Los mejores caficultores de Cartago

Los mejores caficultores de Cartago

12 de junio del 2018

Al sur oriente colombiano, donde las cordilleras empiezan a unir sus montañas o se bifurcan hacia el norte, todos los días se levantan campesinos cafetaleros para mantener a sus familias y cuidar de esos arbolitos llenos de pepitas rojas. El café, producto insigne de Colombia, es uno de los que más aporta al PIB agrícola del país, y allí se produce.

Cartago es el centro poblado del Norte del Valle del Cauca, una zona afectada por las cordilleras central y oriental, lo que le otorga las cualidades geográficas necesarias para la producción de café. Ese pedazo del departamento es el último bastión de esa región central tradicionalmente conocida como el Eje Cafetero y está apenas separado de éste por el río La Vieja que divide a Caldas y al Valle, pero en una familiaridad innegable, sus habitantes comparten el seseo suave del acento paisa y el cultivo de café exquisito.

Cerca de 23.000 familias se levantan cada mañana en esta zona del país para mantener a sus familias y cuidar de los cafetales. Ellos se dedican a producir el café de mejor calidad y demostrar que es un cultivo rentable. De hecho, una selección de esos cafetaleros vallunos logró hace un mes la medalla de oro del premio Monde Selection en Bruselas.

Don Gerardo Pineda

Foto: Jose Vargas – Don Gerardo Pineda.

Don Gerardo Pineda fue uno de ellos. Logró producir una carga para formar parte de ese café especial que recibió la distinción de excelencia mundial. El suyo es conocido como Café Bahareque y nunca se imaginó empacar su producto en una bolsa tan pequeña y elegante, confiesa.

Pero don Gerardo Pineda no es el único cafetalero del Norte del Valle que se esfuerza por llevar a las mesas “Una buena taza de su negro licor, bien preparado, que contiene tantos problemas y tantos poemas como una botella de tinta”, como la describió el poeta Rubén Darío.

KienyKe.com fue invitado a conocer los diez mejores pequeños productores de café quienes recibieron un premio en la ciudad de Cartago como reconocimiento a su labor, otorgado por la cooperativa de pequeño productores, Cafenorte.

El concurso consistió en una muestra seleccionada en la cual participaron 260 cafetaleros, se seleccionaron 130. Luego, en una ardua jornada de catación, seis jurados internacionales eligieron a los mejores 30, de los cuales saldrían los 10 más exquisitos. Fue tal la calidad, que en esta ocasión el concurso tuvo que premiar 11 cafetaleros.

Catación

Foto: Jose Vargas – Proceso de catación.

Jesús Armando Bedoya, un catador nacional, aseguró que al probar cada tasa de café era increíble la cantidad de pensamientos que recorrían su mente. Describió el negro licor como “dulce, balanceado, finamente delicado con notas a uva, a caña y a limón, que atraparon al jurado”.

El primer puesto lo ocupó el caficultor José Alipio Giraldo de la finca Los Naranjos, ubicada en el municipio del Águila, una de las zonas con mayor cultivo en el departamento. Emocionado alzó su cheque por 15’702.400 pesos. Él había ocupado el tercer puesto en la edición anterior y en esta se pudo llevar el premio mayor.

Significa mucho porque yo no contaba con todo esto, organicé el café y lo arreglé lo mejor que podía”, aseguró don Alipio. Aunque los catadores aseguraron que su café tenía notas a frutos rojos y cítricos, cuando le preguntaron a qué sabía su café, él contestó “a bueno, será”.

El segundo ganador fue Luis Alfonso Rincón, de la finca El Jardín en Versalles, quien recibió un total de 11.648.000 como premio. Con un sombrero bien antioqueño, celebró el reconocimiento y agradeció el dinero que le permitirá seguir cultivando.

El tercer puesto fue para José Albeiro Orozco Flórez, quien alzó su cheque con emoción y ojos brillantes de alegría. Según el jurado su café tenía notas a chocolate, a caramelo y florales, cuerpo balanceado y sabor prolongado. “Siempre soñaba en obtener este objetivo porque he sido muy juicioso, mantengo en orden la finca y todos trabajamos de la mano. Estoy feliz, estoy contento, yo pensé que estaba entre los diez u once pero nunca pensé estar de tercer puesto”.

Con los 9’027.200 de pesos, José Albeiro comprará comida para su familia y el resto lo invertirá en abono para devolverle a la finca que le ha dado la alegría.

Los otros ganadores que recibieron 6 sacos de fertilizante que son costosos en el mercado. En el cuarto lugar quedó Jose Istail Upegui, quinto Gloria Amparo Upegui, sexto Luis Gonzaga Granada, séptimo Alexander López Pulido, octavo Jesús Gonzaga Pulido, noveno Jairo Antonio Henao López, décimo José Ancízar Gómez y onceavo Oscar Fabio Macías.

La única mujer

Gloria Amparo Ramos Upegui logró obtener el quinto puesto de la competencia a pesar de llevar menos de un año afiliada a Cafenorte y no haber logrado llevar toda la muestra que había preparado para la competencia. Su finca está ubicada en el municipio de El Águila, en la parte alta de la montaña, por eso allí el clima es de lluvias constantes y la muestra preparada no alcanzó a secare para el día de la entrega. Pero contrario a ese obstáculo, la parte del café que entregó le acumuló el sabor para ser reconocida por las papilas del jurado.

Gloria Ramos se crió entre cafetales, su padre producía café hasta que falleció hace 24 años, y fue quien le enseñó a cultivar, lavar y preparar el café. Tras la muerte de este su madre tomó la decisión de hacer la sucesión de la finca a los hijos. Hace 24 años también conoció a su esposo, un caucano dedicado a la tierra que le ayuda en la producción del café.

Ganadores café Cartago

Con él se fue a vivir a la finca en El Águila, pero su familia decidió salir de allí y ubicarse en Medellín porque según ellos, “allá se iban a morir de hambre”. Sus familiares no cultivaban la finca sino que jornaleaban en la de los vecinos, por eso el terreno se había desgastado y no producía. Cuando se fueron, la mamá de doña Gloria, en 2008, le transfirió la cédula cafetera y junto a su esposo empezaron a adquirir créditos para revivir la finca.

Actualmente tiene 20.000 árboles de café divididos entre viejos y jóvenes para asegurar una producción constante. Dice que este cultivo es de menor gasto que otras actividades agrícolas y por eso se dedica a él. No niega en afirmar que “el futuro está en el campo”. Por eso ha iniciado un semillero de diferentes clases de café y para poder asegurar una producción de mayor calidad, un proceso que ha aprendido junto a los ingenieros de Cafenorte.

Como doña Gloria Ramos son más de 2.200 familias que le apuestan a permanecer en el Norte del Valle explotando el millar de sabores que se traducen en los granos de café. Ahora la apuesta es por transmitir ese gusto de la empresa cafetera a los jóvenes, algo que ha logrado Gloria junto a su esposo.

“A mis hijos no les gusta el pueblo, mi hijo menor dice que lo mejor es trabajar en la finca y ya va a acabar el bachillerto y quedarse en la casa”, asimismo su esposo les ha dado a cada uno una hectárea para que inicien sus propios cultivos para que continúen con la tradición y logren crecer el cultivo.