“Los escritores jóvenes deben escribir más”

“Los escritores jóvenes deben escribir más”

27 de Enero del 2012

El encuentro con el célebre y reconocido mundialmente escritor mexicano Carlos Fuentes fue imprevisto, al borde de una piscina, en La Heroica, donde leía plácidamente. Era la 1:00 p.m. del domingo y aproveché para pedirle hablar con él más tarde, brevemente, le aseguré, para que buscara un espacio en su apretada agenda. Me dijo que sí y quedamos de vernos al final de la tarde.

Es la primera vez el escritor que asiste al Hay Festival, aunque ha estado varias veces en Cartagena y quien junto con Peter Florence creó durante un almuerzo en Londres hace 6 o 7 años este festival. En este encuentro Fuentes, invitado especial y padrino de la edición para este año, hablará en dos ocasiones; un encuentro con los escritores colombiano Juan Gabriel Vásquez y Santiago Gamboa el próximo viernes 27 y otro encuentro el sábado a las 3:30 p.m., con el presidente Juan Manuel Santos, el ex presidente Belisario Betancur y Juan Gabriel Vásquez, en el Teatro Heredia.

Mi charla con él fue amena y debido a la premura y compromiso que tenía de que fueran solo 600 segundos, decidí entonces hacerle diez preguntas para que los lectores de Kien&Ke pudieran aproximarse a él como escritor.

¿Qué lee actualmente?

“Releo La Guerra y la paz, después de 20 años de haberla leído por primera vez, porqué uno aprende lecciones especialmente en su relectura”.

¿Un libro que recomiende y por qué?

“Recomiendo Libertad (Freedom) de Jonathan Franzen, porqué es una novela que rompe con los malos hábitos de la escritura y porque incluye todo tipo de temas, economía, política, comportamiento, que van entrando en un ensayo referente al mundo americano que es un mundo totalmente anormal”.

¿Cuál es su lugar o rincón preferido?

“Mi casa, en ciudad de México y en ella mi biblioteca, lugar donde tengo a la mano todo lo que necesito”.

¿Qué tipo de música prefiere…escucha usted música mientras escribe?

“Oigo música pero no mientras escribo y mis preferidos son las tres grandes B; Brahms, Beethoven y Bach, también Mozart y Verdi”.

¿Cómo es su día a día…escribe usted a diario?

Me levanto muy temprano, a las 6:30 o 7:00 a.m. Después, usualmente de 8:00 a.m. a 1:00 p.m., escribo, luego almuerzo con mi mujer. Por la tarde leo y luego después…de farra.

Escribo siempre, adonde sea y adonde esté, de viaje, en un cualquier lugar. No dejo un solo día de escribir; siempre escribo primero y hablo después.

¿El nombre de un escritor que admire y por qué?

Cervantes, lo leo cada año y cada vez que lo leo descubro algo por primera vez”.

¿Cuál ha sido su más grande acierto?

Mi más grande acierto ha sido casarme con Sylvia, no rebelo hace cuántos años fue porque no quiero revelar su edad.

¿Y su más profundo error?

Son tantos que no sé cuál escoger.

¿Qué escribe actualmente?

Escribo una novela titulada Federico en balcón, sobre Federico Nietzsche, adonde le doy la oportunidad de revivir y regresar al presente. Son una serie de diálogos por capítulos de sí mismo, de su vida…de muchas cosas.

¿Gusta usted del arte? ¿Cuál es su pintor preferido?

Me gusta un pintor que aunque no es el mejor, me gusta mucho, El Bosco Hieronymus Bosch. Me gusta el arte actual, Picasso fue una bendición y a la vez una maldición. No ha existido desde entonces nadie comparable, las más grandes búsquedas del arte siempre están a la sólida sombra de Picasso.

¿Cuántos años tiene y desde cuándo empezó a escribir y publicar?

Tengo 83 años, escribo desde pequeño. En Chile publiqué, a los 11 años, mi primer ensayo, sobre México, en una revista chilena. Desde niño leía los poemas y libros de mi tío que tenía igual nombre al mío, Carlos Fuentes, hermano de mi padre y a quien no conocí. Pero fue a través de sus escritos y de lo que mi padre me contaba de él, que aprendí a querer el mundo de la cultura, de la literatura. Tanto a él como a mi padre, quien siempre me animaba a escribir, les tengo gran amor y gratitud.

Diga una cualidad que admire.

La lealtad.

¿Y algo que lo desencante?

La ambición.

Para finalizar, un consejo para jóvenes y prometedores escritores con talento. ¿Cuál es el camino?

Que hablen menos y escriban más.