El artista francés que homenajea a Colombia

6 de marzo del 2019

La obra artística hace parte del proyecto ‘Las Puertas del Mundo’.

Mickael Obrenovitch hace un homenaje a Colombia

Crear lazos de reconciliación, generar puentes para enlazar culturas y que el arte sea un elemento unificador que permita reconocerse en el otro, es la idea que Mickael Obrenovitch quiere llevar por el mundo.

El artista francés, de apariencia tímida pero tranquila, que al platicar deja entrever su desparpajo y camaradería, llegó a Colombia con el objetivo de hacer un homenaje al país en su bicentenario.

A través de ‘Gates of the world’ o ‘Las puertas del mundo’, un ambicioso proyecto con el que ha recorrido el globo, tiene el propósito de representar y enaltecer la unión de los pueblos que con sus aportes culturales y sociales hacen del mundo un lugar mejor.

Las puertas, ese pasadizo que conecta realidades y a las que Obrenovitch con sus esculturas le otorga un nuevo significado, si bien tienen las mismas características de tamaño y forma, son grabadas con patrones basados en la esencia de cada cultura.

Su estadía en un nuevo lugar es sinónimo de creatividad, búsqueda y agradecimiento, porque está convencido que el talento no es nada sino se comparte con la gente.

“No es vender un producto es conectar con las personas tu visión de la vida”, declaró el francés a Kienyke.com.

Para el país cafetero decidió elaborar ‘La Puerta Victoria del Sol’, nombre que escogió para el monumento en forma de aro, fabricado en acero y de más de siete metros de largo. En la instalación que quedará por siempre en Escuela de Caballería en Bogotá, decidió representar la cultura precolombina, la historia de una ciudad perdida bañada en el preciado metal Muisca que aun es todo un misterio; además de la herencia ancestral que guarda el país.

La puerta Victoria del sol es la obra con la que artista francés hace un homenaje a Colombia

obrenovitch.com

“La Puerta Victoria del Sol simboliza una apertura a la discusión entre la gente sin importar su diferencia en cultura, política o religión, estas estarán en conversación entre si y se convierten en un vínculo intercultural”, afirmó contundente Mickael.

El mensaje de Obrenovitch a los colombianos es claro, propone un reto importante: la construcción de la paz es un ejercicio diario que se forja pacientemente pero que requiere un compromiso sin dar un paso atrás.

¿Cómo puede motivar a una persona un acontecimiento que ocurre a kilómetros de distancia, a crear un proyecto artístico en el que tiene como objetivo unir al mundo y ser una muestra de reconciliación?

Precisamente, la conexión que le generó el Acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las Farc cuando se encontraba en Dubái, sirvió de inspiración para crear la instalación que hoy es toda una realidad.

“Esta obra materializa la paz y muestra el lado positivo de Colombia, más allá de los estereotipos y el lado negativo que vemos en películas clichés”

Un país hecho a pulso que día a día se levanta de las cenizas y que aún continua forjándose. Un lugar donde todavía hay esperanza a pesar de los “múltiples factores desestabilizadores”, lo llevaron a escoger a Colombia como el primer país de Latinoamérica en llevar a cabo su trabajo.

El hombre detrás de la obra

Mickael Obrenovitch, hijo de un científico, nació en la Riviera francesa. Recuerda que desde siempre su vida estuvo ligada al arte, no se ve separado de ella y tampoco desea estarlo. La creatividad ha sido su cómplice, la más fiel compañera.

Por eso rememorar un momento en particular que lo haya motivado a convertirse en artista, es difícil. Desde que tiene memoria ha estado moviéndose en este ámbito. Pero de lo que sí está seguro y responde sin titubear es que “no sabría, ni quisiera, hacer nada más en mi vida que no sea dedicarme al arte”.

Sin embargo, se le viene una serie de instantes a su cabeza. Él recorriendo el mundo de la mano de su padre, conociendo nuevas estaciones, nuevas culturas, acercándose a la literatura y los museos, todas estas experiencias son las que trata de recoger en sus creaciones. Se toma un momento para decir en un tímido español, que sus padres le enseñaron siempre recordar sus raíces.

Su sueño era salirse del molde. Sabía que estaba destinado a compartir su visión artística con el mundo y sin embargo, permaneció cinco años en un trabajo que no le gustaba, hasta que un día decidió abandonarlo y hacerle caso a su intuición.

Así que decidió embarcarse en un viaje que aun hoy no tiene regreso, para conocer esos sitios que nadie ve. Por ejemplo, ha estado en Kazajistán y Bali, regalando un poco de su obra. Para él su título de artista se debe en hablar con la gente, estar cercano a su día a día y realizar trabajo de campo.

La Puerta Victoria del Sol se abre al mundo

Este 2 de marzo en medio de un habitual frío capitalino y un acto simbólico en la Escuela de Caballería del Ejército, el trabajo de más de dos meses donde participaron no solo el artista sino miembros de las Fuerzas Militares y la sociedad civil, sería revelado.

Cortesía

Una ardua labor que fue muestra del mensaje de unidad y reconciliación que Obrenovitch con ‘La Puerta Victoria del Sol’ busca recordarle a los colombianos. Durante una solemne ceremonia ambientada por la Orquesta Sinfónica del Ejército Nacional y la artista cordobesa Adriana Lucia, los asistentes fueron testigos de un homenaje que perdurará en el tiempo como la historia misma y que conectará todavía más a Colombia con el mundo.

Mickael Obrenovitch continuará recorriendo el globo dejando en cada lugar que visita una gran pieza artística donde represente la idiosincrasia de cada cultura. Su misión de invadir el mundo con arte sigue latente, se prepara para ir en busca de su próxima estación.

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