Los líos con la herencia de Nelson Mandela

Los líos con la herencia de Nelson Mandela

8 de Diciembre del 2013

Desde hace unos años la familia de Nelson Mandela se vio envuelta en escándalos que traslucieron conflictos por la herencia del líder sudafricano.

Las peleas por sus huellas y dibujos

Sus herederos se han ensañado en una batalla legal por controlar las dos compañías que Georges Bizos, su amigo personal y compañero de lucha —que lo defendió en el célebre juicio de Rivonia en 1963— creó en beneficencia propia mientras el Madiba estuvo recluido en Johannesburgo. Las dos empresas, Harmonieux Investment Holdings y Magnifique Investment Holdings, se encargan de comercializar las huellas digitales de colores y dibujos que el expresidente hizo en los 27 años que pasó en prisión.

Según la BBC, Makaziwe y Zenani, dos de las hijas del presidente “alegan que ninguno de los tres asesores tiene derecho a estar en la juntas directivas de las empresas porque no fueron nombrados para ello”. Los asesores son Tokyo Sexwale, Bally Chunue y Bizos, viejos amigos y camaradas de lucha contra el régimen racista del apharteid. El alegato de las hijas es puntual: no existe ningún documento que acredite que Mandela los nombró en el cargo, y añaden un argumento comprometedor: Chunue fue al registro mercantil de Johannesburgo y se autonombró director en el 2005 en complicidad con Bizos. El diario El País dice que “las hermanas decidieron ir a juicio, al no recibir ninguna respuestas tras invitar a los tres hombres a rescindir el contrato”.

Según el diario inglés The Star “la acción legal de Makaziwe y Zenani recibió el apoyo de una tercera hija del expresidente, Zindzi, así como el de sus nietos, entre ellos el diputado por el Congreso Nacional Africano, Mandla Mandela y el hombre de negocios Zondwa Mandela”. Pero hay una circunstancia que vale la pena contar, que es la mala reputación que precede a Mandla. Por ejemplo, en el 2008 fue señalado de cobrar a la televisión pública 300.00 euros por los derechos del funeral de su abuelo y aprovecharse de su nombre en la construcción del Museo Mandela en Mvezo.

Nelson y Winnie Mandela, Kienyke

Entre su familia y su pueblo

Pero este no ha sido el único caso conflictivo en el que la familia se ha visto envuelta. Una patética escena descrita por Jakes Gerwel ilustra la situación al interior del clan de Mandela: “Él [Mandela] está sentado en su casa y envuelto en una manta. Cerca de él, dos de sus hijas discuten airadamente, mientras él mantiene la mirada distante y el rostro inmóvil, por lo que no se sabía si estaba atento a la situación o conectado con lo que sucedía a su alrededor. Sus hijas parecían ignorarnos, a él y a mí”. El tema de la discusión era saber qué muebles y qué piezas de cocina se llevaría cada una cuando su padre muriera.

Lo patético y la crueldad de la escena han suscitado indignación en la opinión pública sudafricana. Pero ilustra lo que el propio Mandela temió una vez recuperó su libertad en 1992: Debía decidir entre recuperar el tiempo perdido en la cárcel y regresar a recomponer su hogar junto a Winnie Madikizela y sus hijas, o continuar su proyecto político de liderar la reconciliación final del país tras décadas de racismo,  sectarismo y la violencia cruenta como telón de fondo de su vida y la de su país. Mandela optó por la segunda.

Jessie Duarte, quien fue su asistente personal en la transición de su libertad y su presidencia, relata en una entrevista al portal ‘Frontline’: “Madiba se sentía muy culpable por su ausencia. Culpable porque no estaba cerca para proteger y cuidar a su familia tanto como quería”. En su autobiografía ‘The Long Walk to Freedom’ lo aceptó con un dejo de remordimiento. “Cuando a un hombre se le niega el derecho a vivir la vida que él cree, no tiene más remedio que convertirse en un proscrito, él y los suyos”.

Winnie Mandela mantuvo unida la familia durante su ausencia. Después de 42 años de matrimonio se separó de Mandela, pues él, “estaba loco de amor por ella, la mozambiqueña…”, contó a un diario local en 1996. Esa otra, Gracia Simbine, viuda de Samora Machel de Mozambique, se convirtió en el detonante final de la  pugna al interior del clan Mandela desde su matrimonio con el premio Nobel de Paz, en 1998. Las hijas del Madiba no la pueden ver ni en pintura, los confidentes y viejos amigos de Mandela desconfían de ella, y la opinión pública en el país la trata con recelo.

Liberación Nelson Mandela, 1992, Kienyke

Mandela recibió alrededor de 50 doctorados honoris causa por distintas universidades del mundo. Junto a la Madre Teresa de Calcuta, han sido los únicos extranjeros distinguidos con Bharat Ratna, el premio civil de mayor prestigio de la India, en 1958.