Trueque macabro. En el Bronx se cambiaban órganos por droga

Trueque macabro. En el Bronx se cambiaban órganos por droga

29 de Junio del 2016

“Yo pasaba dos o tres días en la calle, volvía a mi casa y al día siguiente me perdía otra vez. El vicio es un demonio, en la calle ves como a la gente la matan, las niñas se venden por un plon y la gente llega a vender sus dedos, sus ojos o sus brazos solo por bazuco”, dice *Jeisson consumidor de drogas y antiguo visitante del Bronx.

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Tras la incursión en el Bronx, las autoridades han develado detalles sobre todo tipo de vejámenes que allí se perpetraban. Explotación sexual infantil, casas de pique, peleas ilegales entre menores, entre otras, eran el pan de cada día en ese lugar.

Sin embargo, hay algo de lo que poco se ha hablado. En la calle más peligrosa de Bogotá había gente capaz de cambiar sus órganos por droga.

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Kienyke.com conoció el testimonio de *Jeisson García, un joven de 23 años que desde los nueve caminó por el infierno, como muchos le llaman al Bronx.

“Usted entraba y veía niñas re lindas, todas llevadas y dándoselo a cualquiera por un plon, por unos bombazos, por lo que fuera, pero eso no era nada, ver gente ya sin partes del cuerpo porque lo habían vendido por droga, eso era muy fuerte”.

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*Cristian era un amigo de Jeisson que llevaba varios años en las drogas, llegó de Ibagué como mochilero y se instaló en Bogotá como reciclador. Algunos meses después, *Cristian perdió el control de su cuerpo sobre las drogas y empezó a robar para poder consumir, un día, cuenta Jeisson, se quedó sin dinero, desesperado vendió uno de sus ojos por cinco “pecosos” (cigarrillos) de bazuco.

“Uno de mis parceros era re loco con el vicio. Un día llegué, llevaba como tres días sin ir por allá y cuando lo vi le faltaba un ojo. Al principio me reí mucho porque tenía un parche, cuando me dijo que lo había vendido me asusté. Se me bajó la traba”.

*Jeisson cuenta que como él, son muchas las personas que llegaban a la ‘L’, (en algunos casos desde que son niños) a pasar el día probado pegante, “Muchos lo hacen por salir de los problemas que tienen en la vida”.

“En mi niñez fui una persona tranquila, un niño muy feliz; todos mis familiares estaban vivos, de un tiempo para acá murieron todos los varones de mi familia, y tal vez eso afectó un poco en mi vida. No sé, quedé solo con mujeres, entonces me descarrié. No había quién me pusiera un pare, me empecé a pegar mucho a la calle”, dice.

Cuando las autoridades intervinieron el Bronx, salieron a la luz pública muchas historias, entre ellos las de los menores que eran explotados sexualmente. “Uno veía a los chinches (bueno así le decimos a los niños) todos llevados, sin medir lo que hacían y uno trataba de cuidarlos pero no, esos chinos son más abejas que uno”.

*Jeisson considera que quien crece en una vida así,  difícilmente la abandona. “Normalmente se mueren de una sobredosis, los matan por andar robando, los sayas los ven mal parqueados y paila, o se van quitando de a poquito el cuerpo hasta que ya no tienen qué más dar y se matan”.

“Como *Cristian son muchos los que hacen eso, cuando vean a alguien sin una parte del cuerpo pidiendo limosna, es porque vendió esa parte. Bueno también hay casos en los que se los quitan en las casas de pique por andar dando visaje, pero normalmente lo vendieron por droga”.

*Jeison contó a KienyKe.com que no sabe nada del paradero de *Cristián. Es posible que su antiguo compañero de vicio hubiera seguido desmembrando su cuerpo a cambio de droga, es posible que esté muerto, es posible que usted se lo haya encontrado en la calle pidiendo limosna. No sabe nada. Lo único que *Jeison tiene claro es que aunque seguirá consumiendo, no estaría dispuesto a cambiar sus órganos por vicio.