“A los micos en Marruecos los matan por diversión”

28 de febrero del 2015

Defensores de animales denuncian que el turismo y hasta la brujería amenazan a los primates.

“A los micos en Marruecos los matan por diversión”

A los monos en Marruecos los matan por diversión y sus restos los usan para pócimas de brujería. Las crías son separadas de sus madres, se venden ilegalmente o se les esclaviza con el único objetivo de satisfacer al turista, aseguran defensores de los derechos de los animales.

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“Para saber si sus escopetas funcionan correctamente, los cazadores disparan contra los monos”, dijo el holandés Fran Faycal Wyllinck, quien defiende a estos simios que sobreviven en el norte de África.

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Wyllinck ha sido el “culpable” de difundir recientemente en las redes la imagen de dos de estos monos tirados sobre una roca con varios cartuchos de escopeta sobre sus cadáveres, para mostrar así la masacre que sufren estos primates en peligro de extinción.

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Con un pelaje de color marrón y anaranjado, sin cola y con una altura que rara vez supera los 50 centímetros cuando están sentados, el mono de Berbería, también llamado mono de Gibraltar, tiene una esperanza de vida de 22 años, y unas costumbres muy similares a las del ser humano.

El simio vive en una ordenada jerarquía social, donde su posición depende de la capacidad que tenga para entrelazar buenas relaciones con otros machos del grupo que les servirán de “aliados” en los conflictos que pueden surgir entre ellos, y se comunica con chillidos y gestos.

Pero este sentido tan agudo de comunidad y protección no les sirve cuando se trata de enfrentase al hombre.

Wyllinck, en entrevista con Agencia EFE, comentó que algunos cazadores venden a las reputadas hechiceras marroquíes el cerebro y tripas del primate.

Monos en Marruecos 01

Además, el turismo es otro de los sectores claves para sacar provecho de este animal: en la famosa plaza de Yema el Fna, de Marrakech, los monos, sujetos a unas argollas, son el principal reclamo fotográfico de los turistas, junto a las serpientes.

El mono de Berbería -omnívoro y con una dieta basada principalmente en vegetales, raíces y frutos- se localiza en el macizo montañoso del Rif, en el Alto Atlas y en los bosques de cedros del Medio Atlas, donde los turistas pueden avistarlos con mayor facilidad porque muchos simios tienen por costumbre acercarse a las carreteras buscando comida.

Varios estudios realizados apuntan que la relación con el ser humano aumenta el nivel de estrés psicológico del primate y afecta a su reproducción, mientras que el hecho de que se aproximen a la carretera, además de causar accidentes de tráfico, facilita su captura.

Este pequeño macaco forma parte de las especies consideradas en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturales (UICN) y la legislación nacional lo clasifica como animal protegido, por lo que queda prohibida su captura, caza o venta.

Sin embargo, las cifras hablan por sí solas: Marruecos ha pasado de albergar 20.000 primates en 1.984 a unos 5.000 en la actualidad.

Los militantes ecologistas calculan que unos 400 monos, la mayoría bebés hembras, son arrancadas anualmente de sus madres y capturadas ilegalmente.

Monos en Marruecos

Un drama para una especie donde las crías son el centro de todo. El macho participa activamente en su educación y las relaciones entre las hembras emparentadas se cuidan y refuerzan durante toda la vida.

Por el momento, el dinero que aporta está muy por encima del sufrimiento que padece esta pequeña comunidad de monos tan “exóticos y divertidos” a ojos de los turistas.

Con agencia EFE.

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