El empresario Mario Hernández: una mente maestra

23 de septiembre del 2019

El colombiano respondió preguntas con la herramientas “Socra-Tech”.

El empresario Mario Hernández: una mente maestra

Cortesía Armando Martí

“El verdadero lujo no es disfrutar de lo que tenemos, sino de lo que somos”, Alejandro Jodorowsky.

Hacernos preguntas y reflexionar para dar respuestas, son la prueba irrefutable de que poseemos una facultad maravillosa llamada inteligencia, que en apariencia nos hace “superiores” a las demás especies del planeta.

Cuando nos miramos a un espejo, tenemos la capacidad innata de reconocernos físicamente. Sólo el ser humano, puede preguntarse y algunas veces responderse: ¿quién soy? ¿A qué he venido al mundo? ¿Qué pasará cuando muera?

El pensamiento desarrolla estrategias inteligentes, que nos ayudan a vivir y sobrevivir ante los peligros y los problemas de la existencia. El cerebro contiene programas estructurados por las experiencias ontogenéticas y filo-genéticas vividas por nuestros antepasados, las cuales de forma maravillosa nos permiten evolucionar para entender y analizar lo que pasa en el exterior y en nuestro interior.

De esta manera, se logran proyectar estrategias a través de la imaginación, la creatividad, la lógica deductiva y la capacidad de observación, permitiéndonos decidir y elegir diferentes opciones con el propósito de solucionar los problemas diarios.

La rama del conocimiento que estudia las preguntas esenciales para encontrar un sentido a la existencia se llama filosofía, término derivado del griego antiguo “amor a la sabiduría”, que se enfoca en profundizar diferentes aspectos de la vida a partir de argumentos racionales sobre la esencia, la verdad, la moral, el arte y la belleza, tanto del hombre como del universo.

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En mi caso, desde siempre me ha entusiasmado investigar el comportamiento humano, así como también, los móviles y razones por las que actúa y hace las cosas de determinada manera.

Mientras estoy despierto, me hago muchas preguntas entorno a la vida en este plano y en otras dimensiones. No todas tienen respuesta consciente, otras se resuelven cuando descanso de mis expectativas diarias a través del sueño, incluso algunas veces se hacen realidad por medio del inconsciente, el cual me guía hacia aquellas cosas que me convienen y me aleja de las que no. En este universo onírico, donde todo es posible, de un tiempo para acá, he dejado de soñar en el futuro, comprendiendo que sólo tengo el momento presente para amar con más entusiasmo la vida.

Entonces despierto, iluminando mi ignorancia al descubrir que el mayor tesoro que puedo imaginar, lo he buscado durante muchos años afuera, y siempre ha estado dentro de mí. Nada en la naturaleza es apresurado, todo tiene su tiempo de madurar y dar frutos. De este modo, aprendo a crecer de forma simple y tranquila, con la habilidad de superar sin prisa las inaplazables pruebas cotidianas.

Cortesía Armando Martí

Uno de los fenómenos de nuestra sociedad actual es vivir desorientados con tanta información, datos, imágenes y estímulos publicitarios. Esta situación masiva de descuido personal, genera un trastorno llamado “Alexitimia”, que consiste en no poder identificar las emociones que sentimos y vivimos, quedando a merced de muchos desbordes emocionales.

En esta confusión social, nos debilitamos y dejamos de pensar por nosotros mismos, actuando de formas extremas entre la violencia, la reactividad y el total desinterés, de ahí que el pobre desea las riquezas y el rico el poder, pero el ser espiritual aspira a no perder la serenidad que ha logrado a través de una vida simple. La fusión entre estos dos extremos, genera por un lado, la humanización de la productividad industrial, y por el otro, el equilibrio en las necesidades de los trabajadores.

Este es el caso del empresario santandereano Mario Hernández. Por eso quise entrevistarlo, pues como pocos, su felicidad se sustenta en la felicidad de los otros, y además cree, que la buena o mala suerte no existe, ya que, si somos responsables de lo que pensamos, sentimos y actuamos, podemos generar muchas oportunidades para aprender a ser dueños de cada una de nuestras decisiones y experiencias.

Mario Hernández nació el 31 de octubre del 1941 y a sus 77 años, conserva casi intacta la misma vitalidad y actitud hacia el esfuerzo y la consecución de sus metas y objetivos, a través de la disciplina y el trabajo. Con tan sólo 7 años de edad, sintió en carne propia los efectos de la sempiterna violencia nacional, y junto con su familia se desplazaron hacia la ciudad de Bogotá.

