Las manos de los soldados, el nuevo objetivo de la guerrilla

Las manos de los soldados, el nuevo objetivo de la guerrilla

17 de Octubre del 2012

Tania, una perra labrador de color dorado, no paraba de jadear. Había caminado junto a una compañía contraguerrilla del Ejército durante más de tres horas, cerca de un caserío en Miramar (Caquetá). Su trabajo como miembro del grupo de antiexplosivos era detectar las minas antipersonales escondidas bajo el suelo por la guerrilla de las Farc.

Con el amanecer, el grupo de militares se detuvo para buscar un lugar donde pasar el día, comer y dormir unas cuantas horas y refrescarse de las temperaturas, que alcanzan los 35 grados centígrados. Eligieron un pequeño terreno tupido de árboles, donde se camuflaron. Tania también debía descansar durante dos horas para recuperar su físico y olfatear con precisión. Pero en medio de la espera, uno de los soldados no aguantó y se alejó del grupo para orinar. Segundos después, el silencio de ese lugar deshabitado fue interrumpido por el estruendo de una explosión. Aquel día cuatro soldados quedaron heridos.

Casi 20 días después, Luis Morales* recuerda aquel 14 de septiembre mientras se recupera en el Hospital Militar Central de Bogotá. Cuenta que segundos después de la explosión solo escuchaba un pito agudo y veía una nube negra. Lo más difícil fue ver que su brazo derecho y pierna izquierda estaban en carne viva. Solo deseaba morirse, pues creía que había perdido sus extremidades. Los enfermeros militares le pusieron suero y un medicamento para el dolor. A las dos horas, Morales fue trasladado al Hospital de Florencia en Caquetá y un día después a la ciudad de Bogotá.

Reconstrucción Manos
En el consolidado del Hospital Militar hasta agosto de 2012 fueron amputados 126 soldados. 

La mina le voló el índice y el pulgar de su mano derecha, y el dedo del matrimonio de la izquierda. Algo que le causa un poco de gracia. Luis Morales, de 23 años y diestro, es víctima de un nuevo método de guerra. Ahora las minas antipersonales están más cargadas y se instalan en lo alto o en medio de un arbusto. Así afectan de manera severa las extremidades superiores y la cara de los soldados. El nuevo reto de los cirujanos plásticos del Hospital Militar Central es recuperar la mayor parte de los dedos mutilados y su  funcionalidad.

Desde inicios de 2012, los registros de las lesiones por minas antipersonales en el Hospital Militar Central de Bogotá se han transformado. Las amputaciones en mano, brazo y genitales son más frecuentes. Al igual que las cirugías en cara y las múltiples lesiones en los ojos que han dejado un par de soldados ciegos. En el consolidado hasta agosto de 2012 fueron amputados 126 soldados, que en su mayoría fueron remitidos de los departamentos de Tolima, Huila, Caquetá, Putumayo y Arauca. El 90 por ciento de los heridos son soldados profesionales, y el 10 por ciento restante, sargentos y oficiales del Ejército.

El cirujano plástico Ricardo Galán, quien lleva 18 años trabajando con traumas de guerra, es uno de los encargados de los procedimientos en mano y miembro de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva. Desde su experiencia asegura que la primera razón por la cual los soldados pierden las manos se debe a traumas de armas de fragmentación, donde están incluidas las minas antipersonales y granadas de fragmentación. Otros causantes son los proyectiles de alta velocidad. Por ejemplo, las heridas de un rifle AK47, muy usado por la guerrilla de las Farc.

Víctimas de minas antipersonales
En seis meses, el solado Luis Morales será sometido a una nueva cirugía plástica para que su mano derecha vuelva a ser funcional. Foto: Ejército Nacional

Siempre que el doctor Galán atiende un nuevo paciente, cuatro o cinco entre veinte heridos en combate, hace todo lo posible para que la extremidad sea funcional. No es un tema fácil, pues cada caso es diferente. Además, cuando se enfrenta a una mano lesionada tiene que evaluar el tipo de proyectil, tipo de arma y distancia.

En el caso de Luis Morales, el doctor Galán tiene previsto realizarle una nueva cirugía en seis meses, donde se alargará el dedo pulgar derecho con un pedazo del índice. Luego vendrá la rehabilitación, terapia física y ocupacional. Galán pone todo su empeño. Alguna vez citó la frase de un colega suyo, el doctor Benjamín Rivera Pico, quien afirmó que “la mano es la unidad funcional básica que relaciona al ser humano con el medio ambiente que lo rodea, ella es la prolongación del cerebro exterior”.

La historia de Morales en el Ejército terminó con la detonación de la mina. El soldado que nació en Neiva (Huila) y se vinculó al ejército hace dos años porque le gustaba “usar el uniforme y aportar al país”, no duerme por los fuertes dolores y corrientazos en su mano derecha. Con su pensión deberá mantener a su esposa y dos hijos.

*El nombre fue cambiado por solicitud del entrevistado.