Óscar Hoyos, más que un hombre de la construcción

Foto: Óscar Ríos - Gobernación de Antioquia

Óscar Hoyos, más que un hombre de la construcción

13 de noviembre del 2017

“Estudien, estudien, estudien. Aprendan siempre cosas nuevas cada día porque eso será la único que nadie jamás les podrá quitar en la vida”. La frase, pronunciada por la madre del ingeniero civil Óscar Hoyos Posada, fundador de Coninsa Ramón H. y de otros grandes proyectos empresariales de Antioquia, es una de las primeras que mencionó el profesional al ser condecorado con el Escudo de Oro de Antioquia.

Las palabras de su progenitora son como una especie de mantra que lo guió durante toda su vida y que aún le repite a sus seis hijos, 15 nietos y tres bisnietos.  

Este hombre, bien conocido en el departamento porque desde su empresa se llevan a cabo obras de infraestructura y de vivienda que generan desarrollo en la región (Hidroituango, por ejemplo), y entre ellas algunas de las que más orgullo le generan son los diseños arquitectónicos de la Nueva Villa de Aburrá, la ampliación del estadio Atanasio Girardot y la construcción de la Terminal de Transportes del Norte, en Medellín, recibió el reconocimiento por sus 65 años de trabajo en el sector. 

De manos del gobernador Luis Pérez Gutiérrez y en presencia de más de 500 empresarios del gremio de la construcción, Hoyos Posada no solo pronunció un discurso motivador, sino que compartió unos minutos con Kienyke.com en los que contó algunos de los secretos de su éxito. 

El primero, parece ser, es no solo pensar en el bienestar personal sino en el de las personas que lo rodean. De hecho, en su larga trayectoria también ha fundado organizaciones sociales con amplio prestigio como la Corporación Acción por Antioquia, Interactuar – Agro Actuar, la Fundación Carla Cristina y Cenvisocial de la Congregación Mariana. 

Carla Cristina, particularmente, permanece en un lugar especial de su memoria porque es una institución que ayuda a los niños más necesitados de la ciudad. 

“Siempre me han impactado las angustias de las personas que no tienen oportunidades de sobresalir o porque les faltan recursos o porque no puede educarse. Considero mi obligación y un gusto ayudar”, le dijo a este medio. 

Foto: Óscar Ríos – Gobernación de Antioquia

Toda una vida de servicio

La historia de Óscar Hoyos en el gremio de la construcción inició cuando tenía 23 años, aún era estudiante y ya estaba enamorado de la que hasta hoy es su esposa: Lía Mejía. 

“Desde cuando estaba en la Escuela de Minas me volví contratista. Mi padre fue gerente de un tramo del Ferrocarril del Magdalena, entre Puerto Berrío y Barranca, y mis hermanos mayores fueron ingenieros también”, contó. La construcción la llevaba en la sangre.  

“Recuerdo muy bien cuando siendo funcionario oficial renuncié para dedicarme a trabajar de forma independiente. Fue la mejor decisión de mi vida, además de encontrar a mi esposa, que me ha apoyado tanto y con quien llevo 64 años de casados”, explicó. 

Tras cultivar más de 60 años de buena reputación, afirmó que el mejor recuerdo que pueden tener de él es haberle enseñado a los compañeros de trabajo, a los subalternos, a todos los que lo han rodeado, “el concepto del valor humano para tener éxito”. 

Su nieto, David González Hoyos, el número 15 en la lista y próximo médico, la otra profesión que predominó en la familia, comentó sobre el reconocimiento que recibió su abuelo que “realmente él siempre ha sido un ejemplo para su familia y otras personas”.

“A veces uno no se alcanza a imaginar lo que ha hecho por la sociedad. Pero son cinco cosas las que siempre me dice para alcanzar la realización personal: estudie, cuide la salud, sea perseverante, nunca olvide a la familia y piense en la gente”. David González Hoyos

Humildad, un valor de Óscar Hoyos

En su discurso, don Óscar Hoyos no quiso asumir el mérito de su trabajo de forma individual y, por el contrario, reconoció que son muchas las personas que han contribuido a su éxito.

La primera de ellas y que siempre lleva en su mente y corazón, es su esposa, Lía Mejía, que lo ha acompañado siempre. “Su inteligencia, su paciencia, su prudencia han sido el bastón y mi apoyo permanente”, aseguró.

Ante la noticia de que iba a recibir el Escudo de Oro, la máxima distinción del gobierno de Antioquia con uno de sus ciudadanos, su primera sensación fue que era una condecoración inmerecida. “Todo lo que he hecho ha sido con mucho gusto, para mi no ha sido ningún sacrificio. Siempre me he sentido muy satisfecho de lo que he logrado hacer, de modo que pensé que realmente el homenaje debería estar dedicado a quien hace algún esfuerzo muy grande”, comentó. 

Si de su madre aprendió el valor del estudio como lo más preciado para un ser humano, de su padre  supo sobre el valor de la honestidad y el amor hacia la libertad. 

“Al hombre le pueden encadenar el cuerpo, lo pueden privar de sus movimientos, y sobrevive, pero lo que nunca puede permitir es que le pongan cadenas en el alma”, pronunció. 

Al concluir, el ingeniero hizo una petición a la sociedad, para que no cierre los ojos y trabaje sin descanso para que “los hijos, nietos y descendientes logren aspirar los dulces aromas de la libertad”.

“Todos queremos mirar de frente libres y sin miedos. La libertad del alma será completa si está llena de creatividad y de realizables ilusiones y esperanzas”, puntualizó.