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Tras la muerte de su padre, víctima de un derrame cerebral, empezó a trabajar desempeñando diferentes labores con el fin de ayudar económicamente a su familia, desde mensajero hasta vendedor de sombrillas y tamales, logrando acumular un pequeño capital para abrir “La tienda de la esquina”, un lugar en donde vendía productos comestibles de excelente calidad.

Sus amigos siempre lo admiraban por el tesón y la voluntad, que ponía a la hora de sacar adelante cada proyecto que se le ocurría. Junto con su hermano Álvaro, se asociaron para montar un almacén de cueros llamado “Govis”, que luego sería “Cuerolandia” y en el julio de 1978 se registraría con la marca “Marroquinera S.A”, que finalmente fue cambiado por el nombre de “Mario Hernández”.

Cortesía Armando Martí

La fábrica de producción de una de las empresas más reconocidas en Colombia, “Mario Hernández”.

Hoy, la firma fabrica más 300 mil unidades anuales entre bolsos, accesorios, chaquetas de cuero y zapatos, que vende en sus más de 60 tiendas distribuidas en Colombia, Venezuela, Costa Rica, Aruba y Panamá, además de su presencia en Rusia. El sueño de la empresa, es seguir construyendo la marca latinoamericana “Mario Hernández” para competir en calidad, diseño, diferenciación y precio, con las marcas de lujo europeas como Louis Vuitton y Prada. Asimismo, en el año 2006, creó el premio “Mario Hernández”, para destacar el diseño colombiano de los nuevos emprendedores de la moda, con el fin de entregar una beca anual de estudios en Europa.

En la actualidad, es considerado una de “las mentes maestras” del siglo XXI y fue invitado por el Instituto Europeo de Inteligencias Eficientes, en asociación con el reconocido Periodista y Coach de Vida y de Alto Nivel, Ismael Cala, para compartir sus saberes como empresario líder en Colombia durante el evento MasterMind Latino 2019: “un programa exclusivo e intensivo de inmersión en técnicas empresariales y liderazgo, en donde presidentes corporativos se convierten en profesores por un día, para compartir las estrategias de negocios y experiencias personales”.

Cortesía MasterMind Latino 2019

Este importante acontecimiento, está presidido por Luis Almagro, Secretario General de la OEA, y cuenta con la participación de brillantes ponentes representantes de diferentes países como lo son: Isabel Noboa Pontón, Ignacio Prado García-Miró, Lucía Urbán López, Alfonso Swett Opaszo, Alezander W. Weher, Juan Manuel González Serna, Luis Ángel López y el industrial Mario Hernández.

El futuro y el pasado ya están aquí

Fotografía periodista Diana Santamaría

El empresario Mario Hernández junto con Armando Martí y el sistema cibernético Trascendenz/Q by Armando Martí.

A diferencia de la entrevista convencional, le propuse al empresario Mario Hernández, que antes de responder a las preguntas preparadas para nuestro encuentro, utilizáramos un moderno sistema cibernético interactivo llamado: Trascendenz/Q by Armando Martí, el cual contiene un módulo que ayuda al autoconocimiento de las personas, con el fin de ampliar su capacidad de inteligencia emocional y repotencializar las facultades de análisis mental.

Esta herramienta digital llamada “Socra-Tech”, a través de preguntas reflexivas, ayuda a mejorar la capacidad laboral y la asertividad en la toma de decisiones tanto personales como empresariales, al encontrar respuestas a las preguntas de la vida.

Mario Hernández: Armando, por favor explícame este sistema.

Armando Martí: Este programa digital está basado en el nombre del filósofo Sócrates, quien fue la figura principal en la transformación de la filosofía griega. Con su aguda inteligencia e ingenio, confrontaba a sus discípulos por medio del diálogo socrático formulando preguntas, con el propósito de buscar respuestas mediante el propio esfuerzo de la reflexión y el razonamiento.

Entonces, Socra-Tech es un sistema de inteligencia artificial que ayuda al usuario a descubrir y potencializar lo mejor de sí mismo. Este programa lo fui diseñando y nutriendo, a través de la experiencia que recibía de mis asesorías y consultas.

