Mocoa se levanta tras una semana de la tragedia

Mocoa se levanta tras una semana de la tragedia

9 de abril del 2017

Mientras lloran a los familiares, amigos y vecinos que perdieron la vida de manera casi instantánea, los sobrevivientes de la tragedia de Mocoa, Putumayo, se preguntan en medio de su dolor cómo continuar. Si es difícil caminar entre los escombros y el barro que se volcó a las calles, es peor empezar desde cero.

La potente avalancha ocasionada por los desbordamientos de los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco tomó por sorpresa a la mayoría de víctimas. Muchos no dimensionaron la magnitud de lo que iba a suceder, otros buscaron aferrarse a la vida y unos más informaron como pudieron lo que estaba pasando.

“Atención Putumayo, nos estamos inundando en este momento. Este es un mensaje de Laura Montoya”, fue una de las alertas que se viralizó mientras que la comunicadora social que lo envió a todos sus contactos se resguardaba con afán de la furia de la naturaleza que se llevó vehículos, casas y puentes.

Según el más reciente reporte de Medicina Legal, la cifra de fallecidos aumentó a 314. De ellos 190 son mujeres y 123 hombres. Además 106 son menores de edad. También hay un estimado de 173 personas desaparecidas.

Una semana después de tragedia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) mantiene la alerta máxima por deslizamientos y aumento de caudales de los afluentes.

Pese a la zozobra y el sentimiento generalizado de tristeza, en Mocoa está latente la esperanza. Horas después de la avalancha la capital de Putumayo fue noticia en la prensa mundial. Líderes, empresas, fundaciones y mandatarios se sumaron a la solidaridad de los colombianos y empezaron a anunciar el envío de ayudas humanitarias para los damnificados.

Entonces, a esa población de la Región Amazónica, rodeada de explotación minera y cultivos de coca, según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga Delito (UNODC), empezaron a llegar camiones repletos de mercados, ropa, herramientas y productos de aseo. Colombia volteó su mirada a ese lugar en medio de la selva y se solidarizó con los ciudadanos que pedían a gritos ser tenidos en cuenta por el Gobierno Nacional.

De acuerdo con los organismos de socorro, en estos días se han logrado repartir 180 toneladas de mercado y 70 de agua.

Mocoa y su renacer

Sin embargo, la emergencia superó cualquier cálculo. Además de la destrucción de 17 barrios, la ciudad se quedó sin luz y sin agua, la atención hospitalaria está a punto de colapsar y las comunicaciones se resultaron impactadas.

Los damnificados se refugian en carpas organizadas y numeradas en espacios improvisados, de sus casas solo quedaron algunos utensilios enterrados bajo piedras y palos y el recuerdo de esa noche que aún retumba en sus cabezas.

Si bien las ayudas han sido valiosas, porque logran suplir sus necesidades básicas, una gran cantidad de esta resulta ser innecesaria. Según lo han denunciado, pilas de prendas donadas se agrupan porque muchas están rotas, descoloridas y usadas. Aunque las autoridades han hecho especial énfasis en que deben ser artículos nuevo, los afectados aseguran que incluso hay ropa interior de segunda.

Este sábado, el director de Socorro de la Cruz Roja Colombiana, César Urueña, reportó la terminación de la primera etapa de búsqueda y rescate, de la que participaron al menos 300 personas.

El trabajo se centrará entonces en levantar a Mocoa y su gente.

Según lo dijo el ministro de Defensa y gerente para la reconstrucción de la capital del Putumayo, Luis Carlos Villegas, no será un trabajo sencillo, podría tardarse entre dos y tres años.

Sin embargo, con el restablecimiento de los servicios públicos y algunas promesas, los mocoanos ven una luz entre tanta oscuridad.

Uno de los asuntos que más inquieta a los afectados es el techo que perdieron. La idea, según lo explicó el presidente Santos, será trabajar de la mano con el programa ‘Mi Casa Ya’ para que haya acceso a la vivienda propia. Para ello, ya hay unos terrenos determinados.

En cuanto a los colegios y escuelas, se espera que los niños retornen a clases lo más pronto posible. De los siete colegios de la ciudad, cuatro resultaron averiados y por ende tendrán que ser reforzados o remodelados, los otros tres serán reconstruidos. En este sentido, el regreso a las aulas sería el 17 de abril, una vez finalice la Semana Santa.

La energía eléctrica llegaría antes de lo esperado. El Gobierno enfatizó que ya entró en marcha una subestación que aumentará este servicio al 60% de cubrimiento.

Por el servicio de agua se esperaría un poco más. Sin embargo, la apuesta es que en un mes Mocoa tenga el líquido al 100%.

“Antes del 20 de abril vamos a suscribir el contrato para la construcción de un nuevo acueducto”, señaló el jefe de Estado.

Otra arista importante es la infraestructura. La idea, de acuerdo con el general Francisco Javier Cruz, comandante de la Sexta División del Ejército, es que un puente militar de 45,73 metros de longitud que reconectará a Mocoa con Pitalito, Huila, este habilitado “en tiempo récord”, con el fin de que se facilite el transporte de ayudas.

Con el fin de reestablecer y mitigar los impactos en el trabajo de los campesinos, hay dispuestos 22.000 millones de préstamos a través del Banco Agrario. Las deudas serán congeladas durante tres meses y no habrá cobró ni de capital ni de interés.

“La operación de respuesta no parará hasta que todas las familias afectadas hayan sido atendidas de manera integral, continuaremos con la fase de asistencia humanitaria, al menos 220 toneladas que ya el Ejército ha recibido serán para cubrir todos los barrios que requieren de ayuda humanitaria”, insistió el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Iván Márquez Pérez.