Miguel, el niño que anota un sueño con el fútbol

14 de octubre del 2018

Bien temprano cada domingo, cuando el sol recién toca las montañas capitalinas y como si fuera un cita obligada, Miguel Ángel Benavídez, un niño de 11 años se despierta en la localidad de Bosa, sale de su casa y se desplaza hasta unas canchas de fútbol ubicadas en el barrio Provivienda en Kennedy, donde entrena en […]

Miguel, el niño que anota un sueño con el fútbol

Bien temprano cada domingo, cuando el sol recién toca las montañas capitalinas y como si fuera un cita obligada, Miguel Ángel Benavídez, un niño de 11 años se despierta en la localidad de Bosa, sale de su casa y se desplaza hasta unas canchas de fútbol ubicadas en el barrio Provivienda en Kennedy, donde entrena en la escuela Sons Soccer hace más de dos años.

En este espacio grande y verde, varios niños se reúnen para entrenar y practicar su deporte preferido. Un balón con el logo de Pony Malta rueda de lado a lado mientras este pequeño entusiasmado saluda a su entrenador, deja a su mamá en las gradas, salta a la cancha y se tira al suelo para lograr ponerse unos guayos blancos con los que espera muchas anotaciones.

Miguel, como muchos otros niños en Colombia, representan los sueños de crecer y ser alguien en un país que carece de oportunidades. Él es antioqueño y vivió hasta los seis años en el barrio Popular 2 de la Comuna 1 en Medellín. Su mamá, Katherine Agudelo, una operaria de maquinas de confección, tomó la decisión de trasladarse con su hijo a Bogotá por varios motivos.

Miguel Ángel junto al entrenador Alejandro Camacho

Uno de ellos, la violencia que se registra diariamente en las comunas le preocupaba todo el tiempo, ver a jóvenes y niños tomar los caminos de la criminalidad le asustaba, pues no podía permitir que su niño terminara cayendo en dicho abismo. Además, la hiperactividad de Miguel, hacía difícil la concentración y lo llevaba a hacer muchas travesuras.

Miguel llegó a ser tan complicado, que incluso estuvo con psicólogo y lo medicaron con Ritalina, un psicoestimulante para mejorar la atención. Nadie quería cuidarlo mientras Katherine trabajaba, entonces se vio obligada a laborar en las mañanas y estudiar con él en la tarde. Suficientes motivos para que esta madre cabeza de hogar tomara la decisión de trasladarse a la capital del país.

“Estando aquí en Bogotá lo metí a la escuela Sons Soccer y el cambio fue enorme, un cambio del cielo a la tierra. Los ‘profes’ me han ayudado muchísimo, hablaban con él y es que el fútbol para mi hijo fue una escapatoria, pero ahora es su camino”, contó Katherine al mismo tiempo que volteaba para ver a su hijo que estaba en la cancha pateando con gran audacia la pelota.

Y es que para el director de esta escuela y entrenador, Alejandro Camacho, cuando llegó Miguel era un niño que tenía problemas en el colegio, no era cooperativo, así que les tocó hacer un proceso más individualizado con él, “en donde tuvimos que sacarlo muchas veces del contexto deportivo, charlar con él, escucharlo, hacer cosas que lo ayudaron en su formación”.

Para el guía deportivo, hoy es uno de los jugadores más talentosos de su categoría, es uno de los líderes, un niño que siempre le está preguntando a sus compañeros cómo están y hace lo posible por ayudarlos si lo necesitan.

“El fútbol es mi sueño”, Miguel Ángel

Miguel Ángel es un niño que hace sonreír a los demás a pesar de tener su mirada baja, cuando habla sobre su deporte irradia una energía cautivadora. Dice que jugar fútbol es un sueño cumplido pero como cualquier niño busca ser más, “ser el mejor de todos”.

Y es que este pequeño, el cual tuvo que dejar su ciudad natal y sus amigos, encontró en la urbe de los “2.600 metros más cerca de las estrellas” una nueva vida, que al principio le fue difícil afrontarla, pero que terminó siendo la mejor decisión de su mamá. Para este pequeño, el fútbol es un deporte que trae muchas oportunidades y escuela como Sons Soccer son proyectos que deben seguir creciendo.

Sons Soccer fue una ayuda que me trajo Diosito”, comentó Miguel Ángel, mientras levantaba su cabeza para apreciar la cancha.

Lo importante de estos espacios, más allá de enseñarle a jugar a los niños fútbol o de crear competencias donde ellos puedan participar, es crear grandes seres humanos, con valores y con un sentido social de vida. Es bastante probable que cuando Miguel crezca sea quien pueda ayudar a otros niños, que como él, luchan día a día para lograr ser alguien imprescindible.

Jugando en grande con Liga Pony Fútbol

Este año, a nivel nacional más de 35.000 niños y de 1.850 equipos participaron en las eliminatorias de esta liga que cumplió su cita el pasado 2 de octubre en Funza, Cundinamarca. Allí, participó el equipo de Miguel Ángel que lamentablemente quedó eliminado, pero que le dio un espacio deportivo a este grupo de niños para medir sus capacidades, sobresalir ante cientos de ojos y resaltar sus cualidades.

Este campeonato infantil es un escenario que con el apoyo de la Alcaldía Mayor de Bogotá, logró que participaran equipos de fútbol como el los Sons Soccer y les dio una oportunidad a niños como Miguel a poder participar en eventos deportivos de alto nivel en Colombia.

Alejandro con su escuela, utiliza el fútbol como medio y no como fin. Explicó que el objetivo de este espacio es “fortalecer a niños y jóvenes en competencias ciudadanas, en fortalecer temas de conveniencia y eso demuestra que el fútbol es una herramienta muy útil para lograr todo esto”.

Para este formador deportivo, La Liga Pony Fútbol, se convierte en un sueño cumplido para quienes participaron este año, y para los papás es la oportunidad de ver con motivación y orgullo lo que hacen ellos, como grupo, que lo dan todo y si pierden saben que disfrutaron y que aprendieron de todo el proceso. “Lo más gratificante es ver la cara de felicidad de esos niños cuando se alistan para un partido”, afirmó Alejandro.

El evento de Liga de Pony Fútbol, organizado por Creare y patrocinado por Bavaria, da la oportunidad a miles de niños y niñas de participar con una excelente organización que tiene como elementos el juego limpio y la inclusión social, y que además ayuda para crear lazos entre las escuelas de formación y generar lazos muy valiosos entre los mismos niños, que no van pensando en competencia sino que van a disfrutar de lo que más les gusta hacer, jugar.

“El tema de Liga Pony Fútbol nos ayuda a engrandecer nuestra labor”, manifestó Alejandro.

Colombia es un país donde sus niños merecen soñar y volar tan alto como sea posible. La sociedad mantiene una deuda con ellos y debe hacer hasta lo imposible para generar todos los espacios y oportunidades necesarios para que los pequeños se conviertan en lo más grande del país.

Miguel seguirá con su camino, uno lleno de ambición e ilusiones, quiere que su mamá no vuelva a trabajar y con su voz decidida, dice que esa es su meta, y si no es con el fútbol que sea con sus valores y demás virtudes. Pero mientras, este deporte lo será todo para él: “El fútbol abre las puertas de todo sueño y que uno nunca se tiene que rendir, uno tiene que luchar por los sueños siempre”, dijo Miguel Ángel, faltando pocos minutos para que entrara a la cancha.

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