El misterio de la muerte de una bibliotecaria en un hotel

El misterio de la muerte de una bibliotecaria en un hotel

15 de diciembre del 2017

Para ingresar al hotel de Medellín donde fue hallada muerta el pasado miércoles 13 de diciembre Luisa Fernanda Gil Avecedo, una bibliotecaria de 24 años de edad, no se requiere mucho. El bajo costo que tiene una noche en el lugar, sumado a los deficientes controles de seguridad que brinda el alojamiento, que, paradójicamente, está ubicado a escasos 30 metros del Comando de Policía Valle de Aburrá, permiten que cualquier persona con $15.000 en sus bolsillos pueda pasar una noche en una de sus habitaciones.

El lugar de los hechos no aparenta ser peligroso. Tiene nueve habitaciones por piso, y cinco pisos de cuartos, para un total de 45 espacios privados en los que básicamente se puede hacer lo que se quiera.

Un ejemplo de ellos es que, aunque en la tarjeta que tienen las llaves dice que no se puede fumar, al ingresar a una de las habitaciones que recién había sido desocupada, kienyke.com pudo comprobar que si se hace. Una cajetilla de cigarros encima de la cama da a entender que la administración no se da cuenta de lo que verdaderamente sucede en los cuartos, como ocurrió en el caso de la bibliotecaria que falleció allí.

Las dudas sobre la muerte de la bibliotecaria

Sobre la muerte de la profesional existen dos versiones, la de las autoridades competentes y la de sus conocidos. La primera la conoció este medio por parte del coronel Juan Carlos Restrepo, comandante operativo de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, quien aseguró que el fallecimiento, en primera instancia, se habría dado por un suicidio.

Restrepo dijo que la joven entró al hotel para quedarse dos días y que, según personal del establecimiento, entró sola. Agregó también que luego de cumplir su tiempo de hospedaje, Gil Acevedo no salía de su habitación, por lo que empleados del lugar llamaron a la Policía y fueron los agentes los que abrieron la puerta donde estaba sola y sin vida.

La otra versión que ronda sobre la muerte de la bibliotecaria de 24 años es la que brindan los que la conocían. Según conocidos de Luisa Gil, ella habría entrado al hotel al parecer bajo el efecto de la escopolamina, y sus familiares reportaron su desaparición un día antes del suceso.

Una de sus amigas pide que se genere una alerta sobre las condiciones que tienen los sitios de alojamiento, especialmente en el Centro de la capital antioqueña, pues es el tercer caso de una mujer hallada muerta en un hotel de Medellín en los últimos días.

Foto: Kienyke.com

En el que falleció la bibliotecaria se puede permanecer por 31 horas, desde las 7:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde del día siguiente, por 30.000 pesos si va en pareja o 15.000 si está solo. Allí se puede comprar licor, consumirlo en una de las salas del recinto, puede llevar el equipaje que desee, sin impedimento ni revisión mínima, lo que hace más fácil cometer algún acto delictivo.

Todas las instalaciones del hotel están funcionando con normalidad pese a lo sucedido.

Y como ese lugar hay muchos en la misma cuadra. Sus precios son muy similares, no superan los $30.000 por persona, y tienen las mismas facilidades de ingerir licor y de ingresar cualquier equipaje sin previa revisión.

Por lo pronto, el coronel Restrepo, quien explicó que los indicios apuntan a que la muerte de la bibliotecaria fue suicidio, dijo que será Medicina Legal la que dé el veredicto final.

Sin embargo, la versión que sostienen los familiares y amigos es que se utilizó escopolamina para llevar a Luisa Gil a este lugar. Por eso, en caso de confirmarse la hipótesis de sus allegados, existirían más preguntas sobre el caso y sobre las declaraciones que el personal del hotel le dio a la Policía.

¿Cuáles son los peligros de la escopolamina?

Kienyke.com también habló con la doctora Lineth Alarcón Franco, Toxicóloga Clínica de la Universidad de Antioquia- UdeA, para indagar sobre el uso de la escopolamina y los efectos que produce.

En primera instancia, Alarcón aseguró que esta sustancia es antigua y se usaba para rituales religiosos, pero, aproximadamente en los años 80 se comenzó a utilizar de manera ilegal en la ciudad.

Aseguró que es un alcaloide natural que se extrae de dos tipos de plantas, y que ingerirla, puede provocar un estado de indefensión o de pasividad. A estos efectos se le suma que produce amnesia retrógrada, que no permite a la persona recordar lo sucedido, o cuando las personas sí recuerdan, genera lo que la doctora Alarcón denominó “lagunas mentales”, que borran partes de los recuerdos de las personas.

Explicó también que los efectos, aunque pueden ser mortales, son más que todo generales, produciendo además visión borrosa, mareos, deshidratación, entre otros efectos que pueden dejar a quien está expuesta a ella en un estado de indefensión ante un posible victimario.

Ahora, lo único que es certero es que se debe esperar el veredicto final de Medicina Legal, para saber sí la muerte de la bibliotecaria fue un feminicidio, una intoxicación por escopolamina o un suicidio.

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