Un museo comunitario para la integración y la memoria

Un museo comunitario para la integración y la memoria

11 de junio del 2018

La ciudad de Medellín tiene un museo casa donde los procesos de memoria toman protagonismo para crear lazos y construir vínculos que unen a la sociedad. Uno de los objetivos de este proyecto es demostrar que la memoria y la historia del conflicto no solo tienen que ver con el pasado, sino con el presente y el futuro.

La directora de este Museo Casa de la Memoria es la psicóloga antioqueña Adriana Valderrama López, quien toda su vida ha hecho parte de proyectos sobre problemáticas sociales y transformación cultural. Su aporte intelectual y estratégico se apoya en su conocimiento como especialista en Justicia Transicional y magíster en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos.

El tema social siempre ha inquietado a Adriana como investigadora y cuando asumió el cargo de directora del museo, a comienzos de 2016, se puso el reto de lograr que este lugar se convirtiera en un escenario de convergencia social en torno a la memoria, donde deben estar todos los ciudadanos incluyendo a los niños, jóvenes, adultos y ancianos de todas las clases sociales.

“La dirección del Museo Casa de la Memoria es un puesto que requiere tiempo, dedicación constante y, lo más importante, saber que es un trabajo que deja muchas satisfacciones y aprendizajes. Para mí estar en un cargo tan importante para la sociedad es un reto constante”, aseguró Adriana en conversación con Kienyke.com.

Labor con aporte social

Medellín es una ciudad que ha sido golpeada históricamente por la violencia y por el conflicto armado, y aún existen personas que tienen a la ciudad como un referente negativo. Sin embargo, proyectos como este museo le dicen a la gente que los ciudadanos no se quedan en los capítulos oscuros del pasado, sino que tienen la fuerza y la voluntad de liderar procesos de recuperación.

Tal como afirma Adriana, desde su labor como directora, este proyecto de museo de la memoria tiene una misión clara en función de la reparación simbólica de las víctimas. Según ella, tiene la responsabilidad de garantizar la no repetición y hacer una labor pedagógica, incluyente, participativa e informativa.

Cuando estuvo en Irlanda del Norte haciendo su magíster, en la Universidad de Ulster, Adriana conoció la labor de algunos de sus profesores durante el proceso de paz de este país europeo con un grupo insurgente llamado IRA. Esta experiencia representó en ella uno de los aprendizajes más valiosos para su vida y su profesión: la “creación de puentes” que facilitan el diálogo y los acuerdos.

Precisamente la construcción de estos “puentes” es una de las labores del museo, ya que se refuerzan los lazos entre la sociedad en torno a la memoria y a los procesos de las víctimas, quienes tienen el papel de actores y protagonistas. Esto se logra involucrando a los habitantes y visitantes de Medellín en espacios y actividades como laboratorios, exposiciones, producciones audiovisuales, actividades artísticas y proyectos de territorio y memoria, que también salen del museo y llegan a los barrios.

Unir e involucrar para crear sociedad

Al entrar al museo y a todas sus exposiciones se vive una experiencia sensorial llena de sonidos, testimonios, relatos, historias, imágenes, representaciones y rostros. El museo toma vida y quienes logran que esta vida se prolongue y se divulgue son los mismos habitantes de Medellín, quienes encuentran en este escenario un espacio de convergencia, conocimiento y curiosidad por lo que ha pasado históricamente en la ciudad. 

Según cuenta su directora, lo más importante de este museo, es que tuvo un origen en un contexto comunitario apoyado desde la institucionalidad y que independiente del cambio de administración se ha mantenido y consolidado como un museo casa donde se aporta a la construcción y visibilización de los procesos de las víctimas del conflicto armado.

Mientras habla sobre su oficio y su labor como directora del Museo Casa de la Memoria, Adriana sonríe por la evidente satisfacción que le produce pensar en la importancia de su labor y la de su equipo. Este museo invita a tener siempre en la agenda iniciativas y temas de sociedad con las víctimas, quienes deben tener protagonismo en los procesos de reparación, creación e implementación de acuerdos de paz.

Aunque permaneció un tiempo alejada de Colombia mientras estudiaba, Adriana no desaprovechó ninguna oportunidad para conocer espacios donde se enteraba de las novedades de las víctimas y los proyectos de la ciudad de Medellín, en función de la memoria. Resaltó que jamás se le pasó por la mente tener la oportunidad de liderar un importante plan que le aporte a la sociedad.

“Siempre pensé en esos temas y nunca me imaginarme que iba a tener la oportunidad de estar a cargo de un lugar tan importante como el Museo Casa de la Memoria”, dijo Adriana mientras sonrió emocionada. 

Este museo ubicado en la zona centro oriental de Medellín, se consolida como un lugar para conocer y aprender sobre los procesos de memoria a través de actividades totalmente gratuitas en las visitas locales y extranjeros que se involucran. Estas actividades le demuestran a la sociedad que la capital de Antioquia es una muestra de resiliencia donde no está permitido olvidar lo que pasó y donde lo más valioso es el protagonismo y la voz de quienes repetidamente han sido opacados: las víctimas.