La tribuna: un hábitat para los hinchas del fútbol

24 de mayo del 2019

Allí se desarrollan tensiones respecto a las formas de habitar del ser humano.

La tribuna: un hábitat para los hinchas del fútbol

A partir del fútbol se crean espacios dentro de las tribunas, alrededor de los estadios y en los barrios de todas las ciudades del país y del mundo que viven simultáneamente pero de forma diferente la pasión por este deporte.

Las “barras” han territorializado la tribuna, un espacio de vida muy diverso que muestra la capacidad tanto de construir un hábitat colectivo como de expresar las formas particulares de habitar que pueden coexistir.

Pero también dan cuenta de las tensiones que se pueden vivir allí, algunas de las cuales no tienen que ver con el deporte que se desarrolla en el estadio, sino con las condiciones propias de las formas de habitar del ser humano, en las que existen problemas, discusiones e incluso peleas.

Así lo evidenció en su investigación Raúl Eduardo Martínez Hoyos, magíster en Hábitat de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Medellín, quien señala que el “Plan Decenal para Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol 2014-2024 en Colombia” es la política pública que busca erradicar la violencia dentro y fuera de los estadios. En ese sentido, reconoce las nuevas formas de habitar el fútbol y las expresiones organizativas que se dan alrededor de este.

“Es una propuesta de avanzada, ya que en otros países tienen medidas represivas que no reconocen a las barras como un sujeto social válido”, destaca el magíster, y agrega que “el fútbol nació como un fenómeno urbano y se transformó con la ciudad; a partir de estos cambios, los barristas salieron de las tribunas y adoptaron nuevos espacios de las ciudades en los que convergen individuos de todas la regiones y corrientes”.

Para entender por qué es importante implementar una política pública, el investigador explica que su estudio muestra cómo “la tribuna es un lugar donde se ríe, se llora, se grita, se baila, se pelea, se prepara para la fiesta o la derrota, se canta y se comparte… es un lugar que se habita”.

Aunque los grupos son barriales también se conformaron en la tribuna, y esa relación directa entre barrio y tribuna marca formas particulares de habitar; construye una historia colectiva común, pero a su vez le da los contenidos particulares de las condiciones de cada grupo.

Las barras actuales son complejos sistemas de construcción de hábitats y formas particulares de habitar el fútbol, con expresiones dentro de los estadios que se evidencian de manera contundente en una relación con la ciudad; no solo existe apropiación de algunos sus espacios, sino creación de otros alrededor el fútbol.

Para entender ese estado nómada de las barras, el magíster pone como ejemplo lo que ocurría en el siglo pasado en los alrededores del Estadio Atanasio Girardot, en Medellín, donde alrededor de la fiesta del fútbol las personas se reunían para comer, beber, y en medio de esta fiesta establecer procesos de socialización.

Esta práctica se trasladó a “La 70”, también conocida como “calle Libertadores de América”, donde ahora llegan cientos de hinchas del Atlético Nacional antes de los partidos para tener espacios colectivos para compartir alrededor del fútbol.

“La 70, vista así, es la continuidad de las practicas construidas desde mediados del siglo XX alrededor de los partidos de fútbol industrial y barrial, llevado también al fútbol profesional”, comenta el magíster.

Agrega que el desmonte de las industrias que contaban con grandes plantas creadas a principios o mediados del siglo XX también originó el desmonte de las actividades generadas por y para los obreros que se habían instalado en los barrios vecinos a las fábricas.

“Desterrados, desarraigados de la ciudad industrial y de sus ciudades, arrojados a la incertidumbre, aparece una nueva forma de ese ser vagabundo: serlo por fútbol. Esto se constituye en nuevas prácticas alrededor de la cultura, el nomadismo, el viaje, morir por un equipo y quedarse en la tribuna por la eternidad”, comenta.

Según el magíster, existen los hábitats en los que decenas de grupos se mueven por la ciudad: “recorrer, viajar, habitar el trayecto, también es habitar el mundo. En el caso del fútbol se enfrenta a formas particulares de habitar: un bus, la carretera, un camión… son hábitats para quien hace del viaje su vida”.

“Esta comprensión integral de lo que ocurre antes, durante y después de los partidos como una totalidad de habitar el fútbol, aporta a los objetivos de la construcción de una política pública de la ciudad y del país con un necesario conocimiento de las formas particulares del fenómeno del barrismo en Colombia”, indica el investigador, quien recuerda que el fútbol nació como un fenómeno urbano y se transformó con la ciudad.

Con información de Unimedios

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