Facebook y Twitter son distractores: Leila Guerriero

Facebook y Twitter son distractores: Leila Guerriero

20 de mayo del 2013

@Lauquiceno

Buenos Aires, lunes 13 de mayo, dos y treinta de la tarde, Café El Libertador. Estoy al lado del ventanal donde se ve la Avenida Corrientes, tengo un café servido y escucho algunas conversaciones de viejos alrededor mientras espero a la periodista argentina Leila Guerriero.

Nueve minutos más tarde llega con su pelo alborotado, un suéter negro y unos jeans. La cité por correo unos días antes para hablar de su nuevo libro Plano Americano de Ediciones Universidad Diego Portales, donde espía en los diarios, los textos inéditos y los testimonios sobre la obra de personajes de la cultura en Iberoamericana como Roberto Arlt, Ricardo Piglia y Facundo Cabral, entre otros.

De su pluma han salido crónicas representativas de periodismo narrativo, desde Rastro en los huesos la historia del equipo argentino de antropología forense, ganadora del Premio Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, hasta Frutos Extraños, donde se encuentra Lazos de sangre, una historia sobre la apropiación de hijos de personas desaparecidas por parte de militares argentinos.

Con Leila hablé del periodismo en tiempos de lo digital, de la ficción, y la investigación que hizo para escribir los veintiún perfiles de Plano Americano donde las pasiones y los secretos de Nicanor Parra, Juan José Millás y Juan Carlos Onetti son revelados a través de su cámara narrativa.

En octubre de 2012 estaba presentando Los Malditos en México y ahora presenta Plano Americano con la Editorial Diego Portales de Chile. ¿Cómo surge la idea de este libro?

Plano americano es una antología de 21 perfiles escritos por mí, en Los Malditos no había ningún texto escrito por mí. Plano Americano es una antología propia, con textos propios, son historias de gente dedicada a la cultura en Iberoamérica. Hay perfiles de fotógrafos, pintores, escritores.

La idea en realidad no fue mía, fue de Matías Rivas, director de la Editorial Diego Portales, la misma editorial donde salieron Los Malditos y que publicó ahora Plano Americano, yo estaba trabajando en los Malditos y él me dijo: Leila, yo estaba pensando y tienes un montón de trabajo dedicado a los perfiles de escritores, de pintores, ¿no te parece que ameritaría hacer un libro con eso? Y a mí me pareció bien, después hice una antología  sobre Alan Pauls. Así que terminados esos dos libros, yo ya tenía una idea en la cabeza que me parecía que podrían entrar en la antología y así fue.

En Los Malditos, el destino trágico unía las vidas de los personajes, en Plano americano ¿cuál es el punto de encuentro de esos artistas y creadores?

Me parece que algo que podrían tener en común es la entrega, la entrega que todos tienen con lo que hacen. Son personas excepcionales, que viven su vocación de una manera extrema, que han tenido una vida abocada a su arte. Gente muy entregada por lo que hace, a veces con lo que eso implica, una renuncia en la vida personal.

¿Por qué el título: Plano Americano?

El plano americano es un plano de cine, que surgió con los westerns; era el plano que hacía el director donde se veían las charreteras con los revólveres de los cowboys. Era un plano intermedio, ni tan intrusivo como un primer plano, ni tan abierto como un plano general. Y como este libro contiene perfiles, siento que lo que puede prometerle un perfil a un lector es eso, un plano americano.

Nunca podés llegar a conocer a una persona al punto de decir: tengo un primerísimo plano, ni una mirada tan abierta, tan a vuelo rasante  como un plano general. Entonces me pareció que plano americano es un acercamiento posible y prudente hacia cualquier persona, y eso es lo que uno puede hacer en un perfil. Uno nunca llega a conocer al otro a fondo, aunque esté diez años con él. Un perfil es eso, un plano americano, una aproximación intermedia.

Leila Guerriero, Kienyke

El libro reúne perfiles que ya había escrito pero hay un perfil inédito que escribió para este libro ¿cuéntenos sobre este personaje?

Con Matías Rivas pensamos en que el libro debía tener un texto inédito, aparte a mí me gusta mucho hacer perfiles, y el punto es que se nos ocurrió hacer un perfil de Roberto Arlt, que es un escritor y periodista argentino que falleció en el año de 1942, fue muy complicado porque a medida que yo investigaba encontraba muchos datos.

