El Karma y los perros azules de Bombay

Foto: Facebook Arati Chahuahan

El Karma y los perros azules de Bombay

26 de octubre del 2017

Fresco y campante, con la cola levantada, un perro azul va caminando por la calle. Sí: azul. No es una caricatura. ¿Una mutación? ¿Un accidente? ¿El animal saltó a una piscina de colorante? Algo así. No fue como tal, una ‘piscina de colorante’: el can y algunos de sus cuadrúpedos colegas, para refrescarse del intenso verano, nadaron en el Río Kasadi, que recoge los desechos industriales de una zona de Bombay, India.  Esa es la clave.

Resulta que apenas un par de días antes que empezaran a aparecer los ‘perros azules’, una empresa de colorantes había arrojado al agua algunos de sus desechos. La  corriente y los vientos monzónicos llevaron la contaminación hasta el lugar en el que suelen nadar los animales; y bueno, la consecuencia se deduce por pura lógica: perros de colores.

Los perros azules y el karma

‘Karma’ es una palabra que podría tener muchas definiciones. Está ligado a varias religiones orientales, el budismo, el hinduismo, el jainismo entre otros. Si se rastrea el origen común de la idea, es posible entender el Karma como una Ley universal, inmutable, invisible, generada a partir de los actos de las personas, que causa una retribución. Es cuestión de causa y efecto. En palabras más simples: lo que una persona hace, tarde o temprano, de alguna u otra forma, en esta vida o en las venideras, terminará por devolverse. Es la lógica de ‘el que la hace la paga’.

Tenemos dos cosas: el Karma por un lado, y por el otro los perros azules de Bombay. En la cultura India, muy ligada al hinduismo, hay una consciencia más ligada hacia los animales de la que podría haber en las sociedades occidentales. Eso permite que en Bombay, una ciudad de casi doce millones de habitantes, con altos índices de pobreza, la gente se preocupe mucho por los perros callejeros. Y ni siquiera los llaman así: son los ‘perros de la comunidad’.

El caso de los perros azules se dio en Taloja, uno de los barrios más pobres de la ciudad. Inmediatamente empezaron a aparecer, interesados en ayudar a los animales. “India es un país verdaderamente único”, dijo Ingrid Newkirk, vocera de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals, por sus siglas en inglés). “Quizá es la creencia en el karma, la idea de que ese perro podrías ser tú, y si no prestas atención a tu vida, en verdad podrías ser tú”.

“O quizá son solo los pobres quienes tienen más compasión porque se identifican con otros que la están pasando mal tratando de sobrevivir”.

En todo caso, en Bombay existe una cultura generalizada de atención, respecto y cuidado a los perros de la calle –perros de la comunidad, mejor–. Esa ciudad es, además, una de las pioneras en cuanto a leyes para el respecto a los animales sin hogar. No se les debe asesinar; no se pueden desplazar de su lugar de permanencia; se destina un porcentaje del gasto público para su cuidado. Eso ha permitido que haya fuertes campañas de esterilización. Cuando un perro no busca reproducirse, y en algún sentido ‘controla’ sus instintos es más dócil, lo que hace que se acerque más a la gente. Así es como se construyen fuertes vínculos entre los ciudadanos y los ‘perros de la comunidad’. Magnífico.

Foto: Facebook Arati Chahuahan

El fenómeno de los perros azules despertó la sensibilidad de una comunidad entera. No importaron las limitaciones y muchos se pusieron manos a la obra. Un vecino habló con otro vecino que conocía al alguien que trabajaba en una fundación por los derechos de los animales. Una ambulancia de una clínica veterinaria llegó al lugar y empezó la atención de los animales de colores.

Algunos dicen que el tono azul de los perros se debe a desechos de una fábrica de jabón que usa colorantes en sus productos. Otros afirman que la responsable es una fábrica de tintes para ropa. En todo caso organizaciones medioambientales de la India y del mundo han hecho un llamado urgente para detener la contaminación del río Kasadi, uno de los más contaminados del mundo. Tiene más de 13 veces el índice de residuos permitido. Sin embargo, la cultura animalista de Bombay siempre estará dispuesta a ayudar a los perros, sean de la raza que sean. Sean del color que sean.

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