Los 12 pasos para la sociedad del hastío

30 de septiembre del 2019

Una luz en el camino.

Los 12 pasos para la sociedad del hastío

Cortesía Armando Martí

Este siglo XXI, se caracteriza por la “patología colectiva” de las antiguas y nuevas adicciones, así como también, por los efectos psicológicos de la búsqueda febril de novedosas sensaciones que llenen el vacío existencial, propio de esta “sociedad de la fatiga y el hastío”.

Sin duda alguna, en los últimos años, dicho fenómeno se ha multiplicado de forma desbordante, reflejado no sólo en el alcoholismo, la drogadicción y la codependencia, sino en otras formas de modernas adicciones que nos “enganchan” en la obsesión al trabajo, la compulsión por las compras, la adquisición de bienes y objetos inútiles.

Acompañados además, de un imparable impulso al uso del celular, el internet y la tecnología, motivados de forma absurda por la necesidad de ser reconocido a través de las selfies y las redes sociales, esclavizándose a las apariencias y superficialidades de estas tendencias grupales y los modelos de cuerpos perfectos como es el caso de los vigoréxicos, al igual que los adictos al sexo fácil, rápido y virtual (“cibersexo”).

¿Qué podemos hacer para prevenir esta “locura artificial”? ¿Cómo concientizar a nuestra familia, amigos y seres queridos, de aquel inminente peligro que anula paulatinamente la voluntad interior? Este debilitamiento de la capacidad de decisión, nos expone a escalar de forma dramática hacia nuevas adicciones, hoy clasificadas como un gran problema de salud pública, convirtiéndonos en la sociedad del cansancio y el desinterés, en donde nada es suficiente.

Efectivamente, el telón de fondo es el sufrimiento psíquico y emocional, que desde el inconsciente se manifiesta con síntomas tales como: la ansiedad, el sentimiento de culpa y de indignidad, la depresión endógena y exógena, los desórdenes alimenticios (anorexia y bulimia), problemas del sueño y disfunciones sexuales (pérdida de la libido y eyaculación precoz), al igual que la afectación directa de la autoestima y toda la carga psicosomática de la pereza, los ataques de pánico, las fobias, los miedos ocultos y los celos patológicos, entre otros.

Con el fin de detener esta especie de “plaga” que ataca a la sociedad en forma de trastornos adictivos, del comportamiento y de la personalidad, se hace necesario las intervenciones urgentes de los profesionales de la salud mental, cuyo objetivo primordial debería ser el de prevenir, controlar, tratar e investigar los desbordes emocionales para la desintoxicación de nuestro subconsciente.

Una luz en el camino

consulta externa

Armando Martí

En la actualidad, los expertos de la psique humana, tienen diferentes herramientas y enfoques, según la necesidad de cada uno de sus asesorados y pacientes. A continuación, algunas de las principales corrientes psicoterapéuticas, que han ayudado a millones de personas en el mundo a resignificar sus vidas:

1. La corriente psicoanalítica: es aquella que investiga los conflictos, impulsos y latencias internas del ser. Su creador fue el psiquiatra Sigmund Freud, y en algunos países y asociaciones utilizan las teorías y técnicas de Carl Gustav Jung, Alfred Adler, Jean Lacan y Wilhelm Reich, entre otros.

2. Las terapias cognitivo-conductuales: funcionan a través de la desensibilización y descondicionamiento progresivo de costumbres junto con la modificación de esquemas cognitivos. Se efectúan confrontaciones de inmersión personal, para construir nuevas formas de funcionamiento neuronal o conductual, aplicadas principalmente para curar fobias o TOC (Trastornos Obsesivos Compulsivos). Asimismo es útil en los desórdenes de estrés postraumático.

3. El enfoque sistémetico: este modelo terapéutico se concentra en las interrelaciones y las comunicaciones mutuas entre varios elementos de un conjunto. Los especialistas analizan el sistema de comunicación explícito o implícito elaborado en el seno de la familia, teniendo en cuenta la jerarquía y el lugar de cada uno de los miembros.

4. La corriente humanista existencial: movimiento que nace con Abraham Maslow y Carl Rogers, entre otros. Su intención fue la de “poner al hombre en el centro de la psicología”, con el fin de crear una tercera fuerza que le permitiera liberar a los enfermos de las bases del psicoanálisis y el conductismo.

5. La Logoterapia: creada por el psiquiatra Viktor Frankl, cuya orientación está en encontrar la voluntad de sentido, como una motivación integral para la recuperación del ser humano, devolviéndole su capacidad de elección y decisión, afrontando la vida desde la dimensión “noética”, es decir, espiritual.

6. La corriente transpersonal: agrupa muchos enfoques que se concentran no tanto en los problemas internos del individuo o las relaciones interpersonales, sino en los fenómenos humanos más amplios. Se le otorga un especial espacio al inconsciente colectivo, a ritos sagrados de origen oriental tales como el zen, la meditación, el yoga y el camino del Tao, de la respiración, la alimentación y la sexualidad, y lógicamente la gran relevancia espiritual para trascender.

