El pelo afro abre mentes y cambia vidas

El pelo afro abre mentes y cambia vidas

14 de mayo del 2019

El 1 de febrero de 1986 el poder de lo que sería una gran mujer nació en un hogar lleno de amor. Sin saberlo, Edna Liliana Valencia Murillo era diferente a los otros niños. Su objetivo de vida se fue enfocando en cambiar la manera de ver la historia afrodescendiente en Colombia. Ella es una mujer orgullosamente afro, comunicadora social y periodista, activista y también conferencista.

En una casa bogotana en el barrio Modelia, en medio del calor fraternal de su familia, Liliana creció feliz. “En mi casa siempre fui el centro de atención. Era la que siempre hacía algo chistoso. Por eso todos estaban pendientes de cualquier ocurrencia que tuviera. Aún se mantiene la costumbre” afirmó recordando que su infancia fue increíble.

Desde pequeña estuvo rodeada de su familia, unos ‘negros’, algunos mestizos y otros blancos. En aquella época jamás se le cruzó por la mente que tener la piel de un color diferente sería el motivo de tantas alegrías y tristezas.

“Yo en el jardín era diferente. Siempre fui la niña negra, pero yo no sabía hasta que alguien me lo decía. Yo no iba al colegio pensando que era negra”, recuerda la periodista. También revivió cuando los niños le decían ‘negra cuscús’, aunque no sabía muy bien qué significaba, solía ponerse triste.

Cuando salía a jugar con los niños de su barrio se enfrentaba a otra situación, los niños le decían “¡es que usted se peina con una aspiradora, usted es la más fea!”. Pero ella seguía sin comprender lo que pasaba.

“Yo me preguntaba por qué los niños eran así conmigo. Todos mis familiares, amigos y vecinos repetían que yo era la más linda, aunque como se burlaban con lo de la aspiradora empecé a sentir que lo que me hacía fea era mi pelo”.

En un concurso de belleza en su familia, Liliana fue coronada como reina… y no todo era felicidad. Cuando se vio al espejo se dio cuenta que se le salía el pelo crespo de la corona. Su decisión fue contundente, agarró unas tijeras y se cortó lo que le sobraba.

“Cuando salí del baño esperaba que me aplaudieran, pero las reacciones fueron contrarias. Todos me decían que cómo había sido capaz de trasquilarme. Pensaba que había hecho algo bueno”, comentó entre risas a pesar del malestar que generó en su familia.

Los tiempos en familia son los más preciados para Liliana (segunda de izq. a der.).

Así fue su niñez, una serie de sucesos cargados de racismo y discriminación. Hoy en día lo cuenta con valentía y no lo encasilla bajo ninguna denominación porque, según ella, ningún niño se da cuenta de eso. “Ahora es que identifico que había un dolor, antes no me sentía diferente a otros niños”.

Liliana se entregó con disciplina durante su época escolar para ser la mejor capitana de porras y una jugadora destacada del equipo de voleibol en su colegio. Sin embargo, se comprometió a esconder bajo todas las circunstancias la naturaleza de su pelo, así que empezó a alisarse desde muy joven, hasta llegar a tener que usar extensiones.

“Creo que todos crecemos queriendo ser lo que vemos. Además en el colegio lo único que enseñan es que los negros son esclavos, nada más. Pues eso es lo que yo pensaba”, afirmó la periodista explicando el porqué de sus acciones cuando era una niña.

Llegó a la universidad siendo el estereotipo que la sociedad, muchas veces, tiene sobre las personas afro: buena para los deportes y para la música. Así que al decidirse por una carrera profesional decidió que quería estudiar educación física, noticia que no hizo muy feliz a sus padres.

“Mi papá me decía que no podía estudiar eso, que tenía que estudiar periodismo. Una vez cuando era chiquita estábamos viendo el noticiero, le dije a mí papá que yo quería ser eso cuando grande, presentadora de noticias”, comentó Liliana. Su padre le dijo que esa carrera (educación física) no le iba a gustar, que lo suyo debía ser el periodismo. Abandonó esta idea antes de finalizar el primer semestre.

