Las trillizas que aterrorizaron a los Arahuacos

18 de enero del 2012

El padre huyó asustado mientras la comunidad indígena trata de explicarse un fenómeno que encuentran sobrenatural.

Las trillizas que aterrorizaron a los Arahuacos

No sabía que eran tres niñas las que esperaba. El 5 de noviembre de 2011, sintió el dolor del alumbramiento. Tres cabezas se disputaban la salida, Glennis Zapata pensaba que solo era una. Eran las nueve de la noche. No había hospitales, médicos ni parteras, ella estaba sola con su padre y su mamá en una casa en la vereda San Pedro a tres horas de Valledupar en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

El padre atendió el parto. Durante dos horas fueron saliendo cabecitas. Una era morena, dos eran blancas. Glennis, de 21 años se había levantado esa mañana con un hijo de tres años, y ahora dormía con cuatro después del parto. La sorpresa disipó la alegría. Jamás habían visto tantos retoños salidos de un vientre humano. La explicación científica ante el exceso de fertilidad radica en que los nacimientos múltiples son genéticos. La madre de la joven madre también compartió gestación con un mellizo.

La mañana siguiente, según recuerda Glennis, su padre salió a las siete de la mañana para anunciar a Luis Daniel Torres el nacimiento de las niñas. Luis Daniel, de 20 años, e indígena de la comunidad arahuaca, era el novio de la joven y el responsable del embarazo. Al enterarse, respondió a su suegro que pasaría por la casa tan pronto se alistara pero no cumplió la promesa, los pasos lo llevaron por otra ruta hacia otra vereda para huir de las responsabilidades paternas o del miedo de haber engendrado tres criaturas. Nunca había escuchado sobre nacimientos tan prolíficos y en un principio lo vio como una mala señal del destino. Abandonó a su novia y a las tres hijas recién nacidas. El otro hijo de Glennis era de una relación anterior.

Las comunidades arahuacas han entendido el nacimiento de las trillizas como un fenómeno sobrenatural.

La joven se quedó sola con las niñas a la espera de su enamorado. A finales de diciembre, la médica de Pueblo Bello en Cesar, alertó sobre la desnutrición de las bebés y éstas fueron trasladadas junto a con su madre a la clínica Rosario Pumarejo de López en Valledupar. Mientras se alimentaban, la noticia de tres menores, mezcla de sangre arahuaca y mestiza, se expandió ocupando los titulares de la prensa local y nacional.

Los miembros de la comunidad arahuaca no sabían cómo traducir la noticia en el lenguaje místico. Unos profetizaban desgracias y calamidades, otros veían en las trillizas la fertilidad y el augurio de buenas nuevas para la etnia. Según el gobernador del cabildo, Rogelio Mejía, los mamos o líderes espirituales estás estudiando el caso desde la cosmogonía arahuaca y están estableciendo los ritos de bienvenida de las trillizas a la comunidad. Según Mejía, la etnia tiene más de 41 mil indígenas distribuidos en Cesar, Magdalena y la Guajira y durante siglos jamás se había presentado un nacimiento tan prolífico. Las opiniones están divididas.

Después de una ausencia de casi dos meses, Luis Daniel, el indígena arahuaco, bajó de la Sierra para conocer a sus hijas. Lo primero que observó en ellas fue el color de la piel. Como si el color fuera una prueba de ADN, dijo que solo la morenita era hija de él, y que por las otras dos, de piel blanca, no respondía. También dijo que era anormal tener trillizos y que eso iba en contra de su etnia. En otras palabras, el padre las veía como fenómenos. Después de conocerlas recogió los pasos y se devolvió a la Sierra para no ver a su nueva familia.

Él tiene miedo. “Si nosotros estamos sorprendidos, el padre está aterrado, pero son niñas y todo infante es bueno”, dijo el gobernador del cabildo. Mientras el padre huye, la madre espera y los arahuacos piensan, las niñas siguen engordando en la clínica sin saber que son las primeras trillizas arahuacas y el centro de una discusión dentro de su comunidad.

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