidos; el cese de hostilidades mutuo; la presencia del ministro de Agricultura en la discusión del primer punto que aborda el tema de las tierras, y la insistencia de la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Este mensaje fue enviado para decir que a pesar de las negativas oficiales, “insisten” en mantener “los intentos por alcanzar la Paz, y hacer una gran campaña para proteger la Mesa de Conversaciones”. Allí mismo defienden su “legítima resistencia”, y no responden sobre las recientes retenciones, que aunque para ellos son una natural acción en guerra, para el gobierno es una bofetada a su voluntad de paz.

Justo por ello las Farc han propiciado un nuevo debate semántico. Por un lado, el grupo guerrillero ha justificado la retención de uniformados porque se trataría, según dijeron, de prisioneros de guerra, y esto, agregaron, sería una práctica permitida en cualquier conflicto que haya en el mundo. En seguida advirtieron que continuarían este tipo de operativos. El Gobierno  respondió que de ninguna forma sus delitos cabrían bajo la denominación que proponían, y en cambio el plagio seguiría denominándose como un secuestro. “Solo los infames justifican sus crímenes”, dijo el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Secuestrados

Los ingenieros liberados dijeron que quienes los retuvieron fueron las Farc.

La inquietud radica en que las Farc habían dicho que cesarían las retenciones, y sus más recientes acciones fueron de inmediato calificadas como un desafío al proceso de paz, en especial porque involucraron a víctimas civiles.  Al ver el alboroto suscitado, la guerrilla aclaró que se habían comprometido a finalizar los secuestros con fines extorsivos, pero que se reservaban el derecho a capturar a miembros de la fuerza pública que caigan en combate.

Expertos en Derecho Internacional Humanitario y conflicto armado consultados por KienyKe ofrecieron algunas precisiones sobre quién tiene la razón en este sentido. Según su respuesta, el conflicto dentro contexto colombiano es conocido en el derecho como “conflicto armado no internacional”, que a pesar de la irregularidad debe respetar las normas globales, incluyendo al Derecho Internacional Humanitario.

Los expertos explicaron que existe, como práctica entendible, el esfuerzo militar que las partes hagan para disminuir la capacidad bélica de su adversario. “Es quitarle fuerzas y recursos, sean humanos o materiales, procurando sacarlo de combate”, expuso uno de los expertos consultados. “La forma de reducir la capacidad militar del oponente puede ser hiriendo, matando, logrando una rendición o capturando”.

El término correcto que se usa cuando hay una captura de un sujeto que participa directamente en las hostilidades es “Privación de la libertad”. Según explicaron los abogados, la denominación “prisionero de guerra” es inaplicable para el caso colombiano, porque dicho calificativo solo se usa en conflictos armados internacionales.

Además, según el concepto de los juristas, las partes sí pueden privar de la libertad a contrincantes, si y solo si, retienen a sujetos que participan directamente de las hostilidades, preservan su vida y dignidad. Si por la captura se pide dinero, o si el capturado no tiene que ver con la lucha armada, como civiles, policías bachilleres, individuos que no están combatiendo o que no actúan en el conflicto, dicha retención se llama “toma de rehenes” y puede ser considerado crimen de guerra.

Sobre el uso de la denominación “secuestro”, los expertos no la consideraron incorrecta, sólo que en términos del DIH no es aplicable, pues corresponde a una identificación del derecho penal nacional. Sobre el asunto particular de los policías, lo que recomiendan los académicos es estudiar a fondo las circunstancias de la retención de los uniformados, porque insisten, constituiría una violación al DIH si los uniformados hubieran estado asignados a tareas de protección civil y no armados. Sobre la retención de los ingenieros en el Cauca hubo consenso: fueron Rehenes, según los expertos del DIH, y fueron secuestrados, insiste el Gobierno.

Iván Márquez

Foto: AFP

La guerrilla niega mantener la práctica del secuestro de civiles con fines económicos. La retención de tres ingenieros en el Cauca pone en entredicho la promesa.

Presión en la mesa y en el campo de guerra 

Para Angelika Rettberg, analista política y del conflicto armado, más allá de la precisión sobre esos términos, tanto el Gobierno como las Farc pretenden usarlos como estrategia táctica para deslegitimarse mutuamente. No obstante, insiste en que las acciones de la guerrilla pueden resultar más contraproducentes de lo que ellos esperan. “Están apostando a juegos en varias direcciones. Por un lado a mantener los diálogos e insistir en que hay avances, y por el otro a no dejarse ver como derrotados en el plano militar”.

Sobre esta última apuesta, la experta agrega que “las Farc muestran su imagen de fortaleza en la guerra a los críticos, que tienen inclusive al interior de sus filas, para demostrarse así mismos que aunque están sentados en la mesa no se han dejado doblegar por el gobierno. El segundo objetivo de las acciones tiene que ver con la presión al Gobierno, a quien quieren dejar ver que no son débiles”.

Los riesgos es que ante la opinión pública colombiana el tema del secuestro rebosa muchas sensibilidades y por eso el Gobierno les ha mandado mensajes para que asuman compromisos reales, so pena de acabar con los diálogos. “Pero a mi parecer esos ultimátum cierran las puertas demasiado temprano”, explicó.

La retención de uniformados y las acciones militares de la guerrilla han sido también interpretados como un método de presión para conseguir un cese bilateral del fuego y un acuerdo humanitario. “El Gobierno ha dejado claro que no va a aceptar un cese bilateral de hostilidades hasta que lleguen a acuerdos firmados. La ciudadanía tampoco lo aprobaría, por el temor de repetir la experiencia del Caguán. Este tema, aunque las Farc insistan, no tendrá avances significativos en la mesa a pesar de sus presiones en el campo de guerra”.

La politóloga también opinó sobre otra de las propuestas que las Farc han reiterado, justo en medio de las recientes acciones militares. “La guerrilla viene pidiendo la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Insisten porque ellos preferirían empezar por lo grande; recuérdese que su agenda política siempre ha sido cambiar la estructura del Estado colombiano, tienen una agenda maximalista que quizá no lograrán a través de referendos o consultas populares”, dijo.

El Gobierno, ante la insinuación de una Constituyente, también ha dicho que no. Pero Angelika Rettberg considera que la ambición de las Farc podría ser un arma de doble filo “porque parece que no consideraran que no solo se pondrían en juego los eventuales acuerdos que salgan del proceso, sino otras varias pretensiones de distintas fuerzas políticas. Es un cálculo que deberían tener en cuenta porque en un escenario así no controlarán las decisiones que se tomen sobre la nueva constitución. Podría salirles el tiro por la culata”, concluyó.

No obstante siguen circulando otras interpretaciones a las salidas en falso de las Farc. Divisiones internas en algunos de sus frentes, en especial en el sur del país, plantean la posibilidad de que aún hay sectores que no están de acuerdo con lo que pasa en Cuba. Las promesas de detener el secuestro extorsivo parecen ser puestas en tela de juicio con los recientes plagios de civiles que, según fuentes del Ministerio de Defensa, tendrían por objetivo el cobro de dinero a la empresa petrolera. Los ultimatum del gobierno, más allá de ser severos, son la señal a las Farc de que por eventos como este podría echarse a la borda el anhelo de un pronto acuerdo, después de décadas de guerra.