¿Por qué se mata la gente en Sucre?

¿Por qué se mata la gente en Sucre?

15 de abril del 2011

A los 83 años, Manuel Alejandro Toscano Fuentes decidió colgarse con un cáñamo azul de un palo de guayabo, en el patio de su casa de Sincelejo. Eran las cuatro de la madrugada del miércoles 23 de febrero, cuando su mujer, María Sanabria lo encontró colgando del hico, con la lengua afuera y un hilo de sangre brotándole por la boca. Había utilizado una silla plástica de sólo tres patas para alcanzar la altura adecuada para lograr su cometido.

Los vecinos del barrio marginal Botero se alarmaron. Manuel Alejandro era, a pesar de sus años, un hombre lleno de vida y gran vitalidad para arreglar zapatos viejos, su oficio principal. Argelida Leal, hija de crianza del difunto, cree que su padrastro se suicidó agobiado por la deuda de sesenta meses del recibo de energía, por valor de $12’736.000. Alejo, como le decían, no volvió a hablar y se vio muy triste, desde que tomó en sus manos el recibo de Electricaribe que un mensajero deslizó por debajo de la puerta de su vivienda, con techo de zinc y paredes improvisadas con cañas de guadua. A su lado encontraron una carta con cobro jurídico, que pudo ser el detonante de la decisión del anciano, padre de cinco hijos.

El cuento puede ser muy interesante, cuando la electrificadora, que es acusada por la familia como la provocadora de este fatal desenlace, pero más allá de ello, para Alejandro Mieles, veterano periodista, la cifra de suicidios es alarmante para una ciudad de 300 mil habitantes y un departamento que no llega al millón. Dice que en 31 años de ejercicio periodístico jamás habían sucedido tantos casos que recuerde. El año pasado fueron 27 suicidios en todo Sucre, diez de ellos en Sincelejo. 83 personas, según reporte de Dasssalud, intentaron quitarse la vida.

La mayoría de los suicidas de Sucre utilizan el método de ahorcamiento, pero también hay quienes se lanzan a un camión o se envenenan con raticidas u otras sustancias. Algunos son salvados en los hospitales. Las decepciones amorosas, caso de locura o situación económica asfixiante, así como desahucio por enfermedad, son los factores que conllevan a los sucreños a quitarse la vida. Algunos se le meten a un toro, para morir como héroes en la corraleja.

Entre los suicidios más recientes se recuerda el de la profesora Yeny Estrada, quien se suicidó en un aljibe en el patio de su casa, al parecer por decepción amorosa. Igual, mientras limpiaban un patio enmontado, los operarios de Sincelejo Limpio hallaron el cadáver de un hombre sin identificar en un patio de la calle Chacury.

El poeta cartagenero José Sarabia Canto, quien no se amaña más de un mes en una ciudad, dice que Sincelejo es un buen moridero y que es posible que escoja esta ciudad para depositar sus últimos días. Añade que los hombres somos suicidas por naturaleza y que todos los días damos pasos de suicidas. Claro, lo de él, según dice, obedece a un maleficio que le lanzaron en la orilla del caño Constanza, por allá por el municipio de Córdoba, Bolívar, al realizar una apuesta macabra con un brujo.

Los poetas tienden al suicidio. En Cartagena, hace unos años, el vate Raúl Gómez Jattin se le lanzó a un bus en el sector amurallado. En el mundo se han suicidado en los últimos años 175 poetas, según datos de Sarabia. Pero los suicidas de Sincelejo, en una ciudad que por más agobiante que sea, la  gente se la toma con calma. Son una verdadera incógnita.

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