“Mónaco es un paraíso”: Juan Pablo Pino

1 de junio del 2013

La nueva ciudad de James y Falcao es un verdadero edén para jugar y vivir, según cuenta este exjugador del As Mónaco.

Mónaco, Kienyke

En los próximos días James Rodríguez y Radamel Falcao García serán los nuevos habitantes del principado de Mónaco. Los colombianos, encomendados por Dmitry Rybolovlev para liderar la vuelta del equipo monegasco a la primera división del fútbol francés, cambiarán muchos hábitos de vida.

El acoso de la afición futbolística pasará a la tranquilidad de una pequeña ciudad en la que sus 36 mil habitantes están blindados por un sistema de seguridad extremo, lo que garantiza que los colombianos caminarán tranquilos, inmersos en el glamour característico del segundo estado más pequeño del mundo.

“Es una ciudad muy linda para vivir, muy tranquila, me encontré mucha gente famosa y no les prestan mayor atención”, después de jugar por cuatro años en el AS Mónaco, Juan Pablo Pino se paseó todos los rincones del principado, derrochando talento en el terreno de juego y gastando el dinero suficiente para darse gusto, porque estar rodeado de la opulencia con la riviera francesa como escenario, “es una oportunidad que se vive una sola vez en la vida”.

Mónaco, Kienyke

Juan Pablo Pino jugó cuatro temporadas en el AS Mónaco

El mediocampista cartagenero supo combinar el fútbol con su otra pasión: los carros. Para saciar sus aficiones y estar a la altura de los exigentes habitantes del principado, recorría las calles de Montecarlo a bordo de un Porche o un Mercedes Benz: “Tuve la oportunidad de tener muchos carros en Mónaco”, recuerda Pino, quien se destacó en la temporada 2008-2009, al marcar seis anotaciones en la liga francesa con el equipo monegasco.

“Es un club que paga muy bien, pero la vida allá es muy costosa, cuando salíamos a cenar me daba cuenta de los elevados precios que tenía que pagar”, asegura Pino. Y es que lo que le espera a James Rodríguez y Falcao García si quieren cenar en el lujoso restaurante Louis XV ubicado en el corazón del Grand Hôtel de París, es por ejemplo, desembolsar 80 euros (197.000 pesos colombianos) por una copa de vino.

De calles perfectas, edificios alargados, tiendas lujosas, clima primaveral y derroche de dinero, Mónaco recoge sobre sus escasos 2,2 kilómetros cuadrados, el paraíso fiscal y terrenal que cualquier persona quisiera tener. En este pequeño país no se habla de impuestos, por eso sus habitantes, provenientes de 120 países, conservan la tranquilidad económica y hacen del deporte, uno de sus pasatiempos preferidos.

En un espacio del barrio Fontvieille, se erige como uno de los tantos edificios más, el estadio Luis II, la nueva casa de James Rodríguez y Falcao García, quienes desde la próxima temporada intentarán trasladar el éxito que los catapultó con el Oporto a una afición que vive el fútbol de otra manera.

En los cuatro años de estancia en Mónaco, Juan Pablo Pino pudo corroborar que la tranquilidad de las calles se traslada a las 18.500 personas que llegan para disfrutar el fútbol: “Es una afición muy calmada, respeta mucho al jugador, es una buena plaza. Con el grupo que están formando, creo que el estadio va a estar lleno en todas las jornadas”.

Estadio de Mónaco, Kienyke

El estadio Luis II, tiene capacidad para 18.500 espectadores 

Concretado el sueño de Rybolovlev al fichar a Falcao como líder de su proyecto futbolístico, hubo opiniones divididas entre la afición que prefería ver al Tigre vistiendo la camiseta de un equipo con más renombre en Europa y entre quienes aplaudieron la decisión del samario de medírsele a un reto como el que afrontó cuando llegó al Atlético de Madrid siendo la figura del Oporto.

A sus 26 años y tras coronarse campeón de la Liga local de Grecia con el Olympiacos, Juan Pablo Pino es uno de los que celebra el paso de los colombianos al AS Mónaco: “Siempre ha sido un equipo grande, independiente del propietario que tenga. Las instalaciones y todo lo que te brinda Mónaco es algo de grandes equipos. Espero que aprovechen la oportunidad de jugar allá”.

Para la próxima temporada, James y Falcao estarán ante la opulencia de los millonarios yates, los imponentes palacios, el famoso “Casino de Montecarlo” y todo el confort que pueden tener las estrellas que rodean este emblemático estado de la Costa Azul. Con seguridad, los jugadores serán mimados en su equipo y junto con Rybolovlev, habrá alguien en especial que les seguirá los pasos y celebrará los futuros goles: el Príncipe Alberto de Mónaco, quien se distingue por ‘mimar’ a los millonarios que se albergan en el principado y por su afición al deporte.

Alberto II mantiene la soberanía del principado que ha sido controlada por su familia –Grimaldi-,  desde 1419 y aunque le vendió el 66,67% del club monegasco al capitalista ruso, el Príncipe sigue al tanto de lo que ocurre con el equipo.

“Tuve la oportunidad de conocer al Príncipe, él habla español y en ocasiones cruzamos palabras. Fue una charla muy educada, es una persona que trata muy bien a los jugadores y a todo el mundo”, así describe Juan Pablo Pino sus encuentros con Alberto II, quien con frecuencia va al estadio a presenciar los partidos del AS Mónaco.

La influencia del monarca en los eventos deportivos lo ha hecho infaltable en el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1 y en el Masters de Montecarlo, incluso cuando asiste al Luis II a ver los partidos de fútbol, baja a los camerinos a saludar a los jugadores.

Pino, quien tiene dos años más de contrato con el Olympiacos, confía en que la pareja de colombianos le dará muchas alegrías a la afición del AS Mónaco: “Mucha energía positiva para ellos, es un nuevo reto. Llegan a un gran equipo y espero que nos den muchas alegrías, me siento muy feliz por ellos y esperemos que Falcao y James hagan las cosas bien en Francia y sigan dejando el nombre de Colombia en alto”.

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