La travesía a la ‘Montaña de la muerte’

16 de agosto del 2017

Se fueron de excursión y los encontraron, 2 meses después, muertos, sin ojos y congelados. Nunca se supo qué pasó.

La travesía a la ‘Montaña de la muerte’

Desde mucho tiempo antes, a ese lugar le llamaban la Montaña de la muerte (Kholat Syakhl en ruso). Queda en los Montes Urales, entre Komi y Sverdlovsk, dos estados rusos. La noche del 1 de febrero de 1959, la fama de aquella montaña inexpugnable creció luego de que 9 escaladores desaparecieran misteriosamente. Desde la fecha de los hechos no se tiene claridad sobre lo que pasó.

Hace no más de tres años, murió Yuri Yudin, único sobreviviente. Poco antes dijo que “si pudiera hacerle una pregunta a Dios, sería ¿qué les pasó realmente a mis amigos aquella noche?”.

Hay varias teorías sobre lo que les pudo pasar a los expedicionarios. Algunos dicen que los mató el frío, otros que fue la radiación. Hay unos, más avezados, que lanzan ideas un poco más descabelladas como que los responsables habrían sido extraterrestres. En todo caso, por cómo pasó y dónde pasó, por las condiciones del hecho y por cómo fueron encontrados los cadáveres, el llamado ‘Incidente del Paso Diatlov’ es uno de los misterios más intrigantes de la historia del siglo XX.  Fue una “fuerza desconocida e insuperable”, dieron las autoridades entonces

Los aventureros 

El grupo estaba formado por 8 hombres y dos mujeres. Todos eran estudiantes del Instituto politécnico de los Urales. Se habían encontrado en la ciudad de Ekaterimburgo con el objetivo de hacer un viaje hasta Otarten, la mbre de una montaña de 1234 metros de altura. El líder del grupo, y en honor a quien se llamó el hecho, era Igor Dyatlov.

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Porque entonces la meteorología no era una ciencia muy acertada, los osados escaladores no sabían que se enfrentarían a una montaña “categoría III”, es decir de la más alta peligrosidad posible. El viento, la nieve y las distintas condiciones eran sólo algunos de los principales peligros posibles, sin contar, además, con otros desconocidos y que, seguramente, serían los responsables de la horrible muerte de los expedicionarios.

El viaje empezó el 25 de enero, cuando el grupo llegó en tren a la ciudad de Ivdel. Luego abordaron un camión hasta Sverdlovsk, el último pueblo habitado, en la falda de la Montaña de la muerte. Hasta ese lugar pudo llegar Yuri Yudin, porque enfermó y le resultó imposible seguir. Ese gesto del azar habría de salvarle la vida. En las fotos de ese momento, es posible ver contentos y saludables a los 9 desafortunados. Las cámaras con las fotos y algunos diarios que documentan esa parte de la expedición fueron encontrados después por los investigadores en el campamento base.

Se tiene pista de los muchachos sólo hasta el 31 de enero, a eso de las 4 de la tarde, cuando llegaron al borde de las zonas altas, donde se establecieron para preparar todo lo que necesitaban para la exigente escalada del pico.

La búsqueda

Se sabe que, en las primeras horas del 1 de febrero, empezaron el camino hasta un paso que, por las condiciones climáticas resultaría imposible. Eso, se supo luego, fue lo que causó que se desviaran del camino trazado al principio.

Se sabía que Diatlov tenía que enviar un telegrama desde el pueblo de Vizhai, a más tardar el 12 de febrero, día que, de acuerdo a los cálculos, sería en el que ya habrían descendido de la montaña. Pero ese día, por supuesto, no pasó nada. Se dejaron pasar algunos días más: entonces, el retraso en los telegramas era normal en Rusia.

“Si pudiera hacerle una pregunta a Dios, sería ¿qué les pasó realmente a mis amigos aquella noche?”.

Llegado el 20 de febrero, y al no tener ninguna noticia de los escaladores, se inició la labor de búsqueda. El equipo estaba formado por policías, militares, y algunos voluntarios, casi todos amigos de los desaparecidos.

