Pupitres que transforman vidas de niños vulnerables

18 de agosto del 2018

En un colegio en una de las zonas más golpeadas por la violencia en Colombia, Leidy Manuela Mosquera le pidió a los estudiantes de los siete salones de la institución que dibujaran en una hoja cómo desearían que fueran las mesas y sillas de su aula, lo que los niños no sabían es que ya […]

Pupitres que transforman vidas de niños vulnerables

En un colegio en una de las zonas más golpeadas por la violencia en Colombia, Leidy Manuela Mosquera le pidió a los estudiantes de los siete salones de la institución que dibujaran en una hoja cómo desearían que fueran las mesas y sillas de su aula, lo que los niños no sabían es que ya iba en camino un camión cargado de estos elementos fabricados con Tetra Pak, el material en el que vienen envasados los juguitos de marca Hit.

Cuando recopiló todos los dibujos había un común denominador: los colores. El amarillo, el rojo y otros tonos vivos se repetían en las 374 hojas. Leidy quería que todo fuera una sorpresa pero llegó el vehículo y con la curiosidad de los niños fue difícil ocultar la sorpresa. “¡Seño! ¿Cierto que esas fueron las cosas que dibujamos y no las van a regalar?”, le dijo uno de los niños a la gestora social del Instituto Tecnológico Antonio Ricaurte – Sede: María Berchmans.

Y sí, coincidencialmente los mobiliarios que llegaron al colegio tenían los colores que pidieron. Ahora, y desde hace un mes los alumnos de la institución ubicada en Quibdó, Chocó, pueden aprender en un ambiente cómodo y en grupo, no como lo hacían antes: en pupitres de madera que en algunas ocasiones estaban desgastados y con algunas astillas asomándose, además de estudiar apeñuscados, pues en cada salón aprenden alrededor de 50 niños.

La Perla Negra del Pacífico

En la Perla Negra del Pacífico colombiano, sinónimo bien ganado por las extracciones descontroladas de los recursos mineros, se encuentran los tesoros más grandes del mundo: biodiversidad, ríos, bosques espesos, playas paradisíacas, sin mencionar su mar infinito. Pero así como estas virtudes los han convertido en una de las poblaciones más bendecidas del mundo, estos mismos atributos han sido su maldición.

El departamento de Chocó y su capital Quibdó, por ser un corredor estratégico, se ha convertido en la cuna de los grupos armados ilegales. Las muertes, amenazas, extorsiones, entre otras problemáticas, son el pan de cada día. Pero hay algo que nunca cambia, la alegría de su gente. A pesar de la realidad que los golpea, los chocoanos siempre tienen una sonrisa en el rostro. Y el claro ejemplo son los niños del Instituto Tecnológico Antonio Ricaurte – Sede: María Berchmans.

A pesar de que el calor es constante, la lluvia no cesa en Quibdó. El barrio en donde está el colegio de la fundación Pies Descalzos nació como una invasión, ya que la mayoría de familias, golpeadas por la violencia, son desplazadas. Hay niños desde los 5 hasta los 13 años, 374 estudiantes, 14 docentes y el coordinador.

Es uno de los centros del conocimiento privilegiados del sector. Tienen siete salones en los que cerca de 50 niños reciben clases. Entre sus ‘lujos’ se encuentra un aula especializada, una sala de informática, un restaurante, una cancha y una huerta. Aunque se den las comunes lloviznas, el lugar no se inunda, y lo único que afecta en realidad es la asistencia de los niños al plantel educativo, que solo disminuye un poco.

Como es tan completo el lugar, se ha convertido en el punto de encuentro de los cinco barrios aledaños. Leidy Manuela, gestora social de la fundación Pies Descalzos en Quibdó, comenta: “Las familias se reúnen, los jóvenes van a jugar fútbol, siempre que se quiere realizar alguna actividad se tiene como referencia a la escuela”.

Pero donde está ubicado este confortable instituto, en la región del pacífico colombiano donde predomina la población afrocolombiana, viven los índices más altos de pobreza del país. Las familias de los estudiantes son de estrato uno,”pero lo que yo sí puedo decir es que los niños son extremadamente felices, a pesar de las circunstancias, de que algunos no viven con sus padres sino que los dejan con sus abuelos o hermanos mayores, son menores que siempre se ríen”, explica Leidy a Kienyke.com.

