La niña transgénero que quiere cambiar al mundo vendiendo galletas

4 de febrero del 2016

No solo es una líder social sino una gran empresaria.

La niña transgénero que quiere cambiar al mundo vendiendo galletas

En Estados Unidos es común ver a las niñas exploradoras tocando las puertas de las casas para vender galletas. Es su forma de financiar los viajes y campamentos que frecuentemente realizan. En Herrin, Ilinois, una niña tocó la puerta de su vecino para venderle galletas, pero éste le contestó: “Nadie quiere comprarle galletas a un niño con vestido”.

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Stormi es una niña exploradora transgénero que con apenas nueve años de edad se convirtió en una de las más grandes figuras de la lucha en contra de la discriminación a la comunidad LGBTI. Lo logró de una manera inusual: vendiendo galletas.

La pequeña, quien hablo con BuzzFeed News, dijo “Me gusta vender galletas, hacen sonreír a la gente”.

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A simple vista es una niña normal, pero sus vecinos, quienes la vieron crecer, saben su condición. Es por esto que las personas se negaban a comprarle galletas. Llegó a vender 60 cajas en dos semanas.

A pesar de tener todo en contra, Stormi siguió luchando para vender más.

Stormi creció en un hogar sustituto. En estos lugares los niños son cuidados por familias dispuestas a convivir con ellos, de esta manera tienen la oportunidad de crecer con una familia. Quería recaudar fondos para ayudar a los niños que asisten a este tipo de hogares, pero vender galletas por toda una tarde, bajo el frío y el calor, no estaba dando resultado.

Marcada por el rechazo de su vecino, la pequeña preguntó a su madre sustituta: “¿Por qué no soy suficientemente buena para él?” reseña BuzzFeed.

Afirmó además que “Esto es algo que he estado tratando de inculcar en ella durante años, quien es ella está bien”. De esta forma la impulsó a no darse por vencida.

En contra de todas las posibilidades encontró la manera de vencer la discriminación y vender más de 3000 cajas de galletas. Lo hizo por medio de un portal web para venderlas online.

La idea obtuvo los resultados esperados. Logró el apoyo de cientos de personas, quienes compraban grandes cantidades de galletas. Artístas, académicos y organizaciones de todo tipo se han mostrado a favor de Stormi, haciendo campañas para comprar galletas. Las ventas han llegado a países como Canadá y Australia.

Un defensor de los derechos LGBT en Idaho declaró: “Como padre de niños transgénero esto me puso furioso”, y además motivó a las personas a seguir comprando. De esta manera rápidamente se ha convertido en todo un fenómeno en redes sociales, como una cara en contra de la discriminación de género.

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