La lechonería reina de la Internet

La lechonería reina de la Internet

31 de diciembre del 2017

Sin duda el rey de las fiestas de fin de año es el cerdo. Tajado en embutidos, perniles y jamones o como el relleno perfecto en un tamal. Pero la forma en la que el cerdo se conserva en su mejor esencia es en la lechona, un producto tradicional con una exitosa incursión en la web gracias a un visionario que fue capaz de imaginar una forma de poner este platillo a todos la ciudad y sus alrededores al alcance de un clic. 

Este es el popular plato tolimense que ha sabido hacerse con el gusto gastronómico de los bogotanos. Su gama se ha extendido a lo largo y ancho de la ciudad, haciendo de esta exquisitez una preparación típica santafereña. Y no es porque la lechona sea bogotana, sino porque en su llegada a este altiplano surgió algunos cambios. Por eso la que se come en Bogotá no es la misma del Tolima.

Tal es su fama, y tal es la cantidad de personas que durante todo el año, y en especial en Navidad y Añonuevo, que existe una calle completa dedicada a este manjar de la grasa y el colesterol, así algunas lechonerías pretendan prepararla de manera “dietética”. No necesita del glamour de la popular zona ‘T’, ni de la elegancia y sofisticación de la zona ‘G’. Acá se come en platos y cubiertos desechables. 

Se trata de cerca de tres cuadras consecutivas en el sur de la capital en la que se acomodan una tras otra una larga lista de locales, cada uno de ellos exhibiendo en una vitrina de vidrio una lechona, con cabeza de cerdo guiñándole el ojo a los compradores. Los empleados se abalanzan a los transeúntes con un tenedor que trae ensartada una cantidad considerable de carne.  “Esta es dietética, desgrasada, 70% carne”, dice una de las vendedoras con voz atronadora, esperando el visto bueno de su interlocutor, que suele probar en uno y potro lugar.

En esta atiborrada calle se encuentra la “Lechonería Donde Jimmy”. No es la más grande ni la más llena, pero no por eso es un fracaso. Todo lo contrario. Nada más llegar es evidente que el trabajo es mucho. Un tablero con muchas anotaciones demuestra que los clientes son muchos, y solo unos cuantos llegaron al sitio probando por aquí y por allá. El resto de pedidos provienen de una clientela cuidadosamente cultivada a lo largo de los años y de algunos consumidores que prefieren comprar su lechona por Internet.

Jimmy, el dueño del establecimiento, fue la mente detrás de esta innovadora forma de vender lechona. Su pasión por las redes y el mundo digital es casi tan grande como el que le tiene al cerdo. Sin ayuda de nadie y apunta de tutoriales se convirtió en todo un experto del comercio web, las redes y el posicionamiento SEO (Opimización en motores de búsqueda o Search Engine Optimization en inglés).

Al escucharlo hablar es claro que sabe del tema. Saca pecho cuando dice que fue de los primeros en vender por Internet, pero se siente más orgulloso de trabajar incansablemente en lo digital:

“Hacemos menciones casi todos los días en redes. En época de novenas y fin de año no hicimos promoción de AdWords, pero si trabajamos con el posicionamiento. Tenemos un grupo de más de 17.000 influenciadores que replican el contenido haciendo que el mensaje se replique mucho. Adicional a esto realizamos el posicionamiento SEO para diciembre desde el mes de agosto, aunque lo movemos siempre, y más para el otro año que es la época buena para la venta de lechonas: la temporada de elecciones”.

Gracias a estas estrategias e convirtió la predilecta de alcaldes, concejales, senadores y representantes a la Cámara para sus eventos sociales. También acuden empresarios, músicos, actores, presentadores y otras figuras de la farándula criolla, como los integrantes de la banda Doctor Krápula.

La fama de su lechona no solo se debe a Internet sino a su gran sabor. Una exquisita mezcla de carne de pernil y lomo de cerdo se combina con arroz, arveja, y un condimento secreto que cuenta con más de treinta especias diferentes para asegurarse de que sepa como ninguna otra. Todo esto envuelto en una capa de piel. Los más tradicionales la prefieren con cabeza, pieza predilecta y reutilizada para preparar posteriormente fríjoles. Los más asquientos la prefieren en cojín.

Tras esto, pasa a un lento proceso de horneado de ocho horas, en el que todo se cocina parejamente en unos inmensos hornos  pase de A.C.P.M., construidos con ladrillos, y en los que caben entre 30 y 50 lechonas al tiempo. Luego entran a un horno a gas a alta temperatura durante media hora para que el cuero “toteé”. Finalmente se le escurre la grasa y con un inmenso mechero, que parece más un lanzallamas, se queman por completo los pelos que todavía se adhieran a la piel.

‘Donde Jimmy’, por estas fechas, puede despachar entre 100 y 200 lechonas al día, y su propietario estima que cerca del 60% son para clientes que dieron con el sitio por la red. Los pedidos llueven, ya sea por su sabor originado por este complejo método de preparación, o por la elaborada estrategia web, pero nadie puede negar que esta lechonería se ha convertido en la la reina de Internet.