Mauricio de Narváez: “Gané con un carro prestado”

19 de marzo del 2018

Es el único piloto colombiano en ganar Las 12 horas de Sebring, Florida.

Mauricio de Narváez: “Gané con un carro prestado”

Estar en el medio automovilístico no es tarea fácil por los patrocinios, la competencia y el proceso para ser el número uno. Ganar y superar las expectativas, adrenalina y calor hicieron parte de unos de los mejores días de Mauricio de Narváez, el primer y único piloto colombiano en ganar Las 12 horas de Sebring en 1984.

En diálogo con KienyKe.com, Mauricio comentó su proceso y pasión de ser piloto amateur y ganarle a profesionales en una de las carreras más emblemáticas y tradicionales en Estados Unidos.

Desde 1975 la pasión por competir y sentir la adrenalina de correr en diferentes pistas, fue el sueño de Mauricio. Ingeniero mecánico de profesión, pero su verdadero oficio fue estar detrás del volante y llevar la bandera de Colombia a diferentes lugares del mundo.

Su experiencia de competir por nueve años y aprenderse la pista de Sebring, fueron fundamentales para superar obstáculos y tener grandes amigos para aquel marzo de 1984, en que Narváez cumplió su sueño de ganar esta carrera.

En 1982 quedó en el segundo lugar y con base a la experiencia se fijó de nuevo seguir compitiendo para ser el colombiano en ganar esta válida.

En 1984 decidió cambiar el vehículo que habia estado usando y habló con uno de sus compañeros y buenos amigos de Porsche y comentó que quería competir con el carro #48. Sin embargo, el prototipo del vehículo estaba antiguo y se encontraba en un museo.

La confianza y palabra de honor fueron razones suficientes para que el Señor Hod, decidiera enviarle el carro a Mauricio, junto con cinco mecánicos y dos pilotos profesionales de Fórmula 1.

“Se lo voy a prestar, y le voy a enviar dos mecánicos y dos pilotos para que le colaboren”, y me envió a Stefan Johanson, piloto de F1 de Ferrari y a Hans Heyer, piloto de F1 de ATS. Yo clasifiqué el carro en lluvia y quedamos de 16°, había varios carros nuevos, recuerdo que fue una jornada complicada de clasificación, pero ya en carrera nos entendimos perfectamente, supimos entender el carro y hacer un gran equipo para ganarnos la carrera”.

La dinámica de la carrera de 12 horas, consiste en que cada piloto tiene turnos de una hora para el manejo y mantener los tiempos con relación a los otros equipos.

Es un trabajo en conjunto para no perder tiempo en los pits, en el cambio de conductor y en los arreglos que se le puedan hacer al carro entre vuelta y vuelta.

Uno de los factores más importantes que el piloto debe aprender a manejar es el factor de la temperatura y calor en esta temporada del año en Florida.

“Me acuerdo que cuando nos bajamos del carro el calor era impresionante y ahí nos echaban agua con hielo para bajarnos la temperatura”.

El trabajo en equipo es fundamental para que todas las piezas funcionen como un reloj. Sin embargo, algunos momentos salen mejor sin tener una planeación milimétrica y así lo vivió Mauricio, que el mismo día de la competencia los dos copilotos llegaron para participar y ninguno de los dos conocía la pista.

El transcurso de las 12 horas fueron emocionantes y al mismo tiempo de mucha concentración física y mental para no sentir los estragos del calor. Narváez, Johason y Heyer mantuvieron un buen ritmo y faltando dos turnos para acabar con el tiempo establecido, hubo un cambio que fue, quizá, el origen de la victoria del colombiano.

“Faltando dos horas, me quedaba un turno adicional a mi y el dueño del equipo, me dijo que yo corría de manera amateur, entonces que por qué no dejaba que Johanson acabara la carrera. Dije sí y cruzamos la meta. Fue un podio muy emocionante, fue hace más de 30 años y no se borra”, comentó Mauricio con la emoción de recordar ese triunfo.

“Para mi haber ganado esa carrera fue muy bueno porque fui el segundo sudamericano en ganarla. Ahora hace 34 años no la gana un sudamericano”.

Luego de haber ganado la carrera, regresó al país y junto con el carro, que estaba en buenas condiciones, realizó una válida en el Autodrómo de Tocancipá. Narváez fue parte de los años dorados del deporte colombiano en los años 80 y más en el automovilismo.

Viajó a diferentes pistas, probó carros nuevos y con la misma meta: ganar. Todo esto llegó a su fin de una manera tranquila y consciente en 1986. Entendió que la edad y los movimientos elásticos pasan con el tiempo y ahora la familia reclamaba un lugar para recordar las victorias y no seguir arriesgando la vida a pesar de la pasión de la adrenalina.

Nunca se desligó del automovilismo y le sigue el pasó a todos los campeonatos y pistas en el mundo de la Fórmula 1 y demás competencias en Estados Unidos, sin dejar de darle importancia a su carrera consentida: Sebring.

Los recuerdos, fotos, trofeos, timones y carros a tamaño escala hacen parte de un lugar especial en la casa De Narváez que con orgullo y excelente memoria enseña y explica. Un pequeño museo que tiene los momentos más especiales de su carrera y competencia con buenos amigos.

Sin duda es fanático de los nuevos pilotos colombianos y confía en el buen nivel que deportistas como Tatiana Calderón, Gustavo Yacamán, Sebastián Saavedra, entre otros que vienen en camino para decir presente desde la adrenalina.

“Mi pasión siempre serán los carros, ahora los miro pero siempre tendré un gran recuerdo de correr y ganar” comentó De Narváez con mucha tranquilidad y la sabiduría de los años, de las victorias disfrutadas en compañía de sus seres queridos.

Su legado continuará en Colombia por ser el único nacional en ganar una válida en Estados Unidos, con un porsche prestado y ser un piloto amateur en medio de una carrera de deportistas profesionales.

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