De Tetra Pak a pupitre

Postobón, la compañía que nació en 1904 y desde ese momento se convirtió en la empresa de refrescos más reconocida por los colombianos, quería completar el proceso del envasado de los jugos de la marca Hit en Tetra Pak. Ellos mismos realizan el proceso: desde la creación de la caja, el corte de material, hasta tener listo el líquido para consumir. Pero las directivas notaron que luego de fabricar quedaba mucho material sobrante, y a esto le encontraron una solución.

El reciclaje es importante para la compañía y por eso fusionaron dos elementos: uno medio ambiental y otro social. Se enfocaron en los niños e instituciones educativas. Así se conocieron con Proplanet, una empresa enfocada en convertir el polialuminio (material del que está hecho el Tetra Pak) en pupitres, sillas, bibliotecas, entre otros utensilios, hasta tejas.

Gabriela Figueroa Pinto, directora comercial y de mercadeo Proplanet explica: “La idea nació de que hay demasiados productos que nosotros desechamos y no tienen un fin, lo único que hacen es contaminar el planeta. Por eso pensamos en crear materiales que pudieramos reutilizar”.

El programa MiPupitre, desde 2015, ha beneficiado a 48.893 estudiantes, ha entregado 26.078 piezas de mobiliario y procesado 1.140 toneladas de Tetra Pak, material que dejó de llegar a un relleno sanitario para convertirse en una alternativa que favorece la educación de cientos de niños que estudian en las escuelas que más lo necesitan en el país.

El proceso

Hugo Armando Vallejo, jefe de planta de Proplanet, empresa ubicada en el municipio de La Estrella, al sur del Valle del Aburrá, comentá cómo una simple caja llega a ser un pupitre.

A la compañía llega Tetra Pak postconsumo y postindustrial, es decir, el material reciclado (aproximadamente el 10%) y el que queda de la producción de la envasadora (aproximadamente el 80%). Frente a esta diferencia abismal, la cultura de reciclar es muy importante, para hacerlo, solo debe doblar las esquinas de la caja y dejarla con un rectángulo, puede dejar el pitillo adentro, ya que este también sirve para el proceso.

“Luego de recibir las pacas del material, este entra en revisión de calidad y luego pasa a un elevador y se realiza la separación de materiales; el Tetra Pak está compuesto un 75% de cartón, 20% de polietileno de baja densidad y 5% de aluminio. Ese 75% de cartón se separa y se envía a empresas papeleras para que vuelva a ser usado. Y el 25% restante es el que se usa para los futuros mobiliarios”, reseña Vallejo.

Finalmente, esta materia prima es picada y se hacen placas aglomeradas por comprensión y de allí se usan los planos de lo que se quiera elaborar (materas, bibliotecas, armarios didácticos, sillas, etc), y se finaliza el proceso ensamblando y pintando.

Para Hugo, realizar piezas para que niños de las ciudades más vulnerables del país puedan tener una mejor calidad de vida es satisfactorio.

“Es gratificante saber que lo que hacemos está ayudando al medio ambiente, nada de esto se está yendo a un relleno sanitario. Por otro lado, ayudar a los niños y ver las fotos del antes y el después de las condiciones en las que estaban genera una satisfacción muy grande”, expresa tras confesar que algunas veces se le han salido las lágrimas de la alegría.

Un salón más amplio

El objetivo de la actividad de Leidy se cumplió. Lo que ella quería con los dibujos eran comparar el mobiliario que llegaría con el que los niños se imaginaban y las expectativas se cumplieron. El día que llegaron las mesas, sus estudiantes le dijeron: “Seño Leidy, nos dieron lo que nosotros pedimos. Esa fue la mesa amarilla que yo dibujé. Fue un momento de mucha alegría, es hacerle sentir a nuestros estudiantes que sí los escuchamos, de alguna manera u otra”, comenta.

Adicionalmente, ya los 60 estudiantes que cada día aprenden en un salón no están sin espacio, y lo más importante, es un salón colorido, como ellos lo habían soñado.

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