Allí me di cuenta que uno de los principales problemas de la confusión moderna, es el no saber quién soy y lo que es peor, no darle prioridad a este urgente requerimiento evolutivo, sintetizado en la premisa de que aquel que no logra conocerse actúa de forma impulsiva y forzada, desgastándose a nivel físico, emocional y mental, sin poder sostener muchas veces el éxito.

M.H: Armando, muy interesante este sistema. Adelante ¡Empecemos!

(Para iniciar el proceso, es necesario ingresar al sistema los datos de Mario Hernández. Posteriormente, se le pone un sensor de Bluetooth en su chaqueta, que es el puente de interface entre estas “dos inteligencias”: la inteligencia natural de Mario Hernández y la inteligencia artificial de “Socra-Tech”, que después de sincronizarse arroja la primera pregunta)

Socra-Tech: ¿Qué sucede cuando sus valores entran en conflicto con los de otra persona?

Mario Hernández: Yo creo que uno siempre tiene que ser nivelado, es decir, procurar no ver lo que gana el otro sino lo que uno gana, de eso depende la estabilidad. Mis proveedores llevan más de 30 años conmigo, y a cada uno, le pago lo que es. Sino eres ventajoso te va bien. Todo lo que me ha dado la vida, es por no ser ventajoso y gracias a eso, he logrado ayudar a muchas personas.

Cortesía Armando Martí

“Socra-Tech” el sistema de inteligencia artificial, que ayuda a descubrir y potencializar lo mejor de cada persona.

S-T: ¿Cuándo permanece fiel a sus valores y cuándo hace excepciones?

M.H: Excepciones hago muy pocas. Yo cuento con mis valores, es decir, apoyo a todos y tengo carta abierta tanto con los presidentes como con los políticos. No pido puestos ni favores, los apoyo a todos ¿para qué? Mi propósito es ayudar a construir país. Si yo tengo un país bueno, voy a mejorar todos los días, pero si hay personas que por sus circunstancias están aguantando hambre, pues me va mal.

S-T: ¿Usted cree que la inteligencia nace o se hace?

M.H: Yo creo que ambas, pero el tercer factor es la experiencia, en otras palabras, “la cancha” que ayuda mucho, junto con la disciplina y la voluntad. Esto me ha permitido subsistir, así como también, superarme a lo largo de la vida.

S-T: ¿Qué sucedió la última vez que sintió miedo y cuál fue su reacción?

M.H: Siento poco miedo. En el fondo reflexiono: ¿miedo a qué? ¿Si ya me he realizado tanto? Lo que siento es agradecimiento.

Cortesía Armando Martí

S-T: ¿Le tiene miedo a la muerte?

M.H: No.

S-T: ¿Qué es para usted la muerte?

M.H: La muerte es algo natural, que cumple una función en la Tierra. Si hoy a mis 77 años, me dicen que mañana es el día de morir, me voy encantado. Ya he vivido lo suficiente, ¿acaso qué más quiero? En realidad estoy satisfecho y realizado con mi vida.

S-T: ¿A qué vino usted al mundo?

M.H: No sé si todos podemos conocer a qué vinimos. Yo vine a trabajar y hago lo que me gusta, que es hacer el bien. No me preocupo por nada más.

S-T: ¿Cuáles son algunos ejemplos por los cuales expresa amor hacia los demás?

M.H: Una manifestación primordial en mi vida es la de amar a mi señora, haciéndole el amor y besándola, dándole alegría y seguridad. Por el lado de mis hijos, enseñarles a través del ejemplo a que sean profesionales honestos, transparentes y comprometidos con sus responsabilidades, para poder servir como colombianos en la sociedad.

Asimismo, expreso mi amor por medio de la consideración y gratitud hacia mi gente, los obreros y mi equipo de trabajo; pagándoles a tiempo, que tengan lo que necesitan y tratándolos igual que a todo el mundo; brindándoles oportunidades económicas para que puedan acceder a una vivienda digna. Muchos de ellos entran como aprendices y salen como maestros. Eso es para mí, dar amor a la gente.

Armando Martí: Bueno Mario, está es la pregunta final del sistema.

S-T: ¿Cuán difícil o fácil, le resulta enamorarse?

M.H: Yo me enamoro de las cosas, de los países, de la comida … A mí me gusta enamorarme de lo bueno. No vivo esclavo de lo que tengo. Mucha veces la gente cree que entre más compra más cosas tiene para cuidar, y eso no es así. Yo no cuido nada, afortunadamente la vida me ha dado todo lo que he querido.

