Natalia París enfrenta a una poderosa multinacional

Natalia París enfrenta a una poderosa multinacional

17 de noviembre del 2014

A principios de este mes se conoció la lucha que emprende una pequeña ciudad argentina contra el gigante multinacional de productos agrícolas Monsanto.

La construcción de una planta del gigante estadounidense estaba paralizada desde hace un año en la provincia de Córdoba, región agrícola del centro de Argentina, por vecinos y ambientalistas de una pequeña villa que denuncian su impacto ambiental. Lea también: Transgénicos, ¿un demonio en el que cree Colombia?

Monsanto contamina. Monsanto es agroquímicos, el glifosato, el roundup, el PVC. Que Monsanto no se instale más en esta tierra. No lo queremos”, arengaban los enfurecidos manifestantes de Malvinas Argentinas, una humilde localidad rural de 15.000 habitantes a unos 25 km de la ciudad de Córdoba.

Los habitantes de esta zona temen que el viento airee los silos de la planta y esparza polvillo que pueda afectar las vías respiratorias. Además, que contamine los tres pozos de agua del pueblo y que los campos aledaños terminen sembrando maíz transgénico.

A la lucha contra esta poderosa empresa multinacional, que fue considerada por la Revista Forbes como la empresa más importante del año 2009, se sumó la modelo colombiana Natalia París.

Desde sus cuentas en Twitter e Instagram, Natalia París respalda un movimiento internacional contra las operaciones de Monsanto. Pide la salida inmediata de esta empresa de Colombia. “¡Fuera fucking Monsanto de Colombia!“, se lee en uno de sus mensajes en Facebook.

En otro mensaje, con copia al Twitter del presidente Santos, hace eco de una imagen que ilustra los supuestos perjuicios de las actividades de Monsanto para las actividades de los campesinos.

Natalia paris C

La arremetida de la modelo contra Monsanto es aplaudida por ambientalistas en diferentes foros que se realizan en la web: “Gracias Natalia, todos contra el Nuevo Orden Mundial: La Eugenesia, el Aspartame, Monsanto, La Fluorización de nuestras aguas, el Mercurio en nuestros ríos, el Aluminio en nuesto aire, La Mineria Ilegal”, le dicen a la antioqueña.

En otro de sus trinos, con fecha del pasado 28 de septiembre, Natalia París comparte un video titulado: ‘La Verdad de Monsanto’, acompañado por un mensaje que dice: “Debes saber quien es Monsanto, el presidente SANTOS ya los dejó operar en Colombia.”

Este es el video que comparte la modelo: Allí se habla del origen de Monsato y del presunto daño para la salud y el trabajo de quienes trabajan la tierra.

[youtube width=”549″ height=”366″]https://www.youtube.com/watch?v=KjFkQchAv6E[/youtube]

Los reclamos de Natalia París están en la misma línea de los que hace el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario de Colombia.

En la página web de ese sindicato se  asegura que “el gobierno de Colombia actualmente apoya incondicionalmente las iniciativas de las transnacionales como Monsanto, que desde hace varios años están buscando la aprobación de la liberación comercial de cultivos y alimentos transgénicos. El Gobierno expedió el Decreto 4525/2005, el cual le facilita a las empresas semilleras la introducón de cultivos transgénicos.”

Aseguran que gracias a este decreto que se firmó durante el gobierno de Álvaro Uribe, Colombia importó en 2006 “más de ocho millones de toneladas de alimentos, de estas, dos millones de toneladas son maíz, que corresponde a más del 70% del consumo nacional y el 85% de la soya.”

Por otra parte, el senador del Polo Democrático, Jorge Robledo, en mayo de este año denunció el proyecto de ley que busca fortalecer a Corpoica -el brazo de investigación científica del Ministerio de Agricultura– porque, según él, con esa reforma se buscaría hacerle el juego a las multinacionales de semillas como Monsanto.

Según Robledo, el “proyecto de ley que les entrega el patrimonio genético de la Nación a las multinacionales es inconveniente e ilegal.”

El senador agregó que el proyecto, “les entrega el patrimonio genético de la Nación a las multinacionales” porque “en la junta directiva de Corpoica tiene asiento el gremio de trasnacionales como Monsanto, Bayer y Syngenta, compañías interesadas en patentar las variedades que se puedan obtener de este patrimonio genético.”

Las críticas no solo se extienden por Uruguay, Argentina o Colombia, en Guatelma la aprobación de la llamada ‘Ley Monsanto’ generó una fuerte polémica.

El Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco protagonizó fuertes manifestaciones contra dicha ley que “lesiona los intereses del Estado” y tendrá efectos negativos sobre la situación socioeconómica, la salud, el medio ambiente y la agricultura, según sus argumentos.

La aprobación de ese decreto, que se realizó en medio de la distracción del Mundial de fútbol que se realizó en Brasil, implica que cualquier variedad vegetal genéticamente modificada por selección artificial, cruzamiento o alteración genética podrá ser patentada y la vigencia del derecho del “obtentor” (autor) tendrá una duración de 25 años para árboles y vides y de 20 para el resto de los cultivos.

“Las personas o entes que reproduzcan o produzcan material protegido sin autorización serán sancionados con prisión de uno a cuatro años y una multa entre los 1.000 a 10.000 quetzales (130 y 1.300 dólares), de acuerdo al artículo 50 de dicha legislación.”

Monsanto se defiende

Aseguran en diferentes comunicados que “Monsanto ayuda a que los campesinos siembren alimentos de una manera más eficiente y más sustentable. Esto lo hacemos a través de la ciencia y el desarrollo de la tecnología agrícola.” En este sentido, dice que las criticas que se le hacen a la compañía no son “equilibradas ni exactas.”

¿Por qué Monsanto demanda a campesinos que guardan las semillas?

“Cuando los agricultores compran una variedad de semilla patentada, firman un convenio donde se suscribe que cultivarán únicamente la semilla que nos están comprando y que no guardarán ni volverán a sembrar las semillas que van a producir las plantas que están cultivando. Al año, más de 250,000 agricultores compran semillas aceptando esto. Ellos comprenden la simplicidad básica del convenio que consiste en que a un negocio se le debe remunerar por los productos que éste genere. La gran mayoría de los agricultores comprenden y agradecen nuestros trabajos de investigación y tienen la voluntad de pagar por nuestras inversiones por el valor que ellas les ofrecen. Ellos piensan que es injusto que algunos agricultores dejen de pagar.”

Según señala su página web, “Monsanto invierte más de $2 millones de US dólares diarios en investigación y desarrollo.” Aquí la respuesta competa de la multinacional