Mala leche, modelo de la moda independiente colombiana

Mala leche, modelo de la moda independiente colombiana

27 de julio del 2018

La industria de la moda independiente en Colombia se ve como un sector creciente en este mundo creativo, siendo un espacio para que aquellas personas que siempre soñaron con crear elementos que salieran de su propia imaginación y corazón queden plasmadas en prendas que sean obtenidas y apreciadas por un público caracterizado en apoyar este tipo de negocios en el país.

En realidad no es nada fácil lograr esa barrera de lo desconocido, pero se puede decir que el sector independiente tiene la oportunidad de proponer algo sincero a aquellos que prefieren cosas prácticamente únicas y audaces. Un perfecto ejemplo de eso es Mala Leche, un creciente proyecto de moda que busca derrumbar las paredes entre lo convencional y lo versátil.

Mala Leche es una dedicada iniciativa que surgió a partir de las mentes de tres personajes encontrados en una clase en común de la Universidad de los Andes en Bogotá: Daniela Amaya, Sara Chiappe y Juanita Camacho, quienes dijeron a KienyKe.com que “teníamos que hacer todo el desarrollo de una marca, entender y diseñar para un estilo de vida. Terminó siendo muy grande y ha sido reconocido en diferentes lugares”, lo lograron en el marco de una clase llamada Estudio 6 Moda, dictada al programa de Diseño de esta prestigiosa institución educativa.

Sara Chiappe, Juanita Camacho y Daniela Amaya

Cuando se habla del proceso de crear una marca lo fundamental es su ADN, es decir, su identidad, que explicada por Sara Chiappe: “Se trata de un hombre que tiene una vida un poco dual, porque por cuestiones familiares o laborales necesita formalizarse en diferentes momentos de su vida, pero se identifica con un estilo más informal, con la estética de las subculturas, sobre todo punk, para traer estos elementos a lo que es una vestimenta formal”.

Estas tres emprendedoras y soñadoras pretenden que con su proyecto los hombres colombianos, primero que todo cuenten con una alternativas, especialmente quienes se sienten inconformes con lo que se puede encontrar en cualquier escaparte en el país, dejando atrás el estilo clásico formal al abrazar la idea de Mala Leche, se obtiene algo que sale de impuesto, con prendas alternativas, que se adaptan a la estética de estos personajes.

Luego de conocer la marca es natural sentirse atraído por el llamativo nombre. Juanita Camacho explica la historia tras Mala Leche: “Nació con inspiración en un estilo de vida, las personas de una subcultura en Bogotá, queríamos representarlas y que el nombre reflejara eso, porque están tan estigmatizadas, entonces nosotros las nombramos los Mala Leche, pero un buen Mala Leche y le dimos un nuevo significado al término: son inconformes, irreverentes, diversos, no sienten miedo, entonces el nombre sirve para crear una comunidad, de aquellos que se identifican con nuestra marca”.

Estando en contacto con las diferentes creaciones del proyecto, es notorio el uso maestro de diversos materiales, en términos de sastrería, el tejido principal es el paño, pero se logra da un giro subversivo, ya que cuenta con elementos no tradicionales en la ropa formal, como la cuerina y los taches, haciendo una amalgamación entre lo tradicional con lo underground.

Daniela Amaya, también hace un recorrido más detallado, “esto no es solo en el tema de los materiales, también en la horma. Nuestra ropa es muy entallada, recogiendo todos los patrones que se ven en esta subcultura, los que van más entubados, pero sin perder la sofisticación”.

Este mundo propuesto por ellas en términos de referencia en estética surge a partir de un estudio de clásicas líneas de sastrería colombiana, esto se une con la irreverencia de la marca británica Vivienne Westwood, con bases implantadas en la subcultura punk.