7. La corriente integrativa: llamada también “multi referencial”, busca unir las diferentes perspectivas mencionados anteriormente, elaborando una teoría holística que supera los límites de cada método, al integrar solamente los conceptos principales de forma práctica y eficiente. Algunos procedimientos, son más susceptibles de esta fusión, tales como: la terapia Gestalt, el psicodrama, el análisis transaccional, la hipnosis ericksoniana, la PNL y el Coach de Vida y de Alto Nivel; contrario al psicoanálisis que es más complejo cuando se trata de conciliar con los acercamientos conductuales y neurológicos.

El milagro del siglo XXI

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Armando Martí

Después de este breve excursus entorno a las diferentes opciones terapeutas para el tratamiento de las adicciones y enfermedades mentales, en mi caso he realizado inmersiones personales muy efectivas y dinámicas, como por ejemplo, la terapia grupal que se realiza entre 6 a 15 personas con el compromiso de una total confidencialidad y anonimato, la cual produce una catarsis para expresar problemas muy ocultos, desde revelar los secretos familiares, las dificultades en pareja hasta los abusos emocionales y sexuales.

Los primeros grupos de apoyo y autoayuda para la recuperación de diversas enfermedades especialmente el alcoholismo, le deben su origen al agente de bolsa William Griffin Wilson, también conocido como Bill W (1895 – 1971) víctima de la enfermedad del alcoholismo, quien después de un “milagroso” despertar espiritual, fundó la asociación Alcohólicos Anónimos (A.A) junto con el médico Robert Smith (Dr. Bob), también alcohólico.

Bill mantuvo su sobriedad durante 36 años practicando el programa de los 12 pasos, con la firme intención de compartir sus experiencias para que otros alcohólicos tuviesen un despertar espiritual.

De igual manera, su esposa Lois Wilson (Lois W), fue fundadora de Al-Anon, un grupo dedicado a los familiares y amigos de alcohólicos, que fueron afectados por la personalidad adicta, la cual en muchos casos, los convirtió en codependientes. En 1999, la revista Time Magazine, incluyó a Bill como uno de los hombres más importantes por su labor espiritual, denominándolo uno de los: “héroes e íconos que ejemplifican coraje, autodominio, exuberancia, habilidad sobrehumana y gracia maravillosa en el siglo XX”.

Un despertar espiritual de 12 pasos

despertar espiritual

Armando Martí

Durante la investigación sobre las adicciones, me encontré con un artículo de la Revista Grapevine, titulado “Un fragmento de la historia: el origen de los Doce Pasos”, publicado en julio de 1953 y basado en el libro “El lenguaje del corazón: los escritos de Bill W.”, en donde a partir de los testimonios de Bill, se hace un recuento de lo que fue su travesía por el camino de la recuperación:

“Los doce pasos tuvieron tres fuentes de inspiración. A saber: los Grupos Oxford, el doctor William Silkworth y la obra del psicólogo William James”. Ahora bien, acerca de la manera en que estas tres influencias se sumaron para resultar en el desarrollo de los pasos, Bill confiesa que su amigo y compañero de escuela llamado Ebby, se había unido a los Grupos Oxford en el verano de 1934 y a través de estos, había logrado dejar de beber. A finales del otoño de ese mismo año, Ebby y Bill sostuvieron una conversación profunda, de la cual Bill recuerda:

“Me di cuenta de que no podía dirigir mi propia vida. Tuve que ser sincero conmigo mismo y con otro ser humano. Tuve que hacer restitución a quienes yo había causado daño. Tuve que rezar a Dios para que me diera orientación y fortaleza, aunque no estaba seguro de que Dios existía. Y después de haberme esforzado diligentemente por hacer estas cosas, descubrí que se me había quitado el ansia de beber alcohol.”

A lo que Ebby le contestó:

“Bill, no se parece en absoluto a hacer una promesa solemne de dejar de beber. No luchas contra el deseo de beber. Te encuentras liberado del deseo. Nunca en mi vida me había sentido así”.

Escuchando estas ideas de su amigo Ebby, Bill W. sintió una especie de fuerza interior la cual no pudo interpretar desde la razón. Era una alegría muy grande oír cómo otro alcohólico, compartía y además entendía su mismo sentir, que no había podido expresar.

Semanas más tarde, motivado por esta conversación, Bill nuevamente ingresa al Hospital Charles B. Towns para su tratamiento de desintoxicación, el cual estuvo a cargo del Dr. Silkworth, cuya teoría principal era que el alcoholismos es una enfermedad que combinaba “una obsesión mental con una alergia corporal”.