Al final resultó que su papá tenía toda la razón. Su vocación pertenecía a otro lugar. Se inclinó por el periodismo y emprendió el camino de su vida. “Terminé la carrera hace diez años y todavía mi papá me ve y me dice: se lo dije”, cuenta entre muecas, admitiendo que su progenitor no estaba equivocado.

Edna Liliana se caracteriza por ser una mujer polifacética y extrovertida.

Al comienzo de sus estudios profesionales pensó en ser una periodista deportiva, quería seguir con el deporte en su vida. Pero más adelante se decidió por el periodismo internacional y la comunicación para el desarrollo. Tema del que no tenía idea que existiera y ahora está segura que fue un acierto haberlo elegido.

Se graduó de comunicadora social y periodista de la Universidad de la Sabana. En su primer empleo tuvo un encuentro con un aspecto que ahora es fundamental en su vida. Era un referente de inclusión social en los hospitales de Suba, tenía que ir a dar conferencias de diversidad cultural en los colegios.

Tiempo más tarde la llamaron para hacer un diplomado para líderes afro de Bogotá en la Universidad Distrital. Recuerda que sin pensarlo dos veces aceptó: “Yo siempre quería hacerlo todo. Y dijeron afro, yo era afro. Líder, yo era líder, yo era perfecta para ese diplomado, aunque no sabía que había un movimiento tan serio detrás de todo eso.”

Al llegar al diplomado se encontró con gente afro de todo tipo. “Porque la historia de África la han invisibilizado… era lo que decía mi profesora, Maria Isabel Mena, y yo me preguntaba, pero de qué habla. Ahí fue cuando algo empezó a cambiar en mi cabeza”.

Después del diplomado empezó a trabajar con Maria Isabel, lo cual no fue nada fácil. Todos los días durante un año las lágrimas fueron protagonistas. Pero así fue como aprendió y adquirió una manera nueva de entenderse con el mundo y con ella misma.

Empezó a explorar la verdadera historia de lo que significa pertenecer a una etnia diferente, su relación con África y por qué no se respetaban sus derechos. De esta manera Liliana empezó a sentirse orgullosa de su color, de sus rasgos, de sus talentos y, sobre todo, de su pelo que por tanto tiempo quiso ocultar.

Actualmente entiende que su cabello quería ser opacado por una razón: “Cuando nuestro pelo crece fuerte, grande y espectacular parece que desmintiera la mentira histórica de que África es lo sucio, la enfermedad, lo malo del mundo. La verdad es que es nuestra herencia Africana”.

Años más tarde, cuando inició a hacer reportería para un canal de televisión, se dio cuenta que los medios no muestran a la gente real, a la gente pobre, ni a la gente de color. Por esa razón, durante su ejercicio, cuando tenía la oportunidad, mostraba en cámara a personas afro para que la gente supiera que habían personas de carne y hueso.

En 2015 se convirtió en la primera afrodescendiente que presentó el noticiero con su cabello natural. Un hecho histórico en Colombia que marcó la diferencia. Además de empezar a visibilizar a la comunidad, les dio voz dentro de un medio de comunicación.

“Ahora los niños al verme como soy, al identificarse conmigo, pueden crecer con otra idea de sí mismos”, celebró la periodista. Su trabajo comenzó a darle frutos.

Liliana se dio cuenta que todo había valido la pena cuando en 2018 el 21 de mayo en un colegio de Florencia Caquetá los niños debían disfrazarse de los personajes afrocolombianos más importantes. “Una niña se disfrazo de mí, periodista afro, con el micrófono, el pelo y las telas africanas. Pensé que estaba pasando a la historia. Fue una cosa increíble”, comentó con una sonrisa en su rostro. Los sueños se le hicieron realidad.

Hoy Liliana es presentadora de noticias en France 24 y tiene el programa de sus sueños: África 7 días.

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