Los ahorros de un año para ver al Papa en Colombia

Los ahorros de un año para ver al Papa en Colombia

7 de septiembre del 2017

En el segundo día del Santo Padre en tierras colombianas los encuentros con la gente han sido multitudinarios. De todos los rincones del país han llegado hasta Bogotá para verlo e intentar estrechar sus manos. Pero la emoción “papal”no la tienen solamente los colombianos, Ana Deysi Ramirez Chacón, Margarita Ramirez, Isabel Hernádez, son tres mujeres oriundas de Costa Rica. Su primera vez en Colombia la inspiró el Papa Francisco.

“El Papa vino a decirle a los jóvenes colombianos que luchen por la paz que tanto han soñado, que luchen siempre”, Ana Ramírez

Ana cuenta que hace un año se enteraron del viaje que haría el máximo jerarca de la iglesia a Colombia, y como la agenda del Papa argentino no incluía a su país, decidió unirse a su hermana Margarita y a su amiga Isabel para ahorrar, viajar a Colombia y ondear la bandera tica al paso del Santo Padre. Así lo hicieron.

“Reunimos las tres, por un año, y ahora que estamos aquí siento mucho amor, mucha fe, más fe”, cuenta Ana.

La admiración por el Pontífice es evidente en las tres. Cierran sus ojos cada cinco minutos para dar gracias a Dios. Ana manifiesta que la llegada del Papa a Colombia tiene un mensaje directo para los jóvenes, “a que sigan luchando, que sigan adelante y que la paz es de ellos”, lo expresa con alegría, el mismo sentimiento que las tres manifiestan haber recibido por parte de los colombianos. “Es una ciudad muy hermosa, muy segura, muy acogedora”. dice la costarricense.

Las tres mujeres compraron el pasaje desde el pasado mayo, y apartaron hotel desde junio para no perderse la llegada de quien define como “la figura de Pedro, la cabeza de la Iglesia”.

Para ellas, el Papa inspira humildad, amor, ese que tanto le hace falta al mundo, por eso cuentan que hicieron eso el esfuerzo monetario y se aguantaron un viaje de más de doce horas con escalas para tener un poco más cerca al líder espiritual.

A su alrededor las banderas de Argentina, Venezuela, México también ondeaban, hecho que les alegró no ser las únicas extranjeras y les demostró que la misma fe con la que emprendieron el viaje desconocido es la fe que une al mundo.