El Partido criollo: una colectividad de “políticos diferentes”

24 de abril del 2017

Es un partido para ayudar a los animales desamparados.

El Partido criollo: una colectividad de “políticos diferentes”

Este no es un partido político como cualquier otro. Sus miembros no se parecen a los políticos tradicionales. Estos, por ejemplo, sí cumplen sus promesas. Estos son políticos sinceros. Estos son políticos amables. Habría sin embargo, algunas similitudes: a los políticos de este partido les gusta la mermelada. A los políticos de este partido les gusta “lamber”. Lamben mucho. Y también roban: roban sonrisas; roban alegría. Estos políticos son perros y hacen parte del Partido Criollo.

Los hay de todos tamaños y razas. Genoveva es pequeña e inquieta a pesar de sus más de 10 años de edad. Por su personalidad es una de las líderes más visibles del partido. Entre sus promesas está darle felicidad a todo mundo. Canelo es marrón, grande y enérgico. Le gusta que le acaricien el lomo, estar rodeado de gente y correr en espacios abiertos. Promete mucha diversión. Patacona parece un peluche enorme y peluda; se muestra un poco tímida al principio, pero al sentirse en confianza se vuelve puro amor. Y así hay cientos de animales más.

alt Partido Criollo

“Somos una nueva alternativa política para todos aquellos que se han sentido decepcionados por las promesas que durante años les han hecho. No tenemos preferencias de política ni sexuales, ni de razas o géneros. Para nosotros todos son nuestros amigos y son bienvenidos a unirse. Representamos a todos esos perros y animales en general que no tienen hogar pero sí todo el amor para dar”. Eso es el Partido Criollo.

Las cabezas del proyecto son Antonio López, Alejandro Tamayo, y Viviana Martínez. “Siempre quisimos hacer algo por los animales. La idea surgió un día, a partir de una pregunta muy tonta: ¿qué pasaría si un perro se lanzara de candidato político? Seguramente tendría más votantes y mayor acogida que un candidato humano. En ese orden de ideas, lo que hicimos fue estructurar el proyecto alrededor de una frase simple y contundente: a diferencia de un político, sí es un candidato perfecto porque un perro sí cumple sus promesas”, explicó Tamayo a Kienyke.com.

Con esta campaña se buscan destacar distintos valores de los animales: la lealtad, la compañía, el amor incondicional, todas virtudes innegables en los animales, especialmente en las mascotas. “Un perrito representa todo lo contrario que algunos candidatos. Un perrito es leal, honesto,  amigable; y en ese orden de ideas casi que son antagónicos”, dijo Antonio López.

“Descubrimos que las promesas de un político pueden ser las mismas de un perro –dijo Viviana Martínez–. Un político te dice vamos a mejorar tu movilidad, y casi siempre es mentira. Un perro sí lo hace porque te hace correr todos los días en el parque. O voy a mejorar tu salud  y el perro lo hace, por lo menos la salud emocional”.

La campaña empezó generando una expectativa, que partía de la idea de una campaña política. Por eso la gente, que muchas veces se muestra reacia al tema, reaccionó con cierto nivel de agresividad. “Estamos cansados de la política tradicional”, explicaron los creativos de la idea. Sin embargo, cuando ya salió todo a la luz y se supo que el Partido criollo se trataba de perros, la gente se mostró interesada, dispuesta, y poco a poco la iniciativa va tomando forma. La idea es que crezca tanto como sea posible para así poder ayudar a la mayor cantidad de animales.

La idea del partido es lograr que se unan la mayor cantidad de Fundaciones se unan a la iniciativa. No cuesta nada hacerlo. Hasta ahora sólo hay una: la Fundación canina Campoalegre. En la medida que más personas e instituciones se unan a la causa y se hagan miembros del partido, desde la plataforma, se buscará que se adopten a la mayor cantidad de perros, por ahora, y gatos muy pronto. Lo más importante es darles refugio, calidad de vida y bienestar a los animales que sufren; porque muchas veces, ese sufrimiento lo causamos nosotros. Hay tres formas de “votar” por los candidatos: adoptando, apadrinando, o donando. Y es muy fácil: entrar a la página www.elpartidocriollo.com y ya. Vale la pena hacerlo.

En Colombia, especialmente en las grandes ciudades, el problema de los animales abandonados es muy serio. Es muy difícil dar cifras; sin embargo algunas organizaciones animalistas apuntan a que serán más de 600 mil en el país. De esos, cerca de 120 estarían en Bogotá y alrededores. No es un secreto que las condiciones de la calle son terribles: los animales tienen que soportar el clima, las enfermedades, los riesgos del tráfico. Es la indiferencia y el descuido lo que más daño les hace.

Quizás sea una comparación odiosa, pero un ser humano que viva en la calle, hasta cierto punto podrá valerse por sí mismo, intentar sobrevivir. Puede decir tengo hambre, tengo frío, estoy enfermo, estoy cansado, necesito ayuda, y seguro la encontrará. Un animal, en cambio, no puede quejarse, a duras penas llorara un poco, y  por eso es tan urgente tenderles la mano y darles lo único que una de esas pobres criaturas necesita: amor.

Iniciativas como la del Partido Criollo y otras tantas que aportan al cuidado de animales de la calle hacen que el panorama se vea menos terrible. Si bien, a veces el trabajo resulta insuficiente por la cantidad de animales y por el nivel de crueldad de algunas personas, que el Partido criollo se haya lanzado, sin ánimo de lucro, sólo con la intención de ayudar a los que más lo necesitan, es una forma de ver que hay esperanza para ellos. Esperanza para los animales de la calle.

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