En este punto del relato, es cuando Bill experimenta por primera vez en su vida, lo que sería la base y el objetivo principal de los doce pasos: un despertar espiritual y la libertad de no desear beber alcohol. Bill, quizás dudo de la autenticidad de esta experiencia y le comentó al Dr. Silkworth si esto era una alucinación, pero este lo convenció desde el razonamiento y la experiencia profesional, que no era así.

Para los budistas tibetanos “todo en la vida pasa por algo”, y tiempo después de esta vivencia espiritual, alguien dejó en su habitación del hospital el libro “Las variedades de la experiencia religiosa” de William James, de donde Bill extrajo las siguientes conclusiones:

1. El despertar espiritual podía dotar a la gente de cordura y sentido común.

2. El despertar espiritual tiene la capacidad de transformar a la gente hasta el punto de ser capaz de hacer, sentir y creer, lo que antes le era imposible.

3. El despertar espiritual se puede dar de diversas maneras. Desde entonces, Bill se mantuvo abstemio y sobrio: “así de simple y así de misterioso”.

Después de una larga reflexión personal y a lo largo de una tarde se redactaron los Doce Pasos, los cuales recuerda de la siguiente manera:

“Dada la capacidad del alcohólico para justificarse, el texto tendría que estar a toda prueba. No podíamos ofrecerle ninguna escapatoria al lector. Además, un enunciado más comprensivo y detallado nos ayudaría cuando redactáramos, en los que tendríamos que exponer exactamente cómo se debería practicar el programa de recuperación.”

Al fin comenzó a escribir “sobre un bloc barato de papel amarillo”. El documento fue presentado en la reunión de Nueva York junto con la redacción del texto de los 12 pasos. Tras una serie de enmiendas, fue aprobada por la mayoría y así ha permanecido hasta el día de hoy.

Los 12 Pasos para la recuperación

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.

3. Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de Él.

4. Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.

7. Pedimos a Dios humildemente que nos librase de nuestras culpas.

8. Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

9. Reparamos directamente el mal causado a esas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño o perjudicado a un tercero.

10. Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.

11. Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer su voluntad y las fuerzas para cumplirla.

12. Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas y practicar estos principios en todas nuestras acciones.

El poder del programa

poder del programa

Armando Martí

Estos pasos sólo pueden entenderse a través de la experiencia personal, pues poseen un poder especial basado en la sencillez, la humildad y la sinceridad. Su práctica es una elección, jamás son obligatorios. Las cosas del espíritu no se deben forzar, el proceso de cambio y rehabilitación no es apresurado y mucho menos “mágico”. El camino hacia una nueva calidad de vida, está enmarcado desde la paciencia, la madurez y la esperanza.

En el momento del despertar espiritual, es cuando el programa deja de ser una más de las técnicas de autoayuda o “recetas” fáciles para la auto superación. La promesa de una liberad interior más allá de la cárcel emocional de las adicciones, es una de las motivaciones para iniciar el programa de 12 pasos sin la preocupación del tiempo.

Sólo por hoy y por las próximas 24 horas, se alcanza una consciencia y sobriedad, las cuales son un nuevo renacer en la vida de los adictos desde el bienestar, el equilibrio y la capacidad de amarse y cuidar de sí mismo, con el fin de interactuar desde el amor con todos sus seres queridos y con el derecho natural de ser felices, viviendo en alegría y paz.

Pensamientos del viajero en recuperación

poder

Armando Martí

– ¿Qué esperas para cambiar esa vida que ya no puedes soportar? Nadie lo hará por ti. Renace y di ¡sí a la vida!

– Cada una de nuestras emociones se organiza, se desorganiza y se reorganiza todo el tiempo. Así evoluciona la mente, crisis tras crisis.

– Cuando te invadan los recuerdos de una triste infancia, mírate al espejo y repítete a ti mismo: ¡Yo no tuve la culpa! Y desde una nueva consciencia adquiere la responsabilidad de tu recuperación.

– El viaje más importante que puedes hacer es el de encontrar tu verdadera esencia, reconociendo que a la persona a la cual más daño le has hecho en la vida, es nada menos que a ti mismo.

– Un hábito insano es no reconocer lo que uno tiene de bueno, así como también, justificar lo que tiene de malo. La falsa humildad es más tóxica que la misma soberbia.

– El aprendizaje que te dan el dolor, el goce del amor y el desapego de lo material, son la triada para encontrar una profunda y genuina calma espiritual.

– Tu lámpara interior se enciende cuando después de conciliar tu oscuridad, puedes compartirla con el otro y juntos iluminar el sendero de la vida, expresando amor, gratitud y compasión hacia ti mismo y los demás.

Bibliografía:

– Serge Ginger. “Psicoterapia: 100 respuestas creativas”. Editorial Rigden Institut Gestalt.

– Jean Adès y Michel Lejoyeux. “Las nuevas adicciones: internet, sexo, juego, deporte, compras, trabajo, dinero”. Editorial Kairós.

Por: Armando Martí

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