Arlt parecía una persona que había estado muy aplicado en confundir las huellas, en dar tres fechas diferentes de nacimiento, decir que había vivido en tal sitio pero no. Por ejemplo pude entrevistar a su hija Mirta para este perfil, pero estuve muchos meses investigando y la tarea de escritura resultó bastante bestial, para convertirse en el perfil más largo del libro, 60 páginas. Cuando terminé de escribir le dije al editor que estaba demasiado largo, y él me dijo: “No le cortes un carácter, para eso están los libros”.

¿Cuál es su metodología,  el paso a paso para elaborar un perfil?

El libro tiene tres perfiles de gente que se había muerto hace ya mucho tiempo, como Roberto Arlt, Pedro Henríquez Ureña e Idea Villariño, y de pronto dije: quiero hacer un perfil. La metodología es muy distinta cuando haces un perfil de una persona que está viva. En principio no se me ocurriría hacer un perfil de alguien que esté muerto, no contar con la entrevista; si por algún motivo esa persona se negara o no pudiera hablar, éticamente me complica estar haciendo un perfil de esa persona sabiendo que ella no quiere que yo lo haga. Cuando un personaje está muerto, la única labor que queda es la de hablar con su familia, si es que hay, a veces puede ser complicado o puede que no dependa de la familia, en general no he tenido problemas.

En el caso de Plano americano era gente con una obra, por eso hay que conocerla previamente, saber la obra del otro, sea una de diseño o sea una pintura. El otro día Alberto Salcedo Ramos decía que él por ejemplo prefiere entrevistar a toda la gente que ha conocido a esa persona, los testimonios corales antes de llegar al protagonista; yo hago al revés: primero investigo, estudio pero no hablo con nadie de su entorno, primero hablo con esa persona, después lo rodeo con una serie de testimonios de gente que lo conoció, que lo conoce, que tiene una amistad o que tiene algún motivo para estar en conflicto, porque también es interesante, y a partir de eso, voy viendo la leyenda que cuenta la persona y después pongo en diálogo su leyenda con distintas cámaras y testimonios.

Leila Guerriero, Kienyke

¿Cuál de estos perfiles fue difícil de construir desde la investigación hasta la escritura?

Recuerdo por ejemplo uno con Guillermo Kuitca, el cual no fue difícil en su investigación porque él me abrió su casa, su taller y su vida, pero también hubo una empatía muy fuerte con su forma de trabajo, con su forma de ver la vida. Entonces a la hora de escribir eso se convierte en algo muy complicado, porque tenés que transformar el perfil en una pieza de lectura posible y sentís que traicionas una especie de confianza. Uno no debería sentir eso, pero es muy complicado cuando sentís mucha empatía por una persona… Es difícil desde el punto de vista de escribir y en la búsqueda de la información. Con Pedro Henríquez Ureña, por ejemplo, fue muy complicado escribir sobre él, porque se murió en el año 42, pertenece a otro tipo de generación; y tan sólo la escritura del perfil de Roberto Arlt me llevó un mes.

¿Sigue con libros de perfiles?

No, voy a publicar una crónica en Octubre como Los Suicidas del fin del Mundo con Anagrama en España y Argentina.

¿Qué lee más hoy, periodismo o ficción?

Yo leo más ficción. Leo mucho periodismo también por cuestiones de trabajo y de docencia, tengo que enseñar, me gusta hacerlo y tengo que estar informada. Aparte me encanta que esa cosa sea por correo y que me traigan un libro de Alex Ayala de Bolivia, de alguien de Ecuador, me gusta ser una receptora de todo eso. Pero sigo leyendo mucha más ficción que periodismo, y me parece que los amigos periodistas que más me gustan, por ponerte un caso Martín Caparros, lee más ficción que periodismo.

En este momento estoy releyendo Ana Karenina, El antropólogo Inocente de  Nigel Barley, y la útima novela de Jeffrey Eugenides, La trama nupcial.

¿Twitter, blogs? ¿Por qué no tiene ninguna de estas plataformas?

Por el momento no. Me han propuesto hacer blogs en lugares interesantísimos, pero yo siento que no tengo tanto para decir todo el tiempo. Yo pienso que si hay que hacer algo, hay que hacerlo bien; que si vos asumís una responsabilidad le tenés que meter el 100 por ciento,  aunque tengas unas veinte cosas más, a cada una el 100 por ciento.