Hace muchos años con mis ahorros y un esfuerzo ni el “macho”, me compré un reloj muy fino Cartier. Después de un tiempo no quería usarlo y hoy tengo puesto uno sencillo de aproximadamente 100 dólares. Me siento muy bien de usarlo.

¿Para qué cuidar tantas cosas? Por ejemplo, en el año 1974, importé un Alpha Romeo de miles de dólares. Lo tuve un año y le dije adiós, por la primera camioneta Renault 6 en el país. Pienso que hay que comprar como rico y cuidar como pobre.

(A partir de este momento, se apagó el sistema Socra-Tech, y doy inicio a la segunda parte de la entrevista).

El corazón humano de Mario Hernández

Cortesía Armando Martí

El empresario colombiano Mario Hernández junto a Armando Martí.

Armando Martí: Mario detrás de cada niño que crece con confianza en sí mismo, hay un padre que lo apoyó en su formación. Cuéntenos por favor de su padre.

Mario Hernández: Siempre sentí su apoyo. Mi padre era un líder político de la zona y se casó a los 60 años con mi madre que tenía 23: una señora bien criada, que valientemente lo sacó de allá por cuestiones de la violencia y lo trajo a Bogotá. Mi padre murió cuando yo tenía 10 años, y quedamos en una situación muy difícil, pues él aportaba todo para la casa.

A.M: Es decir, ¿desde esa coyuntura empieza su superación personal?

M.H: Sí, desde esa dolorosa situación empiezo a trabajar y a estudiar, observando y aprendiendo de la vida. Uno de mis primeros inicios, fue como mensajero llevando los tamales que mi mamá hacía, y además, vigilando los inquilinatos que ella tenía para arrendar alcobas. Recuerdo por ejemplo, que nosotros vivíamos en una sola habitación: cuatro hermanos, la muchacha de aseo y mamá. Eso es humildad Armando.

A.M: La humildad es una palabra que ha definido su vida, ¿considera usted que esa es la fuerza que lo sostiene?

M.H: Efectivamente, ese ha sido uno de los cimientos en mi vida, pues si no hay humildad, no hay nada. Mamá decía: “usted crece como una palma y cae como un coco”.

El profesor Collins de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, hizo una encuesta entre 1400 ejecutivos, para saber quiénes eran los más destacados. Uno de los requisitos para alcanzar el escalafón de los 5 mejores, era la humildad. Normalmente, las personas cometen el grave error de creer que al tener más, ya es señal de superioridad, y por eso pueden “pisotear” al otro. El hecho de tener más, no significa que se deba mostrar, por el contrario, con humildad uno no muestra lo que tiene.

A.M: Actualmente ante los problemas económicos de Colombia, algunas personas están aparentando vivir como estrato siete pero con bolsillo de estrato dos, ¿cuál es su opinión al respecto?

M.H: Colombia siempre ha sido así. ¿Sabía Armando que en el Country Club de Bogotá no hay Champaña Viuda De Clicquot? Yo le pregunté al señor Ricaurte, jefe de alimentos, el porqué de esta situación. Él me respondía: “no la pedimos porque casi nadie la compra”.

Ese es el problema de la gente: viven para aparentar, viven para los demás y desafortunadamente, esa no es la vida. La vida es sencilla, toca es aprender a disfrutarla y gozarla. La vida es de pequeños detalles y eso no cuesta mucho.

Por ejemplo, hoy me acompañó mi gerente a hacer unas compras, porque el domingo voy a cocinar una deliciosa paella. Eso me gusta de la vida, poder yo mismo hacer las cosas más cotidianas y al mismo tiempo supervisar la producción de la empresa.

A.M: ¿Considera usted que “aparentar lo que no se tiene” es un complejo de los colombianos?

M.H: No sé si sea un rasgo solamente de los colombianos. Si usted va a Londres y observa a todos esos ingleses “estirados” en pubs, se puede percibir también, cierto aire de apariencia que no tienen. Así es el mundo, a la gente le gusta mostrarse.

Por ejemplo, Donald Trump es un hombre al que le gusta mostrar la opulencia, en contraste con el multimillonario Warren Buffet, que vive en la misma casa hace 50 años y le encanta manejar un solo carro. Sin duda, esto es una forma de ser, y hay que respetarlo. Cada uno goza y vive la vida como quiere.

