Las mujeres sí

Las mujeres sí

15 de julio del 2018

Que las mujeres son malas para las matemáticas, que su hábitat natural es la cocina, que son las que decoran la casa, que una mujer sin hijos es un jardín sin flores, que ellas siempre saben cuidar de los demás… de estas y otras muchas mentiras está plagada nuestra sociedad.

El problema es que de tanto repetir una misma estrofa uno se la va aprendiendo; la va anexando al subconsciente (y no voy a discutir aquí si existe o no existe el subconsciente, eso lo hablamos otro día), y termina creyendo, viviendo, repitiendo y reforzando los estereotipos.

La novedad, porque muchos la presentan como un gran descubrimiento, es que somos muchas las mujeres que no sabemos ni queremos aprender a cocinar; o que no tenemos idea de dónde se ven mejor los cuadros de la casa, las hay que no quieren tener hijos, que no piensan en tener un esposo, que sueñan con ser presidentes, con montar su propia empresa, con ganarse una copa mundial de fútbol (ahora que está tan de moda), con pilotar aviones de guerra, con bucear toda la vida, con ser magistradas, generales, pesistas y por qué no, hasta sacerdotisas, (pero esto último también es discusión para otro día).

Para no ser injusta, diré que Colombia ha cambiado… hoy uno puede reconocer avances significativos hacia la equidad de género. El asunto está tan claramente relacionado con el progreso de una nación, que la igualdad entre hombres y mujeres, es el objetivo número 5 de la ONU hacia un mundo sostenible.

Sin embargo, según el Ministerio del Trabajo apenas el 35% de las empresas con sede o que nacieron en Colombia, tienen a mujeres en posiciones de liderazgo. Y podemos hablar también de inequidad en las posibilidades de ascenso, en los salarios y en la representatividad en el gobierno, (con todo y la ley de cuotas).

Estas son las consecuencias directas de creernos las mentiras con las que empecé este artículo; aquí está el resultado de creer que no pueden manejar finanzas, que sólo son buenas para proteger, para organizar, para cuidar, para velar por alguien más.

Ana Fernanda Maiguascha, la única mujer codirectora del Banco de la República, dice que las niñas, difícilmente se querrán parecer a algo que no hayan visto y mi humilde opinión es que tiene mucha razón.

Así que en estas cápsulas encontrarán las historias de 5 mujeres, en posiciones de poder en empresas privadas y en el sector público, con diferentes profesiones y con historias de éxito en sus carreras.

No les pregunté si saben cocinar, ni tender las camas, organizar fiestas de cumpleaños, ni combinar bien la ropa. Algunas tienen hijos, otras no, algunas están casadas, otras no.

Los invito a ver estos testimonios porque estoy convencida de que uno de los caminos para fomentar la equidad de género es hablar de ello. Llevar las discusiones a la esfera pública, como a la privada. Y por supuesto, rediseñar las tareas del hogar, delegar, dividir y compartir.