Miguel Ángel Rodríguez: “Solo me faltan los Olímpicos”

19 de junio del 2018

Pasó de ser un niño soñador a uno de los deportistas con más prestigio en el país.

Miguel Àngel Rodríguez

Desde niño tomó la raqueta de squash, aunque fuera más pesada de lo que pudiera soportar, e inició el sueño de ser un jugador profesional. Parecía que apostar por una disciplina desconocida era una locura. Y fue la mejor locura de su vida.

Amante de los carros, de la comida italiana y de leer libros de superación personal. Por años luchó en muchos países para darse a conocer como uno de los mejores del mundo.

Los triunfos en Juegos Sudamericanos, Bolivarianos, Panamericanos y Centroamericanos y la victoria en el British Open hicieron que su nombre rodará en la prensa nacional y redes sociales. Miguel Ángel Rodríguez pasó de ser un niño soñador a uno de los deportistas con más prestigio en el país.

Ahora ‘la bala’, como le dicen sus seguidores, es reconocido en sus tierras y en suelo extranjero. Ha logrado agarrar con sus brazos el triunfo y los frutos de un trabajo que hoy supera los 17 años.

Sonríe y habla con propiedad. No es tímido y le gusta intercambiar conceptos con las personas que conoce. Incluso en las entrevistas hace que la charla sea amena. Cada historia de su vida lo ha hecho fuerte y eso lo demuestra cuando entrelaza sus manos.

Entrevista Miguel Ángel Rodríguez

Pero siempre habrán cosas por cumplir y eso lo tiene claro Miguel Ángel que, aunque tiene 32 años, se aferra a la ilusión de disputar Juegos Olímpicos. La Federación Internacional de Squash ha buscado ser parte de las magnas olímpicas y ese es el sueño que mantiene despierto al atleta colombiano.

“Es el certamen que me falta en mi hoja de vida. El squash merece estar en olímpicos y desde 2012 hemos estado muy cerca. Tenemos ilusión y ojalá se me dé la oportunidad”, dijo Rodríguez a KienyKe.com.

Pero aferrarse a una ilusión que puede no suceder lo atormenta poco. Pase lo que pase su carrera lo ubica como uno de los mejores deportistas colombianos que ha surgido en el último tiempo. Más que ser famoso, busca que otros niños, al igual que él en su momento, tengan la oportunidad de brillar en la disciplina que aman.

“Sin duda hemos mejorado con los coliseos y la cantidad de jóvenes que inician en este deporte. Algunos me ven como ejemplo y eso me hace feliz. Todo el esfuerzo y disciplina tienen recompensa”, señaló.

La vida le sonríe pero le ha cerrado algunas puertas. Sin embargo, siempre ha estado firme, como en el campo de juego, para superar cualquier barrera que se interponga en su camino. Al final del día lo que cuenta es estar en el sofá de su casa para comer cereal. El cansancio pasa a un segundo plano después del primer bocado.

Su familia le da golpes de espalda en cada triunfo y lo alienta de rincón a rincón. También tiene una relación sentimental hace más de año y medio. De lo personal habla poco. Le interesa que se conozca su talento en el deporte y las ganas de impulsar una disciplina que se abre espacio entre los amantes de las raquetas.

Rodríguez no sabe si en unos años será entrenador y tenga escuelas de formación de la talentos. Lo único cierto es que quiere aumentar su palmarés de 28 títulos y, si algún día el destino se lo permite, verse en unos Juegos Olímpicos. Entrar a la cancha en las magnas le dejará claro que hasta los sueños más lejanos se alcanzan con entrega y pasión.

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