El orfanato de los canguros

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El orfanato de los canguros

27 de julio del 2017

La escena no deja de ser bastante perturbadora: hay una autopista, larga y recta, en medio de un desierto casi que infinito. Tirados sobre el pavimento caliente, y también al lado de la vía, hay, por lo menos, 3 canguros muertos. A uno de los cadáveres apenas le queda piel sobre los huesos. Una nube de moscas le revoletea encima. Otro cuerpo de los cuerpos, no lleva más de dos horas ahí.  Aún está tibio. Dentro de la bolsa que tiene en su vientre, algo se mueve. A ambos canguros los mató un carro.

Deb Willians es enfermera en Coober Pedy, un pueblo dedicado a la minería, situado al norte de Australia meridional. Se llega a través de la autopista Stuart, una vía importante que une el centro con el sur del país.

Deb le contó a Serena Solomon, periodista del New York times que es común ver canguros muertos en la carretera. Willians, incluso, se ha detenido varias veces para mover algunos cadáveres hacía la orilla de la autopista. Muchas veces se ha encontrado con crías de canguro, que aún siguen vivas dentro de la bolsa de sus madres muertas. “Cuando vi al canguro, me percaté de un movimiento y pensé: ‘No puede ser, no puede haber una cría ahí’”, dijo.

En los 5 años que lleva recorriendo la autopista, Deb Willians ha rescatado más de 20 crías de canguro vivas. Los canguros huérfanos son una desafortunada fatalidad que se repite mucho en Australia. La mayoría de muertes se da por atropellamientos.

Hay más de 50 millones de canguros en Australia. La compañía aseguradora AAMI informó que el 82% de los accidentes de tránsito en Australia involucran algún animal. La mayoría con Canguros.

Mark Kutzer es camionero. Lleva muchos años recorriendo la autopista Stuart. Le dijo al Times que suele evitar a los canguros si puede. Pita para que se asusten. Sin embargo, ha atropellado 4 animales en su carrera de casi 30 años. Explicó, además, que conoce chóferes que han arrollado a más de 2 animales al año.

Josephine’s Gallery & Kangaroo Orphanage

La mayoría de canguros huérfanos de la autopista Stuart llegan a un orfanato que administran Josephine Brennan y su esposo Terry. Llevan más de 25 años en la tarea. “Básicamente, es un compromiso de 24 horas al día y siete días a la semana”, dijo Terry. Se sostienen a punta de donaciones.

Los canguros son intolerantes a la Lactosa. Por eso, los alimentan con una fórmula especial. Casa tres horas, el cangurito debe tomar su biberón. El cuidado de las pequeñas criaturas no es fácil. Josephine y Terry se han organizado para poder capotear el caos de más de 20 canguritos bebé, algunos un poco torpes, brincando por ahí. Deben alimentarlos; deben mantener limpias las toallas que hacen las veces de la bolsa de su madre murta. Él lo hace durante el día y ella, en la noche.

El orfanato también es una especie de atracción turística. Especialmente en la época de verano, autobuses llenos de gente llegan a ver el lugar. Generalmente se les permite ver al señor Brennan alimentar a un cangurito. Los demás están adentro de la casa, hasta donde los curiosos no pueden llegar. Sacándole provecho a la oportunidad, los dos esposos reparten una guía de cómo rescatar crías de canguros. Dicen que esa es una tarea para “gente con estómagos fuertes”.

Por supuesto, se repite una y otra vez que hay que conducir con cuidado en Australia, porque uno no sabe en qué momento, o de dónde le va a saltar un canguro encima.

No siempre hay éxito y a veces, con mucha frecuencia, madre y cría mueren en la carretera. Serena Solomon encontró uno, con el cuello roto, aún dentro de la bolsa tibia de su madre. “Fue triste y un poco raro encontrarme sosteniendo el cuerpo muerto de un canguro bebé a un lado de una autopista vacía. Me quedé quieta por unos segundos sin saber qué hacer. Cavar una tumba a un costado del camino parecía excesivo. En un último intento por darle un poco de dignidad, puse al cangurito en el suelo y lo cubrí con el cuerpo de su madre, a sabiendas de que los cuervos y las águilas audaces llegarían pronto”, dijo.