Mataron a Nelson, el guardián de Lombana

Mataron a Nelson, el guardián de Lombana

24 de marzo del 2011

Cianuro. Quizá en un trozo de carne, porque Jaime Lombana, el abogado defensor de Álvaro Uribe y tres ex presidentes más de la República, treinta ministros, políticos y empresas de renombre, sólo alimentaba con carne a Nelson y Jaguar, sus dos Rottweiler. Alguien se acercó a la gran terraza de la casa y envenenó a Nelson. Su respiración tuvo olor a almendras, sus membranas mucosas se pusieron como fresas, de un rojo brillante. Dolor, quizá convulsiones, diarrea y vómito. Dicen que los muertos por cianuro lloran.

El martes 22 de marzo, a las 7 p. m., Lombana fue a la terraza de su casa, que cuenta con tres niveles, varias pinturas de colección, un piano en la mitad de la sala y un bar. Nelson yacía tirado en el piso. Lombana lo levantó en sus brazos y lo llevó con urgencia al veterinario.

El penalista Lombana vive solo en esa casa de cerca de quinientos metros cuadrados. Es divorciado. Hace dos años compró a Nelson y Jaguar en un viaje a Argentina. Los dos perros se convirtieron prácticamente en la familia del abogado que defiende a Álvaro Uribe en 184 procesos, que ha casado peleas con la Comisión Nacional de Televisión, el grupo español Comsa y la Universidad de los Andes ‒en el caso de la copia en un examen de Jerónimo Uribe‒.

Al parecer, el asesinato de Nelson se trata de una venganza. Hay pistas de quién pudo ser el asesino. Para Lombana está más o menos claro. Él y Jaguar, el otro rottweiler, están en una tristeza profunda. Imposible no recordar la cabeza cercenada de Khartoum, el caballo de carreras del multimillonario que fue víctima de un chantaje de Vito Corleone en El Padrino. El grito de dolor y la calma triste en su mansión de Hollywood.

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