Siento que si tengo un blog, una página web querría dedicarle el tiempo que hay que dedicarle a eso que es realmente mucho, que es como hacer una revista o una publicación mensual o semanal.

Facebook y Twitter me parecen bien, yo la verdad pienso que los escritores y los periodistas tenemos un problema serio, y es que el lugar de trabajo es el mismo lugar donde está la distracción como la conexión a Internet. Indefectiblemente el grado de concentración que uno tenía se ha visto horadado por esa permanente posibilidad de escape. A mí me parece que Facebook y Twitter funcionan como otra gotera más en el techo de la distracción.

Leila Guerriero

¿Cómo han cambiado los diarios digitales y  las páginas web al periodismo escrito?

Creo que para el periodismo hay más cambios evidentes en el campo de las “noticias calientes” y no siempre para bien. Yo siento que se ha precarizado mucho el oficio del periodista en busca de la urgencia y en busca de la rapidez, que muchos periodistas han tenido que aceptar o han aceptado.

Esa idea de ser máquinas para recorrer la ciudad con una cámara en la frente ha terminado con otro oficio tremendamente maravilloso y noble que es el oficio de los fotógrafos. Si hay un oficio que ha salido vulnerado de toda esta historia, me parece a mí, son los fotógrafos. Me contaba la vez pasada un fotógrafo de guerra muy conocido que él iba por ejemplo al conflicto en Siria, y de los viejos fotógrafos que lo cubrían se encontraba sólo con uno, todos los demás iban con teléfonos. Qué en el mundo de la imagen eso haya retrocedido me parece grave y me parece que lo mismo ha pasado con el oficio de mucha gente que escribe; si ves los staff de los diarios han sido reducidos, eso me parece una vulneración del oficio del periodista y termina en la vulneración de la calidad.

Los diarios tanto digitales como en papel o los que manejan los dos formatos, en mi opinión, han perdido esa idea de hacer material de lectura para la gente que lee, que se quiere informar y que quiere encontrar la información, no sólo la descripción simple y llana, algo más que eso. Una historia bien contada que los emocione, lo que querés que pase cuando una persona lee el periódico es que le importe, que le importe que ayer hubo un accidente donde murieron 90 personas. Porque informar es eso, es formar conciencia también en la gente.

Me parece que en la web, esta proliferación de la velocidad por querer ser los primeros, ha llevado a cometer enormes metidas de pata, que dejan en evidencia el pensamiento que subyace detrás: demos cualquier cosa pero démosla ya. Entonces eso te pone en un lugar de bulimia permanente, devoras y vomitas, devoras y vomitas, no sé dónde lleva eso, no sé si lleva a un lugar interesante.

Otra cosa que yo creo que está complicada, es que cualquier persona puede tener algo para decir desde el punto de vista periodístico, yo creo que eso no es así. El periodismo ciudadano que se ve mucho en la televisión, e incluso en los diarios, se apoya en material e información que manda la gente. La gente que está en un lugar increíble, tomando una foto increíble, es sólo gente que está en el lugar correcto en el momento justo; vos no podés decirle a esa señora que es periodista. Es súper importante el aporte de las personas, e incluso en casos complicados donde se descubre gracias al aporte ciudadano, una verdad que quiere ocultarse, pero detrás de ellos tienen que haber profesionales verificando esa información.

El periodismo que a mí más me gusta es el que me interpela, me  incomoda y me pone en duda, ese es el periodismo que vale la pena tener. Por lo demás la web me parece un lugar alucinante; yo creo que estamos muy convencidos que la internet es como el non plus ultra de todo lo que va a pasar en los próximos años, yo no creo eso, para mí vienen cosas mucho más rápidas, mucho más alucinantes, y que nos van a poner incómodos y van a interpelar la forma en la que escribimos y vemos.

Si bien no soy una investigadora de los formatos, para mí la palabra escrita siempre va a ser la palabra escrita, escrita en la web, escrita en un zapato, escrita en un diario. Como en todos los inventos nuevos hay gente que es más de vanguardia que se lanza rápidamente a experimentar con ese invento, y hay gente que va como más tranquila… yo siento que soy más tranquila, no tengo el ansia de experimentar con el formato.