Los declaro marido y marido

Los declaro marido y marido

27 de julio del 2011

Un paquete de paños húmedos Pequeñín invade de olor a bebé la oficina del notario Miguel Arturo Lineros, de la Notaría 39 de Bogotá. Elkin Augusto Betancur Moreno espera a que su novio, Alexander, quien fue campeón de ortografía en el colegio en 1991, termine de buscarle errores al documento que los llevará a su nuevo estado civil, la unión marital de hecho, una figura jurídica que la Corte Suprema de Justicia aprobó en 2007 para parejas gays .

Por eso, los paños húmedos Pequeñín están ahí, en este caso, sólo para limpiarse los dedos después de grabar con tinta la huella digital que sellará su contrato de amor. La escena, por momentos, es romántica: olor a bebé, música de Melodía Estéreo, ausencia de familiares, una firma en un documento como si se tratara de comprar una casa, palabras leguleyas del personal de la notaría, parpadeos nerviosos de Elkin y una risa de sorpresa cuando Alexander le toma la mano para ponerle el anillo.

Elkin ya había pasado por esto. Hace trece años se casó con una mujer, tuvo un hijo que ahora tiene once y hace nueve se divorció. Fue a psicólogos y entendió que era gay. Comenzó a salir con amigos y una noche uno de ellos, Álex, le presentó a Alexander. Elkin dice que él le pareció un poco antipático, que no pensó que le fuera a poner atención, pero tres años exactos después, ni un día más ni un menos, los dos decidieron “casarse”.

El notario Miguel Arturo Lineros ha realizado cuatro ceremonias de parejas del mismo sexo en su notaría en lo corrido del año. Dice que la diferencia con el matrimonio civil radica sólo en que en los derechos patrimoniales se adquieren de inmediato, mientras que en la unión marital de hecho se adquieren después de una convivencia de al menos dos años bajo el mismo techo. Por eso, no puede hablarse de matrimonio como tal, porque no hay contrato matrimonial. Es sólo una cuestión de términos, una formalidad, porque en la práctica el matrimonio y la unión marital de hecho tienen los mismos derechos.

Hubo tanta emoción en la ceremonia que no faltaron los pañitos para secar las lágrimas.

Desde 2007, la comunidad gay ha ganado a pulso sus derechos: lograron afiliar al compañero al sistema de seguridad social en salud y ser beneficiarios del SOAT, además de acceder a la pensión de sobreviviente. También tienen derecho a no incriminar ni a declarar en contra de su pareja, de quien además pueden recibir la nacionalidad. La ley les reconoce delitos de violencia intrafamiliar, su patrimonio es inembargable y compartido en partes iguales. Gracias a su nueva condición de esposo de Alexander, Elkin dejará de trabajar como estilista para colaborar en la empresa de producción de eventos empresariales que Alexander inició hace casi cinco años y en la que ha podido fidelizar a más de trescientos comerciantes en recintos feriales para hacer negocios. Ahora la empresa es familiar.

Algunos países como Argentina, México y Brasil le han restringido el derecho civil de casarse  a ciertas personas, como los servidores públicos. En Colombia, en cambio, no hay restricciones, gracias a que el poder judicial modificó 42 artículos y 28 códigos y leyes para contemplar en el papel los derechos a las parejas homosexuales sin importar su situación civil.

La fiesta de bodas fue en un restaurante de Usaquén. Los invitados tardaron en llegar, y Elkin y Alexander los esperaron ocultos en el primer piso del local. Cuando estaban todos los invitados a las 9 p. m., los sorprendieron en el segundo piso con la marcha nupcial. Agradecieron la asistencia y manifestaron que, sin un sólo familiar presente, se sentían muy felices de tener amigos que los apoyaran. Brindaron sin cruzar los brazos con las copas como es costumbre en los matrimonios heterosexuales, pero el beso con que sellaron la unión les recordó a los asistentes que, así no hubiera novia con vestido blanco, esos dos hombres vestidos de saco y corbata quieren estar juntos hasta que la muerte los separe.Así las leyes colombianas aún no los respalden.

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