Los Nule y el embajador en Venezuela

Los Nule y el embajador en Venezuela

19 de mayo del 2011

El embajador de Colombia en Venezuela, José Fernando Bautista, había presentado su renuncia desde el 11 de mayo pasado. Sin embargo, hasta este lunes la canciller María Ángela Holguin la aceptó después de una conversación de un par de horas con él. Allí, Bautista le contó los motivos que lo hicieron tomar la decisión de dimitir.

Kien&Ke conoció que la renuncia se produce en momentos en que el embajador sentía que el mundo se le venía encima. Su nombre apareció involucrado en un negocio que el denominado Grupo Nule realizó con el Distrito de Bogotá para la recuperación de la malla vial del Suroriente de la capital.

En 2008, Bautista, el ingeniero Jorge Casilimas y el abogado Álvaro Dávila, hicieron gestiones para que los Nule se asociaran con la empresa italiana Grandi Lavori Fincosit, con el fin de hacerse a negocios que los Nule ya tenían en mente: la fase III de Transmilenio, el mantenimiento de la malla vial del sur de Bogotá y el Túnel de la línea.

Así ocurrió, y Bautista y sus socios le sacaron ganancia a esta primera fase del negocio: recibieron 300.000 dólares y pactaron que en cada contrato logrado por la Unión Temporal recibirían un porcentaje de comisión de éxito de 0,45%.

Pronto, la Unión temporal, que incluyó a la prestigiosa empresa H y H Ingenieros, ganó el primer contrato. Se trató de la recuperación de la malla vial del sur oriente de Bogotá. El Distrito desembolsó 87.000 millones de pesos y  Bautista y sus socios recibirían una suma cercana a los 400 millones de pesos. Las obras comenzaron y los Nule se enredaron en el camino con otras obras e incumplimientos. El flujo de caja de la malla vial se hacía insuficiente y el contrato se iba por la borda.

El abogado Álvaro Dávila fue socio de José Fernando Bautista para hacer gestiones en favor de los Nule y la empresa italiana Grandi Lavori Fincosit.

Bautista y sus socios reclamaron la comisión que les correspondía, pero los Nule incumplieron su promesa. Sin embargo, le siguieron apostando al negocio y la Unión Temporal se presentó a otros contratos que no cuajaron. Bautista y Casilima continuaron con la representación de la empresa italiana en Bogotá, y Kien&Ke supo que Bautista cobró otros honorarios superiores a los 15.000 dólares.

Pero las cosas seguían mal. Los Nule incumplían cada vez más con las obras contratadas y Grandi Lavori comenzó a tener problemas con ellos. El tiempo pasó y los italianos convencieron a los empresarios costeños de ceder su contrato. De esta manera, Grandi Lavori quedó con 30% del contrato y la empresa H y H con 70%. Hoy, esa recuperación de la malla vial continúa a media marcha y fuentes del IDU aseguran que se estudia la posibilidad de decretar su caducidad, en vista de los reiterados incumplimientos.

En una entrevista exclusiva con Kien&Ke, Bautista afirmó: “a diferencia de lo que se pueda pensar, no hice ninguna trampa con los dineros del Distrito ni hice movimientos para que se les entregaran contratos a los Nule. Lo único que quise fue ganarme un dinero uniendo a dos empresas para acometer unos proyectos, pero las cosas salieron mal”.

Al ver que el negocio se desmoronó, Bautista renunció el año pasado a la representación de la empresa italiana y se dedicó de lleno a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos. Con el éxito acuestas, Santos no dudó en nombrarlo embajador en octubre de 2010.

Era tal la cercanía con el Presidente, que Bautista esperaba un remesón ministerial, porque le habían prometido la cartera del Interior y de Justicia. Pero su nombre en los últimos días comenzó a sonar en enredos con los Nule y él sintió que no podía sostenerse en el cargo y hoy el embajador es historia. “Ya ni sé qué estrategias usar en mi caso”, le dijo a Kien&Ke.

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