Mujeres excombatientes transforman su vida con el café

6 de enero del 2020

Fraternidad, el perdón y reconciliación.

Mujeres excombatientes transforman su vida con el café

nacionesunidas.org

La emotividad se tomó la sede educativa de la Fundación Manuel Mejía, en la vereda Quiebra de Naranjal en Chinchiná (Caldas) durante la ceremonia de graduación que tuvo como protagonistas a 15 mujeres excombatientes y tres de la comunidad.

Los aplausos no cesaron al ver cómo cada una de ellas y sus hijos recibían un diploma que ponía entre sus manos el símbolo que representa el conocimiento adquirido en temas de producción y transformación del producto insignia de Colombia: el café.

La ceremonia de graduación del Modelo de Entorno Productivo (MEP) en caficultura logró que las mujeres comenzaran a ver su futuro con olor a café, y algunas de ellas sumaron al reconocimiento brindado en el Entorno, el de bachilleres gracias a sus estudios con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD).

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En esta oportunidad, los motivos que reunieron a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se colmaron de emocionalidad cuando Luz Marina afirmó que “Lo que aprendí fue maravilloso. Ingresé sin saber de café y salí enamorada. Los sentimientos son de agradecimiento hacia las instituciones que nos respaldaron con este proceso en compañía de nuestros hijos. Me llevo de este entorno la educación para salir adelante”.

Este Entorno se implementó desde un enfoque de género y se adaptó a las necesidades de las excombatientes en proceso de reintegración, y de algunas mujeres de la comunidad que vieron en este modelo la oportunidad de generar ingresos a través de la vinculación laboral o de la creación de emprendimientos.

Por ello, las mujeres pudieron establecerse durante los dos meses del proceso de formación junto a sus hijos e hijas, menores de siete años, quienes estuvieron al cuidado de profesionales que velaron por garantizar el fortalecimiento de las capacidades y habilidades.

La calidad humana y el conocimiento técnico fue reconocido por Marcela Calderón, responsable de proyectos sociales de la Fundación Manuel Mejía, quien comentó: “Aprendimos de estas mujeres la tenacidad, el compromiso y las ganas de salir adelante. También a tener procesos educativos incluyentes porque participaron excombatientes y representantes de la comunidad. Le dimos el alma y el corazón al entorno porque la mayoría ingresaron temerosas, pero se fueron líderes para sacar adelante sus emprendimientos”.

Este momento de culminación de una etapa en donde la fraternidad, el perdón y la reconciliación se hicieron presentes, se vivió con alegría a través de cada una de las felicitaciones dirigidas a las graduandas que, con toga y birrete, le sonrían a Colombia porque esta experiencia les brinda una nueva oportunidad. “Me llevo este conocimiento como un tesoro para las comunidades. Fue un proceso lindo y con muchas enseñanzas. Por ejemplo, aprendí a no juzgar a estas mujeres excombatientes por su pasado. Ellas son valiosas y con estas iniciativas le demuestran al país al mundo de que la paz sí es posible”, destacó Blanca Nubia.

Con información de Naciones Unidad en Colombia.

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