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El 26 de febrero encontraron el primer vestigio de los expedicionarios: una carpa, en el campamento base, que estaba muy destruida, y de la que salían huellas de píes descalzaos que aún se veían sobre la nieve.  A unos 500 metros estaban los vestigios de una hoguera. Al lado había dos cadáveres. Llamó la atención que, a pesar del frío terrible, los murtos solo llevaban encima sus calzoncillos. Por cómo fueron hallados, fue posible determinar que, con bastante desesperación, había intentado subir a un árbol.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Más allá de ese primer hallazgo había un bosque tupido y oscuro, de pinos inmensos. Entre ellos encontraron un según grupo de tres cadáveres. Estaban completamente congelados. Uno de ellos, el de Diatlov, con una mano sostenía una rama, y con la otra protegía su cabeza. Otro de los muertos tenía una herida contundente en el cráneo. El tercer cuerpo, de una mujer, tenía el pelo de un tono gris claro y la piel amarilla. Al parecer, los tres habían intentado volver al campamento.

Los demás desaparecidos fueron encontrados 2 meses después, en un arroyo cercano, también completamente congelados.

El misterio

El examen médico que se realizó a los primeros cadáveres permitió determinar que la muerte se había dado por hipotermia, sin que se tuvieran más detalles sobre lo sucedido. La herida que tenía una persona en el cráneo no se consideró mortal.

Los exámenes que se realizaron a los muertos hallados meses después, cambiaron el panorama radicalmente. Tres de ellos tenían lesiones mortales. A uno le habían abierto el cráneo, y otro tenía las costillas completamente destrozadas. A un tercero le habían torcido el cuello y le sacaron los ojos. Horrendo. La fuerza necesaria para causar tal daño era muy alta, tanto o más que la de un accidente de un auto a toda velocidad. Además, los cuerpos tenían graves heridas internas.

Una de las primeras tesis que se maneja es que un grupo indígena habría sido el responsable. No obstante, la investigación determinó que, por las características de las lesiones, así no pudo haber sido. En cuanto a la desnudez de los primeros cuerpos, no hay explicación ¿Cómo puede ser posible que un ser humano, en sus cinco sentidos, se salga casi desnudo, a la nieve, en una temperatura de al menos -20º?

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La investigación que hicieron algunos periodistas con lo que pudieron sacar del expediente, permitió determinar que posiblemente: 6 murieron de hipotermia y 3 por heridas; nadie vio nada en los alrededores desde el  31 de enero; la tienda de campaña había sido desgarrada desde adentro; por excursionistas, se pudo determinar por las huellas, habían salido del campamento por su cuenta; la gravedad de las heridas permitió al equipo médico afirmar que “no pudieron haber sido causadas por ningún ser humano”; había una altísima dosis de contaminación radioactiva en los cuerpos y la ropa.

La conclusión era unánime; había sido una “desconocida fuerza irresistible”.

En 1959 cesó oficialmente la investigación ante la posibilidad de no llegar a resultados contundentes. Sin embargo, quedaron varias cosas en el tintero: familiares de los muertos afirmaron que “tenían la piel de un tono muy extraño”; ¿cuál era el origen de la radiación que había en la montaña?; no eran sólo 9 cadáveres, habían dos más que se retiraron de la zona; entre las pertenencias se hallaron objetos que no llevaba ningún expedicionario; nunca usaron las armas que tenían; un grupo de habitantes de un pueblo cercano dijo haber visto “esferas naranjas” se vieron sobre la montaña, el día de los hechos.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Ante el muro con el que chocaron los investigadores, y por lo difícil que era hacer investigación en la Rusia de esos días, cuando el comunismo estaba en auge, han salido distinto tipo de teorías. Una de las más aceptadas, y sobre la que se han escrito varios libros es que los jóvenes serían espías del gobierno enemigo, es decir los Estados Unidos, descubiertos entonces por las autoridades de su país. Asesinarlos era la única opción. Y como era la costumbre, los perpetradores no dejaron señal alguna.  Y aún hoy, más de 50 años después, se sigue sin saber nada. Un misterio.

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