La ópera que viajó en barco del Amazonas al Teatro Colón

28 de octubre del 2018

Así como la ópera Florencia en el Amazonas intenta recrear un mito universal, el encuentro entre civilización y la naturaleza, una nueva puesta en escena del “descomunal propósito de erigir óperas en la selva” pretende Pedro Salazar, director escénico de la nueva versión de dicha ópera, creada hace muchos años por el compositor mexicano Daniel […]

La ópera que viajó en barco del Amazonas al Teatro Colón

Juan David Moreno - Agencia Anadolu

Así como la ópera Florencia en el Amazonas intenta recrear un mito universal, el encuentro entre civilización y la naturaleza, una nueva puesta en escena del “descomunal propósito de erigir óperas en la selva” pretende Pedro Salazar, director escénico de la nueva versión de dicha ópera, creada hace muchos años por el compositor mexicano Daniel Catán y adaptada en los libretos por la mexicana Marcela Fuentes-Berain, pupila propuesta para la nueva versión por el mismo Gabriel García Márquez.

Salazar, un veterano en estos temas teatrales con obras tan variadas como “Macbeth” o “Los vecinos de arriba”, afirmó en una rueda de prensa en Bogotá que esa descomunal labor, no solo en lo que la historia se refiere, sino en el esfuerzo que hace la producción y el Teatro Colón, se vea reflejado en la asistencia del público capitalino, que el 24, 26 y 27 de octubre y posteriormente, el 1, 2 y 4 de noviembre, podrá disfrutar del ficticio viaje que emprende la diva cantante Florencia Grimaldi, a bordo de un barco a vapor, El Dorado, hacia la ciudad de Manaus donde se reabre el Teatro de la Ópera, en lo profundo de la selva amazónica.

La idea inicial, cuenta entusiasmado Salazar, era la de recrear en formato lírico la gran obra del realismo mágico “El amor en los tiempos del cólera”, del Nobel de literatura colombiano. Sin embargo, el mismo Gabo, al recomendar a Fuentes-Berain, les incentivó a buscar un propósito mucho mayor, más osado si se quiere.

Salazar le afirmó a la Agencia Anadolu que el equipo creativo y de producción viajó hasta las entrañas selváticas y se enamoró de ese “hecho prodigioso” de la ópera en la selva, ubicado no solo en un tiempo histórico a finales del siglo XIX, también en un espacio mental, donde los personajes se sumergen en un contexto de “realismo mágico”, que ya previamente con maestría había descrito en sus cuentos y novelas el inmenso García Márquez.

Pero este proceso creativo no se conformó, a juicio de Salazar, con fusionar los elementos de la ópera tradicional con los hechos propios del estilo que prácticamente inventó el Nobel de Aracataca.

“La ópera está integrada a las nuevas tecnologías, a las nuevas artes, a los medios emergentes, que es lo que estamos tratando de hacer en la puesta en escena Florencia en el Amazonas”, confiesa Salazar sin esconder su orgullo de artista.

La producción emprendió el viaje, literalmente. Según la nota de prensa, “En agosto de 2017 pudo registrar los movimientos del río y de las hojas, de las nubes y la niebla; registramos los colores y las formas del Teatro del Amazonas… Celebramos el reflorecimiento de Manaos como centro operístico…”.

Salazar se refiere así a la localidad amazónica ubicada en el nordeste de Brasil que alberga el Festival Amazonas de Ópera (FAO), dirigido por el maestro Luiz Fernando Malheiro, y que desde los años 90 es uno de los eventos musicales teatrales más importantes del mundo. En su edición XXI, en mayo de 2018, el Teatro Amazonas, fundado al finalizar el siglo XIX, acogió la recién montada producción Florencia en el Amazonas, “cosechando aplausos y elogiosos comentarios”, en términos de los productores.

La puesta en escena es acompañada por imágenes reales grabadas durante el recorrido amazónico, tal vez no hecho en los barcos de vapor que cruzaban el imponente río en ese siglo, durante la explotación y bonanza del caucho en la región, pero sí siguiendo el mismo caudal del portentoso río que cruza varios países latinoamericanos.

El propósito para el grupo creativo, congregado en la productora La Compañía Estable, es que a través de las imágenes, la puesta en escena teatral, la música, el canto, todos unificados en la ópera, que según Salazar “es una gran manifestación del ingenio humano” pueda adaptarse el arte a los nuevos tiempos mostrando historias más propias, “… A mi me interesa el poder del ser humano para hacer obras de este tipo”.

La ópera, con toda su gigantesca producción, no debía quedarse atrás con los actores. Es por esto que cuenta con las interpretaciones propias del género más destacadas del país, de la soprano colombiana Ana María Ruge, egresada del Mannes School of Music de Nueva York, y el internacionalmente reconocido bajo-barítono Valeriano Lanchas, frecuente cantante y actor en el prestigioso Metropolitan Opera House de la misma Nueva York.

Ellos, y otros destacados actores y cantantes, son acompañados en Florencia en el Amazonas por el coro de la Ópera de Colombia y la orquesta Nueva Filarmonía, ganadora de la XX convocatoria del Festival Ópera al Parque (2017).

Para Pedro Salazar la ambición con Florencia en el Amazonas se circunscribe al poder “enviciador” de la ópera y el género lírico, además de los temas que normalmente se tratan en estas puestas en escena: “el tema del amor a mí me interesa, el tema del artista que sacrifica su vida personal por su carrera. Que es lo que hace Florencia. Ya tarde en la vida se da cuenta que perdió el tiempo, se quedó sin el amor y tuvo la fama. Hay una reflexión importante sobre esto”.

Por otro lado, Salazar le da importancia a “nuestro río, nuestra riqueza, de lo que nos enseña la naturaleza, porque la selva casi tiene la vida de los personajes en algún momento y tienen revelaciones importantes sobre su existencia”.

Salazar confiesa que la idea de ubicar la ópera en el Amazonas también viene de las historias que les contaban durante el viaje a ese punto geográfico, “nos cuentan las historias de gente que se pierde en la selva o espíritus que se aparecen en la noche” y los invitan a perderse en algún punto de la floresta. “…Digamos que ese espacio metafísico, ese espacio que no entendemos, nos parece una riqueza misma que está en nuestro país que nos enseña sobre nosotros mismos”.

Por su parte, el director del Teatro Colón, Manuel José Álvarez, concluye: “Es una ópera latinoamericana, reciente (…). Nos trae a la memoria Fitzcarraldo y el realismo fantástico (…). Aquí nos cuesta mucho convencer al público para que llegue a los teatros, por suerte, el Colón está bendecido y el público aparece”.

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