Niño perdió su casa y ahora hace sus tareas bajo la luz de McDonald’s

Niño perdió su casa y ahora hace sus tareas bajo la luz de McDonald’s

11 de julio del 2015

Joyce Gilos Torrefranca, una estudiante de medicina en Manila (Filipinas), se sentía cansada. Llevaba horas estudiando y de vez en cuando se le ocurría pensar que la vida era injusta. También le puede interesar: Cuando la música suena más fuerte que las balas

Tras fugaces reflexiones, pensaba lo difícil que era estudiar y lo mucho que tenía que esforzarse, para que luego de graduarse, tuviera que salir a buscar trabajo para ganarse un salario que no representaba una buena recompensa a todo su esfuerzo, físico, mental y económico. Lea también: Este fragmento de un trabajo muestra el pésimo nivel de la educación en Colombia

Estaba agobiada, desesperada, cansada. Decidió hacer una pausa en su lectura y salir a caminar. Quizá un poco de aire oxigenaría sus ideas.

Lo que vio después de unos minutos de caminata la impactó. Primero a ella, y luego a millones de personas alrededor del mundo. Lea también: El hombre que vende Chocoramo y Pony Malta en Dubai

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Sentado sobre cualquier cosa y utilizando una butaca como escritorio, Daniel Cabrera, de nueve años de edad, hacía su tarea.

La oscuridad de la noche no impedía que el pequeño cumpliera con sus obligaciones. Se acercó a un McDonald’s y aprovechó la luz del establecimiento comercial para poder ver sus trazos.

La escena conmovió a Joyce que sin pensarlo mucho, sacó su celular, le tomó una foto al niño y la subió a su Facebook con el título “I got inspired by a kid” (Me inspiré en un niño.)

Ella, que en su muro de Facebook, comparte fotos practicando deportes extremos, selfies en sus clases de medicina, viajando y comiendo, siempre con una gran sonrisa: tuvo un momento de reflexión luego de ver la escena protagonizada por Daniel Cabrera.

“Como estudiante, esto me dio una inspiración para trabajar más duro. Tengo la suerte de que mis padres fueron capaces de enviarme a la escuela. Yo rara vez voy a las tiendas de café para estudiar, pero este chico me sorprendió”, dijo la joven.

Según publica el diario ‘The Telegraph’, el niño se quedó sin casa luego de que esta terminara consumida por las llamas, en un incidente en el que su padre murió.

“A menudo ha sido visto mendigando con su madre en la misma zona, pero muestra una determinación por la educación”, publica The Telegraph.

En Filipinas, es común ver a los niños, como Daniel, nadando entre ríos repletos de basura en busca de algo que puedan vender en las tiendas de chatarra.

Entre montones de basura y aguas contaminadas, los pequeños buscan plástico, metal, papel y vidrio para venderlos por kilos.

De acuerdo con Unicef, las tiendas de chatarra se llevan todos los beneficios y ninguno de los riesgos. Ganan millones de euros al año, mientras que los niños que trabajan en estas condiciones, ganan unos dos euros al día, según dice el Daily Mail.

Quizá Daniel está cansado de nadar en la basura. Y ahora, rodeado de basura, pero al frente de la cadena de restaurantes más poderosa del mundo, estudiará todas las noches para poder ganarse al menos la tercera parte del salario que Joyce Gilos no quiere ganarse.