Fotografía periodista Diana Santamaría

Durante el almuerzo ofrecido por el empresario colombiano Mario Hernández, en compañía de su hijo Lorenzo, la presentadora y modelo Linda Palma, su padre Luis Alfredo Palma, el gerente comercial Álvaro Camaro, el industrial Jaime González y su esposa Sandra Martínez.

A.M: Mario, ¿usted práctica alguna filosofía para llegar con tanta facilidad al desapego?

M.H: No, simplemente aplico el sentido común, que me lleva a no ser esclavo de las cosas. La gente me pregunta: ¿cómo resuelve tan fácil los problemas? Yo no le veo problema a nada. Todo tiene solución y cada experiencia trae su parte buena. Si a usted le pasa algo, es un mensaje de aprendizaje para el futuro.

A.M: ¿Qué mensaje le daría a los emprendedores, a los jóvenes y a las personas que lo admiran como el gran líder empresarial que es?

M.H: Yo les diría que deben hacer lo que les gusta, sin pasar por encima de los demás. Si usted empieza haciendo lo que le gusta, le va a ir bien, pero si lo hace de mala gana o no lo goza, entonces tiene que buscar otras formas de realizarse. Mi invitación es a que encuentre una motivación, para convertirse en un ser auténtico.

A.M: Esta filosofía aparentemente simple, podría ser para muchos muy difícil de lograr.

M.H: ¿Por qué difícil?

A.M: Por el miedo al qué dirán y al señalamiento social, propio de algunas clases colombianas.

M.H: ¿Acaso importa el qué dirán? El otro día se me inflamó un testículo, y por esa razón, estaba caminando con las piernas un poco abiertas. Las personas me preguntaban ¿qué le pasó Don Mario? Yo les respondía sin ningún problema: tengo un testículo inflamado. Arreglado el problema.

Yo no oculto nada, pues desde la condición de ser humano, todo me resulta muy normal, como ir al baño para hacer las necesidades biológicas. Esto lo hace tanto el Papa Francisco como el ex presidente Obama, hasta los artistas de Hollywood, pues todos somos iguales. Nadie está exento de que nos suceda algo. Entonces, cuando usted le contesta de esa manera tan franca a los demás, la gente no vuelve a preguntar. Considero que cuando todo es claro, es muchísimo mejor.

A.M: Para concluir, ¿podríamos decir entonces que Mario Hernández es un hombre apasionado por la vida ?

M.H: ¡Sí! Me fascina la vida. Yo mismo toco el cuero de mis productos, lo huelo, me imagino la pieza y sus colores ya diseñados, y cómo va a lucir en los compradores de mis productos. Todo es amor, si no ponemos esa emoción en lo que fabricamos, no se vende.

El amor es la fuerza que me mueve, y la pasión me proporciona salud y vitalidad en la vida. Por eso hoy Armando, con toda seguridad le confieso que soy simplemente feliz.

Cortesía Armando Martí

Después de escuchar y compartir con Mario Hernández estas valiosas enseñanzas de vida, entiendo que la existencia está a favor de quienes a través de la esperanza y la lucha diaria se mantienen en pie, ejercitando la paciencia y sabiduría para soportar los inviernos de la vida, accediendo de esta forma al gozo y la plenitud de una cotidianidad más sencilla y tranquila.

Cada problema que trae la vida, es un verdadero maestro que fortalece mi capacidad de superación, creatividad y valentía. Algunas veces, lo mejor es no luchar, soltar, rendirse y admitir que las cosas son así, pues los principales motivos del sufrimiento físico, emocional y mental son el control, el apego, el deseo, la soberbia, la ignorancia y la incapacidad de amar, entre muchos otros.

Siento un gran descanso emocional y un gran sosiego mental, al identificarme con la sencillez y la franqueza de mi entrevistado Mario Hernández, pues su reconocimiento personal sin “máscaras” me ayuda a aceptar mis propios defectos de carácter.

Por eso fluyo, estoy alegre, resignado y a veces bendecido cuando no puedo conseguir lo que quiero, entendiendo que menos es más, y que al encontrar un camino apacible, podré esperar siempre lo inesperado sin perder mi calma interior.

Como decía el poeta Mario Benedetti: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones”.

Nota:

Cortesía Armando Martí

La presentadora y modelo colombiana Linda Palma, saluda a los lectores del medio digital Kien y Ke. Además anuncia nuestra próxima entrevista para este reconocido medio en el país.

Por: Armando Martí

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