El día en que Cervantes y Shakespeare se hicieron amigos

El día en que Cervantes y Shakespeare se hicieron amigos

18 de marzo del 2015

El día martes 17 de marzo el mundo literario y científico se paralizó con una noticia asombrosa: una expedición encontró los restos del escritor de habla hispana más famoso de todos los tiempos: Miguel de Cervantes Saavedra. Mientras tanto en Colombia, el escritor Nahum Montt anunciaba el lanzamiento de su última novela: ‘Hermanos de Tinta‘, en la que Cervantes y el más grande escritor de lengua inglesa, William Shakespeare, se encuentran. ¿Cómo hizo el autor de ‘El Eskimal y la Mariposa‘ para llegar a esta idea?

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En 2007, Montt publicó una biografía sobre Miguel de Cervantes Saavedra (Versado en desdichas, Panamericana). Fue la semilla para ‘Hermanos de Tinta’. Allí descubre que el autor del Quijote fue acusado de un crimen que no cometió. “Chévere escribir una novela policíaca en que Cervantes sea el detective”, dice Nahum para agregar que “la novela negra, más que ser un espacio cuadriculado, es más un espíritu, algo transversal, aquello que pone énfasis en lo social, que muestra los problemas de una sociedad que es capaz de producir sujetos que son capaces de cometer actos criminales, es impartir ese terror, no es mostrar el asesino, sino la comunidad que es capaz de crear ese sujeto.”

Cervantes, en la novela de Montt, está estructurado a partir del género de la novela negra:  “Su personaje en la novela es el arquetipo del hombre al que le pasan todas las cosas malas”.

La idea de la novela negra se unió con el hecho histórico de que en 1605 una delegación inglesa (compuesta por políticos, artistas y soldados, entre otros) viajó a Valladolid para firmar un acuerdo de paz. Para el autor, “es la única posibilidad de que se hayan juntado Cervantes y Shakespeare, según los historiadores”.

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Lo que no se sabe de ‘Hermanos de Tinta’

El escritor sometió varios borradores a la editorial, que empleó varios lectores para hacerle sugerencias al autor. “Cuando tuve una versión decente me preguntaron: ‘¿qué respaldo histórico tiene?’ Ahí el autor debe sentar una posición, la mía fue decir: es una obra de ficción”.

Entre los lectores que contribuyeron se destacan, según Montt, Carolina López, Andrea López y Conrado Zuluaga, quien sugirió quitar un monólogo de Shakespeare sobre su amistad con Cervantes.

“De Cervantes y Shakespeare se saben dos o tres cosas -dice Montt- y de ahí nos hemos agarrado. De Shakespeare se conserva el retrato en el que parece un pirata inglés, pero el retrato de Cervantes no es cierto porque en vida no tuvo la plata para pagarse un retrato. A Shakespeare le publicaron sus obras, eran escandalosas, Shakespeare tenía dinero, era el niño consentido de la corte inglesa, era bueno en los negocios, pero socialmente ser autor teatral no era gran cosa. En cambio Cervantes tuvo la mala fortuna de existir junto a Lope de Vega, que era la gran estrella, Cervantes se agarró contra Lope y le fue muy mal, todos los créditos se los llevaba Lope, la de ellos era una pelea entre tigre y burro amarrado. De hecho, hoy en día para llegar a la tumba de Cervantes se entra por la calle Lope de Vega”, dice el escritor santandereano.

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La novela está contada desde el lenguaje de un colombiano contemporáneo, el lector no encontrará ningún vosotros o alguna fórmula del español antiguo. Cuando los dos grandes autores hablan lo hacen en inglés (el lector se entera de que el diálogo está en inglés, aunque se escribe español). Montt asume que el autor del Quijote aprendió esta lengua en Argelia, donde viajó y se hablaba un inglés de piratas.

En el diálogo ambos hablan de teatro, política, la guerra, los banqueros, del ser inglés y el ser español. En ‘Hermanos de Tinta’, como parte del acuerdo de paz, ambos hacen un montaje teatral que se llama ‘El relato de la caravana de los prodigios’.

Una de las imágenes que para el autor justifica el esfuerzo de escribir el libro es la de Cervantes entrando al Teatro Glogo, de Shakespeare, que era móvil, durante una exhibición de Hamlet.

Montt recuerda que el Qujiote en España cayó en el olvido durante cien años, mientras en Inglaterra era leído. Shakespeare lo leyó traducido e hizo un montaje teatral basado en uno de sus capítulos, obra que no se conoce porque se presume que fue consumida por el fuego en un incendio del Teatro Globo.

Este libro duró más de seis años en proceso de concepción.

Nahum Montt 01

Desempolvando estatuas

“¿Usted sabe lo difícil que es volver verosímil a un personaje tan emblemático como Cervantes?”, se pregunta el autor de ‘Lara‘. “Si sale alguien y se indigna creo que logré mi objetivo: pisarle los callos a los académicos que encerraron a estos personajes” en un mausoleo.

Lo que más rescata Montt de sus excelsos personajes es su capacidad de “sobreponerse a la adversidad. Shakespeare superó el dolor. Llevaron la literatura a límites que no hemos alcanzado”.