Las vidas que tocó el Papa en su visita a Medellín

Foto: Alcaldía de Medellín

Las vidas que tocó el Papa en su visita a Medellín

9 de Septiembre del 2017

Unos llegaron a orar y a vivir un encuentro religioso con el Papa Francisco. Otros solo querían verlo para poder tener la imagen para el recuerdo y contar la historia de que estuvieron en la segunda visita de un Pontífice a Colombia. Y unos más estuvieron en el encuentro para ayudar. 

Ese fue el caso de los 7.000 voluntarios que se vincularon a la jornada desde todas las parroquias de Medellín, 323 para ser exactos, y de algunos pueblos de Antioquia.

Y madrugaron. Desde la tarde del viernes aguardaron afuera del Olaya Herrera para poder cumplir con su función: Acompañar a los ministros misioneros a entregar la comunión y ofrecer orientación a las personas que lo requirieran. 

Foto: Kienyke.com

Olga Lucía Alzate, Sandra Ceballos y Carmen Alzate son tres de ellas. La labor la asumieron con gran responsabilidad, como un servicio al Papa que estaba próximo a oficiar su eucaristía. 

Hicieron parte de un grupo de 150 voluntarios que se ubicó en uno de los 44 cuadrantes que se dispusieron para la misa campal. Su compañera Lina compartió con Kienyke.com su emoción. 

Otros que felices contribuyeron con su voluntariado fueron los ministros encargados por la Arquidiócesis para dar la comunión. La bendición del Papa llegó a los más de 1.2 millones de feligreses por medio del cuerpo de Cristo que ellos entregaron. 

Fainory López, hace parte de la iglesia Santo Evagelio del barrio Castilla. “Es un privilegio participar de esta ceremonia, por lo que representa para Medellín y los mensajes que trae el Santo Padre para los colombianos. Lloré cuando me lo informaron”, le contó a este medio. 

Con ella estuvieron Franzy Elena Mesa, José Armando Ruiz, María del Socorro Sepúlveda y Estrella Pérez. 

Foto: Kienyke.com

Para José, la ocasión fue mucho más especial. Él es ministro extraordinario desde el 2009 y cuando lo elegieron, no se sintió digno de este honor. 

De hecho, aún no siente que tiene todo lo necesario para esta misión. Por eso, cuando lo llamaron para decirle que sería uno de los ministros de la eucaristía del Papa, no lo podía creer. 

Asumió esta responsabilidad con gran orgullo y responsabilidad: “El Señor fue el que me quiso poner aquí. No porque lo merezca, sino porque él escoge al que quiere”, contó. 

Su vida cambió cuando dejó que su corazón se involucrara con la iglesia y, aunque reconoce que no es el mejor creyente, su vida cambió. Su gusto por la bebida lo hacía ir a misa ‘borrachito’, como él dice, pero ahora es un hombre sobrio y contribuye con el bienestar de su comunidad al llevar la comunión a los enfermos.  

“Este es el honor más grande que el señor le puede regalar a una persona laica, que no es sacerdote, que no es religiosa. Mi misión es tocar al Señor y dárselo a una persona que lo necesita”.José Armando Ruiz

“Creo que la presencia de Francisco es el mejor regalo para esta tierra. Uno sabe que en renglones torcidos, el Señor escribe, si yo he estado en el error, muchos pueden estarlo también, lo importante es buscar el camino para enderezarlo. Esto es lo mejor que me ha podido pasar en la vida”, afirmó.

Foto: Kienyke.com

Y lo religioso también se mezcló en la misa campal con el emprendimiento. Cristian Rodríguez, un estudiante de Arquitectura de octavo semestre de la Universidad Nacional ha seguido la ruta del Sumo Pontífice desde Bogotá. 

Por un lado está su fe y por el otro la necesidad de conseguir recursos para el sustento. En la calle 53 con la carrera 30, en la capital del país, vendió denarios, rosarios y llaveros por un costo que oscila entre los 3.000 y los 25.000 pesos. 

A Medellín llegó a las 2 de la mañana e ingresó de inmediato a la misa para hacer lo mismo. Y conoció varios clientes. Entre ellos, Nancy Sánchez, una mujer llena de fe que espera que los rosarios que adquirió queden benditos para llevárselos a sus familiares en Barrancabermeja.

Uno es para su madre, María del Pilar, a quien vino a “poner en manos del Papa” para que mejore su salud. 

Cristian sigue su marcha hacia Cartagena, no sin antes recordar lo que lo hace seguidor del Santo Padre: “Su humildad, su sencillez, su mensaje de paz y su humildad”.